Federico Bonasso

Federico Bonasso: “Siempre intento poner unos chilitos toreados en el asado, un choripán en la taquiza”

El artista, escritor y músico, intenta siempre unir sus dos identidades. El 31 de mayo tocará La subversión, al lado de varios invitados.

Ciudad de México, 18 de mayo (MaremotoM).- Todo es música, literatura, arte en la vida de Federico Bonasso, hijo del famoso intelectual latinoamericano, Miguel Bonasso.

Supo ser parte de El juguete rabioso, hasta que la banda se separó y él estuvo afuera del rock, una circunstancia que rescató hace apenas dos años, con su primer disco en solitario La subversión, un espectáculo con narrativa propia, que representa un viaje por los temas mencionados y que cuenta con un contenido visual muy protagónico.

Ha publicado poesía y narrativa y ganado el premio de la UNAM Punto de partida. En 2007 editó su novela de juventud: Regreso a México y pronto publicará una nueva novela.

El 31 de mayo “haremos una celebración de lo íntimo. Casi un concierto ceremonial, donde nos treparemos juntos a una máquina del tiempo. Iremos al pasado, desde luego, pero también al futuro”, dice Federico.

“El rock obliga muchas veces a mostrar en vivo tu material más agresivo. Eso, con el pasar de los escenarios, produce una injusticia: canciones más delicadas, que acaso exigen otra cuota de atención, quedan fuera por la exigencia de ofrecer la energía y extroversión que tu público espera. Hace mucho tiempo tenía ganas de reparar esa injusticia con las canciones tristes”, agrega.

El espectáculo, que tendrá lugar en la Sala Julián Carrillo, de Radio UNAM (Adolfo Prieto 133, Colonia del Valle), contará con la presencia de Flavia Bonasso, quien “narrará las canciones en vivo con pinceles y dibujos”, con el guitarrista Alejandro Marcovich y muchas canciones de El juguete rabioso.

–¿Qué pasa con La subversión?

–Hay que subvertir el orden. Intentarlo, al menos. La subversión sigue porque me da mucho placer hacerla, a pesar de todas las dificultades que implica, un proyecto independiente, a esta edad, en un mundo donde es discriminatorio con los que no son chavos. Sobre todo en el rock. Es difícil navegar en esa oferta de codazos, diciendo con permiso, aquí está mi voz. La subversión tiene que romper un círculo vicioso, en donde no te conocen mucho y por eso no te programan, pero si no te programan tampoco te van a conocer mucho.

–¿Tú trabajas como musicalizador de cine, verdad?

–Sí, hago música para cine, música para imagen, una profesión que está siendo castigada últimamente. Hay mucha música de stock, últimamente. Es como le pasa a los fotógrafos. Hay que mudarse un poco a la producción de audio y en esa lucha también estamos.

–O sea que todo es lucha en tu vida…

–Me agarraste en una lucha, pero es linda, además yo tengo mi vocación literaria y vienen noticias muy lindas. Hay un libro que escribí y que pronto se dará a conocer.

Federico Bonasso.
Concierto el 31 de mayo.

–¿Es una novela?

–Sí, es una novela.

–¿Qué vas a hacer el 31 de mayo?

–Es un concierto muy especial, porque haremos canciones tristes, cuando nos presentamos en vivo tocamos el material más vibrantes. Quedan un poco relegadas las canciones más profundas. Las canciones para mí son como mis hijas y cada una de ellas me dice: quiero vivir, quiero entrar en los oídos del público, creo que el concierto está dedicado a sentimientos más íntimos.

–También es cierto que todo lo que se escucha es reggaetón, pero hay poca comunicación entre la banda y los músicos…

–Soy un caso extraño porque me alejé de los escenarios durante quince años. Soy una especie de suicida. Por razones que no tenemos tiempo de explicar, pero dolorido por la separación de El juguete rabioso, me separé de los escenarios. Ahora estoy volviendo, porque hice consciente el hecho de que no puedo estar lejos de los escenarios. Recuerdo esa cofradía a la que te refieres en la época en que estaba El juguete rabioso, había una cierta unión. Quizás ahora se da, pero de otra manera, mediatizada por lo comercial y no tan por ideas que nos unían.

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Federico Bonasso.
Soy un caso extraño porque me alejé de los escenarios durante quince años. Foto: Pablo Navajas

–¿Qué dirías de La subversión para el futuro?

–Es mi vehículo expresivo actual, están mis celebraciones y mis penas. Es junto con la literatura por un lado y la música por otro, mi urgencia de expresar lo que siento. Además tengo la virtud de estar apoyados por unos músicos tremendos. Va a haber invitados muy buenos.

–Este ser artista, lo debes también a tu padre. ¿Cómo te sientes con respecto a él, sobre todo en escribir novelas?

–Tengo tres novelas escritas, escribo desde que tengo uso de memoria. Yo tengo varios maestros intelectuales en la familia. Mi padre es uno de ellos, pero también mi abuelo, el padre de Miguel, quien me introdujo a la poesía y mi madre mucho a la música. Buscar ser escritor teniendo a un padre como escritor famoso es una tarea un poco complicada, es un peso por un lado y por el otro un estímulo. Creo que nos dedicamos a cosas distintas. Él tiene una prosa contundente, a mí me gusta más el lenguaje metafórico, lo especulativo, más que la anécdota. Admiro mucho el trabajo de él.

–¿Cómo te sientes a estar en México y a todo lo que está pasando en Latinoamérica?

–Durante el periodo de adaptación, hijo del exilio, mantuve un lazo muy fuerte con Argentina. Ese lazo se destruyó y fue negada un poco, a raíz por supuesto de funciones adaptativas. Pero con el tiempo descubrí que tengo una identidad híbrida. Yo soy argenmex, no lo digo de manera retórica, sino muy cierta. Siempre será así y tiene ventajas y desventajas. Hago en México rock, amo el rock mexicano, pero por otro lado no despego el ojo con Argentina. Para siempre uno tendrá una deuda con el país que dejó. El mundo está en una crisis tremenda, económico, ambiental, también de ciertos valores, el neoliberalismo a nivel global ha causado un daño social irreparable.

–La cultura debe unir, el rock mexicano se parece mucho al rock argentino

–No sé cuál es el valor de lo que yo hago pero se inscribe en un rock que une a las dos identidades. El rock mantiene un ADN argentino, pero está hecho en México, con mi vida aquí, con mis horas cotidianas aquí.

Federico Bonasso.
No sé cuál es el valor de lo que yo hago pero se inscribe en un rock que une a las dos identidades. Foto: Pablo Navajas

–En lugar de incentivar lo que nos separa, podemos destacar lo que nos une tanto en el arte como en la vida

–Totalmente. De eso se trata. Como híbrido que soy, siempre le digo al que llega y dice: aquí todo pica, que se dé un tiempo porque acaba de conocer una de las mayores gastronomías del mundo. Siempre intento unir, siempre intento poner unos chilitos toreados en el asado, un choripán en la taquiza.

–Hace poco cumplió 60 años Madonna, es la primera mujer que llega tan alto en el pop y por el otro uno piensa, ojalá dejara su actitud matriarcal y le diera lugar a las que vienen. ¿Cómo te sientes tú, a pesar de que todavía te falta mucho para llegar a los 60?

–Es una gran pregunta. Te diría que es la pregunta con la que me levanto todos los días. No porque me crea Madonna, pero es una pregunta que me inquieta, sobre todo por la discriminación que hay con los más viejos. Creo que el arte no tiene edad. Si tienes ganas de seguir creando, tienes que hacerlo. Claro que la falta de generosidad, ese no dejar que la gente joven aparezca, es horrible. La confusión de esta edad nos obliga a hacer canciones, textos, que uno quiere mostrar al mundo. Hace poco leía una entrevista a una escritora que decía que la literatura de los hombres ha muerto, llega el momento de la nuestra. Me alegra muchísimo la explosión de la literatura femenina, estamos llenas de escritoras sensacionales, pero ¿por qué eso tiene que significar que la literatura de los hombres está muerta? Lo mismo pasa con la edad, es buenísimo que sea el momento de los chavos, pero me siento mucho más chavo que muchos.

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