Felipe Restrepo

Felipe Restrepo: “Lo que tiene que prevalecer es la idea de hacer buen periodismo”

El periodista y escritor está por dar un curso en Casa Tomada, sobre la No Ficción. Dirige Gatopardo y pronto estará en el Hay Festival.

Ciudad de México,28 de junio (MaremotoM).- Felipe Restrepo (Bogotá, 1978) acaba de cumplir 40 años, pero no lo parece. Su rostro aniñado, sus modales siempre dulces, su manera de decir las cosas con esa elegancia y ese saber estar, lo ponen en una edad indefinida. Lo primero que le pregunto, un poco a bocajarro, es si no está arrepentido de haber dedicado su vida al periodismo.

Espero que me diga que no. Que me dé cierta esperanza, porque últimamente yo pienso eso una vez al día y no hay nadie que me convenza de lo contrario. Claro, luego abro el libro de la periodista argentina Leila Guerriero: Opus Gelber (Anagrama) y vuelvo a creer en aquellos postulados (bueno, postulados no había, pero había un buen café, un buen compañero en la redacción y hablar hasta la noche de las notas para el día siguiente) que me hicieron abrasar este oficio.

De hecho, ir a conversar con Felipe no sólo es encontrar a un periodista entusiasta sino a alguien que tiene muchas actividades relacionadas con la profesión.

Dirige Gatopardo, estuvo haciendo una licencia invitado por el Hay Festival en Gales y ahora está muy concentrado en dar un curso en Casa Tomada, de No Ficción, que tiene como objetivo:

  • Entender cómo se diseñan, planean, estructuran y escriben textos de no ficción.
  • Conocer y manejar las diferentes herramientas del género narrativo.
  • Entender cómo se delimita, investiga, organiza, estructura, escribe y edita.
  • Diferenciar las características principales de un texto periodístico narrativo.
  • Tener un panorama del periodismo narrativo y la no ficción en Latinoamérica.

Felipe es periodista, escritor y editor. En 2017 fue seleccionado como uno de los mejores autores latinoamericanos menores de 40 años por el Hay Festival. Su trabajo narrativo ha sido traducido al inglés, al francés y al italiano. Su novela Formas de evasión (Seix Barral, 2016) –de la que se hace una serie en estos momentos- y sus libros de perfiles Nunca es fácil ser una celebridad (Planeta, 2013) y 16 retratos excéntricos (Planeta, 2014) fueron publicados en varios países. Es autor también de la biografía Francis Bacon: retrato de una pesadilla (Panamericana, 2005).

–¿No estás en esa edad en la que piensas que has dedicado toda la vida al periodismo y te preguntas para qué?

–A veces lo pienso y he pensado más en eso últimamente porque veo a tantos amigos de las redacciones de los diarios que están corriendo, revistas que están cerrando, amigos que cobran una miseria y en un momento que siento que el periodismo está siendo golpeado por todos lados, por todo tipo de intereses. Empecé a los 19 años, acabo de cumplir 40, son 20 años dedicados al periodismo. Por supuesto que no me arrepiento, es una vocación, no hay nada más que hacer. Si quisiera que el futuro del periodismo fuera diferente a lo que es ahora. El parte depende de nosotros mismos, los que queremos a este oficio y los que creemos que es importante para una sociedad que exista un periodismo robusto e independiente. Depende de nosotros buscar esos espacios, buscar la manera que nuestro trabajo sea valorado y que busquemos solidaridad entre nosotros. Tenemos que ser un gremio más unido.

–Hablas de oscuridad, si no hubiera elegido el arte, estaría muerta en estos momentos…

–Claro, elegir este oficio por vocación, también te da unas satisfacciones enormes, de haber ido a lugares, de haber conocido gente, el oficio de la reportería es muy malagradecido pero es una especie de vida que te llena.

–¿Es para nosotros una universidad permanente?

–Completamente. Nunca dejo de hacer reportería porque aprendo todo el tiempo. Por eso me gusta mucho hacer estos talleres, porque el que más aprende soy yo y quien más escucha a los periodistas jóvenes soy yo mismo. La cultura sí es una manera de sanar, de comprendernos a nosotros mismos, de entender el mundo en el que vivimos.

–¿Cómo se llevan el periodismo y la literatura en tu vida?

–Yo le he dedicado mi vida a los dos oficios. Son dos oficios diferentes, uno apela a la realidad, el otro apela a la imaginación. Sí he buscado esos puntos comunes y si bien sé que lo que define al periodismo son los datos, la información y eso es lo que debe primar, me gusta el periodismo que apela a la literatura. No un periodismo que apele al yo, como ocurre con tantos cronistas que lo que le gusta escribir es de ellos mismos. Lo que me gusta es el periodismo que esté bien escrito y que le dé el peso a la investigación. Ahora le dedico más tiempo a la literatura, porque creo que es un oficio que si se quiere hacer bien, hay que dedicarle mucho tiempo. Estoy trabajando en una nueva novela que me consume bastante tiempo y me da mucho trabajo.

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–¿Cómo son tus talleres?

–En mis talleres siempre defiendo el rigor. Lo que ha golpeado al periodismo ha sido la falta de rigor. Creo que el periodista debe ser riguroso con la información. Lo que yo trabajo en todo el taller es cómo se busca esa información, cómo se hacen entrevistas y siempre el periodista –su yo- está en un segundo nivel. Creo también en el periodismo que tiene una mirada, que dice estoy contando algo desde mi rigor y desde mi subjetividad. Contar lo que veo y creer en la primera persona. Desde que hay un boom del periodismo narrativo, se abusa mucho del yo. Eso trae unos errores gravísimos. A los periodistas que toman mi curso les hablo de la subjetividad pero con mucho cuidado y sobre todo antes de empezar a hacer un periodismo de primera persona hay que haber hecho todo el trabajo de reportero desde abajo. Haber reporteado notas y en ningún momento me atrevería a criticar el periodismo que es más informativo. De hecho creo que es la base de todo este trabajo. El curso que daré en Casa Tomada tiene ocho sesiones, son dos por semana y lo que trataremos de hacer es una historia de No Ficción. Desde el inicio, la diferencia entre un tema y una historia, el tema de la reportería, cómo organizas esa información, cómo se busca una voz y al final del curso, cómo se edita un texto de No Ficción.

–¿No hace falta una ética del periodismo?

–No sabría decirte porque depende de cada periodista. Creo que si ha habido muchos casos donde la vanidad del reportero primó sobre el valor periodístico, todos estos casos de cronistas que han inventado notas. Ha habido unos casos que te dejan sin palabras. No sé si ahora es peor que antes.

–A veces caigo en críticas feministas…ahora hay más cronistas mujeres y son mucho más serias, más profundas

–Tú sabes que este oficio ha sido durante muchos años un oficio machista y que bueno que esté cambiando. Hoy hay una cantidad de mujeres que están haciendo un trabajo espléndido. Me encanta editar mujeres. Siempre hacen un trabajo excelente.

–¿Diriges Gatopardo, cómo te sientes en este momento tan difícil para las revistas?

–Han pasado un par de años muy difíciles, por la situación que vive la industria. Cada vez hay menos anunciantes, no estaría seguro de que hay menos lectores. Creo que son muchos, pero también creo que hay muchas cosas que captan su atención. Lo que le ha costado a las revistas es encontrar la manera de volver a ser atractivas. Gatopardo es un lugar privilegiado para la gente que escribe y siento como editor que he respetado la diferencia de voces y de opiniones. Las revistas están pasando por un momento difícil. El tema de la financiación se ha vuelto muy complicado. El periodismo de investigación tiene un gran valor y es importante que las empresas que más dinero tienen le inviertan a eso. Me enteré ayer que el periódico más grande de Colombia, El Tiempo, acaba de correr a 150 personas. Eso es devastador. Esa gente no va a encontrar donde trabajar porque no hay diarios.

Felipe Restrepo
El periodismo, además, no se va a acabar. Cortesía Ana Lorenzana

–Háblame de ti

–Justo este año se cumplen 12 años de haber venido a México. He pasado por muchos medios, publiqué tres libros de No Ficción y el último fue una novela, Formas de evasión. Los cursos me gustan mucho porque me dan contacto con personas que están empezando con el oficio de la escritura. Me enriquece esa energía de querer escribir en un mundo tan competido y tan mal pagado. Doy cursos en México, en Colombia, daré un curso en Buenos Aires, otro en Santiago, el año pasado hice una gira por los Estados Unidos, el próximo año daré uno en España. Mi primer trabajo, cuando empecé, tenía 19 años, fue en la revista Cambio, cada sección de la revista tenía un editor, un encargado y tres periodistas, hoy eso es la redacción de un medio entero. Lo que tiene que prevalecer es la idea de hacer buen periodismo. El periodismo, además, no se va a acabar.

–Has estado siempre muy ligado al Hay Festival

–He estado desde que empezó en Colombia muy ligado al Hay Festival, he participado allí como ocho veces, en Xalapa, en Querétaro y el año pasado estuve en el de Gales. Fuimos por Bogotá 39 y el British Council me dio una residencia. Me parece que el Hay es un espacio muy privilegiado. En Colombia ha hecho que vaya un montón de gente que antes no iba, escritores, periodistas, científicos y le ha dado al país una dimensión cultural que no tenía antes. Siento que con el de Querétaro pasa lo mismo y cada vez que me invitan me encanta ser parte de esto, porque creo en las conversaciones, me parece un formato muy amigable.

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