Federico Silva

Federico Silva, un homenaje

Artista originario de la Ciudad de México, realizó estudios en medicina, veterinaria, derecho y antropología; aprendió las técnicas de encáustica, frescos y temple; su obra está trabajada en madera, aluminio, acero, cemento, fierro y piedra. Colaboró con Siqueiros y construyó su propia trayectoria en una búsqueda constante de nuevos materiales, técnicas y propuestas estéticas.

Ciudad de México, 17 de septiembre (MaremotoM).- Ayer cumplió años el escultor Federico Silva -16 de septiembre, 1923-, quien es reconocido por su amplia trayectoria y su aportación a la cultura de México, entre la que se encuentran los murales Nueva democracia (Palacio de Bellas Artes) y Técnica al servicio del país, obra que se localiza en el Instituto Politécnico Nacional y en el proyecto de las pinturas rupestres de Huites.

Artista originario de la Ciudad de México, realizó estudios en medicina, veterinaria, derecho y antropología; aprendió las técnicas de encáustica, frescos y temple; su obra está trabajada en madera, aluminio, acero, cemento, fierro y piedra. Colaboró con Siqueiros y construyó su propia trayectoria en una búsqueda constante de nuevos materiales, técnicas y propuestas estéticas.

Reconocido por su obra en Europa y Oriente, ha realizado esculturas en España, Estados Unidos, Francia, Suecia, Jamaica y Japón; además de recibir varios reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1995 y la Medalla Bellas Artes en 2016, fue nombrado Creador Emérito del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en 1993.

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Federico Silva
Desde 1945 ha realizado gran número de exposiciones. Foto: Cortesía

Desde 1945 ha realizado gran número de exposiciones, tanto individuales como colectivas en México y el extranjero. Entre sus obras más reconocidas se encuentran Aluxe de la muerte, en la Plaza de las Tres Culturas; Canto a un dios mineral, en el Palacio de Minería; el mural Principio, en la cueva de Huites, en Sinaloa, y diversos monumentos en Aguascalientes, Puebla y Tlaxcala, principalmente.

A partir de 1985 estableció su taller en Amaxac de Guerrero, Tlaxcala, donde transformó la exfábrica de hilo La Estrella en una factoría de obras de arte, utilizando los más variados materiales de la región proporcionando una renovada presencia de la escultura en el arte mexicano.

Cabe señalar que hace 19 años inauguró su primera exposición de gráfica digital en el Centro Nacional de las Artes y hace 18 años se le rindió un homenaje permanente al abrir en San Luis Potosí el primer museo de escultura contemporánea en México, el cual lleva su nombre.

Como investigador, ha formado parte de la Coordinación de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y como autor tiene entre otros libros: Federico Silva (1997), La escultura y otros menesteres (1985), El viaje del nahual de Tonacacíhuatl (1989), México por Tacuba, Relatos autobiográficos (2000), Cuadernos de Amaxac (2006), Papel, tijeras y escultura (2009) y Dos x Tres: Crónica (2010).

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