“Evo Morales es un crack”: Fabián Casas

Está en México para participar de Cuadernos Hispanoamericanos, una iniciativa del Centro Cultural España y de paso presenta su libro Ensayos Bonsái, ahora editado por Seix Barral.

Ciudad de México, 15 de noviembre (MaremotoM).- Es muy fácil entrevistar a Fabián Casas. Siempre amable. Siempre dispuesto a cualquier pregunta, podríamos decir que es el antiescritor y está siempre atento a lo que hacen los otros escritores. Me dice que le encanta Selva Almada. Que no lee tanto a Soriano, pero que lo leyó en el momento que había que leerlo. Que ahora hace obras de teatro. “No sé hacer obras de teatro y precisamente por eso me encanta”. Que se viste de rosado porque se lo recomendó su hija y que cuenta cómo vivió un año en Bolivia antes de que apareciera Evo Morales, “la gente se calentaba con mierda del ganado, no llegaban al gas, que era para unos pocos y para exportar. Evo Morales es un crack”.

Está en México para participar de Cuadernos Hispanoamericanos, una iniciativa del Centro Cultural España y de paso presenta su libro Ensayos Bonsái, ahora editado por Seix Barral, una editorial que al parecer publicará su obra completa en México, aunque acaba de llegar su libro de poemas, Últimos poemas en prozac, escritos después de su divorcio, pero está en e-book.

Fabián Casas nació en Buenos Aires, en 1965. Publicó los libros de poesía Tuca (1990), El Salmón (1996), Oda (2003), El Spleen de Boedo (2003) y El hombre de overol (2007), todos ellos incluidos en este volumen junto con el inédito Horla City. Publicó también los libros de ficción Ocio (2000, reeditada en 2007), Los Lemmings y otros (2006. Sus textos y poemas fueron traducidos al alemán, francés, inglés, armenio y portugués. En 2007 le fue concedido en Alemania el prestigioso premio Anna Seghers. En 2010 se estrenó la película Ocio, basada en su novela y dirigida por Alejandro Lingenti y Juan Villegas.

Dice Planeta que “Fabián Casas es el último escritor de izquierda” y que se dedicó a escribir “en pequeñas dosis una prosa al tuntún, hecha en contra de la dictadura de la eficacia”. Estos son sus Ensayos bonsái. Un libro contra el capitalismo, con ensayos que no le interesan a nadie pero a nosotros sí y que renueva lo lindo que es leer a Fabián Casas.

Fabián Casas
Ensayos Bonsái. Foto: Cortesía

–Tu literatura es fácil y compleja…

–Puede ser. Ahora tuve bastantes entrevistas y me preguntaban mucho por los ensayos, había como una idea de que pensaban que esto podía ser un ensayo, ¿así? La verdad es que no tengo una idea de lo que es un ensayo. Por mi formación universitaria leí a Adorno, a Montaigne, sé lo que es un ensayo. Me preguntaban también por la crónica y que se quede en crónica es medio estancado. La crónica debe tener poesía, debe tener ensayo, tiene que cruzarse con otras cosas.

–Hay tres o cuatro periodistas que se creen dueños de la crónica

–Sí, ya cuando te crees algo es un plomo para mí. Para mí pensarte dentro de la literatura te impide escribir.

Fabián Casas
Hace rato me preguntaron si pensaba que Evo Morales era un ensayista o un novelista, para mí es un gran ensayista. Foto: Cortesía

–El ensayo o lo que escribas…estaba leyendo lo de Chávez, eso de que “trabajan de enemigos” Ahora estamos en una situación complicada…

–Hace rato me preguntaron si pensaba que Evo Morales era un ensayista o un novelista, para mí es un gran ensayista. Yo viví en Bolivia a los 21 años, en un viaje de dos años que hice por Latinoamérica y terminé viviendo en el prado, me acuerdo de lo que era Bolivia en esos momentos. Era una catástrofe. Estaban sentados en el gas pero el gas no era de ellos, se calentaban con bosta de caballos, la clase alta tenía todo, el presidente hablaba inglés, parece un personaje de Mario Vargas Llosa. Creo que Evo produjo un cambio radical con respecto a eso, hizo un trabajo excepcional. Lo que pasa que después tuvo un problema que tienen todos los escritores y que se repiten. Eso le da razones a la derecha. Me parece que Evo de todos modos es un crack.

–También trabaja de enemigo de Trump, lo quiera o no

–Sí, hay un montón de tensiones que se le oponen a estas políticas neoliberales. Mi país, lo que pasó en los últimos cuatro años, es una catástrofe descomunal. Un montón de gente en la calle de vuelta, sin anhelos, para mí estar bueno no tener esperanzas, porque entonces el pueblo sale y rompe todo. Pero no tener anhelos…es demoledor lo que hizo Mauricio Macri, llegó y destrozó el país. En cuatro años, fuga de capitales, la mano dura, se celebra a quien te pega un tiro por la espalda…todo mal

–Ahora con Alberto Fernández pareciera ser que las cosas cambiarán un poco

–Esperemos. Ojalá.

–Estoy viendo la literatura argentina con mucho optimismo, con Selva Almada, contigo…

–Ah, mirá. Hablé de Selva Almada, que me parece buenísima.

–Hernán Ronsino…

–Sí, por supuesto, Hernán…Federico Falco, que es un cuentista genial, me gusta mucho

Fabián Casas
Para mí hay que leer a todos los autores. Foto: Cortesía

–La literatura corre ahora por fuera de la universidad

–Sí, corre por fuera de la universidad. Personalmente no estoy a favor de negar a algún autor. Para mí hay que leer a todos los autores. Roberto Bolaño consideraba malísima a Isabel Allende, no estoy de acuerdo. Para mí, con la mierda se hace combustible. Creo mucho en la potencia del lector, porque vengo de un país donde Jorge Luis Borges ocupaba un sitio muy especial, Borges es el gran lector, antes de ser escritor. Pienso que cualquier persona con cualquier autor que le interese puede crear cualquier cosa. Estoy siempre a favor de los autores. Por supuesto, tengo mis gustos…

Yo te puedo decir que no hay que usar el mismo adjetivo en un texto y luego llega Nicanor Parra y te escribe “El hombre imaginario” y te hace callar la boca

–Claro, te gustará más Selva Almada que Guillermo Martínez

–A Guillermo no lo leí tanto, pero me interesan los libros. Algunos autores, como Roberto Bolaño, entendían a la literatura como una guerra y no estoy de acuerdo con eso. La guerra me parece que es algo de mierda. A veces puede pasar que haya profesores que salgan del corsé de la universidad y que en la universidad mancipen a sus lectores. Puedes tomar la Matrix y hacerla funcionar a tu favor. La literatura es hacer que funcione a tu favor. Es lo que hacen los grandes escritores.

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–Hay quien te acusa de que haces literatura fragmentaria

–No lo sé. La verdad es que escribo muy poco, leo mucho más de lo que escribo.

–Hablas mucho de Roberto Bolaño, creo que estás más a favor de él que de Mario Vargas Llosa.

–¿En términos políticos?

–En términos literarios

–Mario Vargas Llosa me parece un escritor descomunal, igual que Roberto. En términos políticos me siento más cerca de Bolaño.

Fabián Casas
El poemario que sale por e-book. Foto: Cortesía

–¿Qué fue lo último que leíste de Roberto Bolaño?

–Lo último que leí fue 2666, me encantó y leí Estrella distante, que fue el libro por el que entré en Roberto. Hay otros libros que otros critican, pero me gustaron mucho como La pista de hielo o El tercer Reich. Algunos poemas de él. No me gustan los ensayos.

–A mí sí

–Tengo un libro de ensayos que se llama Entre paréntesis y no me gusta gran cosa. Opina sobre un montón de cosas, hay algo ahí que me aburría, no me parece muy sagaz.

–Tiene otros ensayos como “Literatura y enfermedad”, el discurso que dio cuando ganó el Rómulo Gallegos…

–Sí, esos son lindos. Yo había tratado de leer Los detectives salvajes y no me había conectado y Alan Pauls me dijo que leyera Estrella distante que te va a encantar. Lo leí de una sentada. Ahí entré en Bolaño. 2666 me pareció una obra maestra.

–¿Dirías que estás haciendo como una obra?

–Yo diría que estoy escribiendo. Como una especie de constelación, con las obsesiones que tengo, escribo obras de teatro, escribo de a poco. No soy muy afirmativo con respecto a eso. Me gusta mucho leer y que me gusta escribir esporádicamente. Que a poco voy publicando libros. Todo lo que escribí lo publiqué. No tengo muchas cosas inéditas.

–Una cosa pasa con tu literatura: a uno le da ganas de escribir…como pasaba con la obra de Adolfo Bioy Casares, de Roberto Bolaño…

–Eso me pone muy contento. Me gusta que me gusten los escritores. Hay gente que lee para que no le guste. A veces te pasa que hay algún autor que no te guste y a los cinco años te rompe la cabeza. Me da la impresión que la literatura está todo el tiempo en ebullición. Por suerte es un terreno muy inestable. Yo te puedo decir que no hay que usar el mismo adjetivo en un texto y luego llega Nicanor Parra y te escribe “El hombre imaginario” y te hace callar la boca (El hombre imaginario / vive en una mansión imaginaria / rodeada de árboles imaginarios / a la orilla de un río imaginario…). Eso es lo genial de la literatura que no puedes establecer patrones exactos y no te puedes hacer el dictador, porque inmediatamente viene una revuelta y te saca.

–¿Y la fama?

–Para mí no tiene ningún sentido. Los autores desaparecen, vuelven, nunca sabes lo que va a pasar en determinada época para que un autor resurja. Eso no tiene nada que ver con el valor de la obra de autor.

Fabián Casas
No tengo una vida literaria, no presento mis libros, tengo amigos que hacen karate conmigo desde hace 15 años y no les importa lo que escribo. Foto: MaremotoM

–En México tienes a un montón de lectores…son como de culto

–No sabía eso. Me da mucha alegría tener lectores, me parece lo más hermoso de la literatura. Como tener amigos. Me gusta estar con mis amigos. No tengo una vida literaria, no presento mis libros, tengo amigos que hacen karate conmigo desde hace 15 años y no les importa lo que escribo. Tengo una novia que nada que ver con la literatura. Tengo una vida bastante cotidiana. Me ocupo mucho de mis dos niños, que eso me gustaba mucho de Roberto, con el que tengo un gran amigo en común, que es Ignacio Echevarría. A veces me hablaba cosas con él y me gustaba lo de los niños. A mí me encanta escribir con mi niño en mis brazos. Al contrario, ¿de qué se trata la vida? De convertir tu dolor en aventura. Mis niños me potencian.

¿De qué se trata la vida? De convertir tu dolor en aventura

–¿Hay alguna historia que quieras contar?

–Estoy escribiendo obras de teatro y eso me cuesta mucho. Siempre trato de hacer cosas que no sé. Me gusta mucho eso. Sé lo que no me interesa, la idea de escribir la gran novela latinoamericana. ¿Viste que los yanquis siempre quieren escribir la gran novela americana? Pero el que la va a escribir es alguien que no sabe, como David Simon, que escribió The wire y Show Me a Hero, que son series.

–¿Qué vienes a hacer a México?

–Me invitó mi amigo a Alejandro Zambra a habla en los Cuadernos Hispanoamericanos. Me gusta reírme. Los escritores se han vuelto muy solemnes. Mario Vargas Llosa se volvió muy solemne. Los escritores culones son muy aburridos. Me gusta más leer a los escritores que conocerlos.

–¿Qué significa tu “literatura popular”?

–Yo crecí en una casa popular, siempre estuve atravesado por esas dos culturas, que eran para mí lo mismo. Mi padre fue profesor de bellas artes, pero era de extracción popular, como era mal actor y nos tenía que mantener se puso a representar a artistas y ahí le fue bien. Siempre veo a la cultura popular con la alta totalmente cruzada. Un poco como piensa Walter Benjamin. Estudié filosofía, mi tesis fue sobre Heidegger, me gusta Schopenhauer, me gusta Spinoza, estoy leyendo mucho a Jacques Rancière y siempre todo lo que leo trabajo como un soldador y lo cruzo con cosas populares. Soy un soldador, no un soldado.

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