Feminismo | Algo finalmente cambia

Ciudad de México, 4 de abril (MaremotoM).- La abrumadora cantidad de denuncias contra intelectuales mexicanos y el amplio abanico de las violencias que describen (desde sexuales hasta de parejas) parece haber despertado a una sociedad adormilada (¿o aterrorizada?) ante el fenómeno #MeToo que ya había explotado en el mundo.

En el gremio literario no queda títere con cabeza por el #MeTooEscritoresMexicanos y siguen saliendo a la luz denuncias contra periodistas, fotógrafos, cineastas, profesores universitarios, músicos y activistas, con los hashtags #MeTooPeriodistasMexicanos #MeTooFotógrafosMexicanos #MeTooCineMX #MeTooAcadémicosMexicanos entre otros.

No son hechos recientes. Hay mujeres que denuncian violencias cometidas contra ellas décadas atrás, cuando la persona señalada ocupaba un puesto de poder pero las víctimas no se habían sentido con el respaldo suficiente para hacerlas públicas. Los mismo que sucedió con el inicio del movimiento en los Estados Unidos. Las primeras denuncias eran por hechos sucedidos incluso décadas atrás. Y en Argentina, la actriz Thelma Fardin abrió el camino con una denuncia por una violación que sufrió una década antes. Ninguna de ellas había hecho públicos los sucesos en su momento por miedo, vergüenza o por sentir que “era su culpa”, incluso por saber que nadie les creería.

La ola no se detiene y siguen las denuncias de violencias machistas. Con el #MeTooAcademicosMexicanos, se ventiló una de las situaciones con mayor vulnerabilidad para el abuso: la relación Profesor@/estudiante.

En algunas escuelas secundarias y preparatorias de la ciudad de México, las alumnas ya han empezado a denunciar a profesores (y hasta a compañeros de clase) por abusos, hostigamientos y otras violencias de diferentes tenores. Muchas chicas están pudiendo moverse del lugar de víctima, esto significa un paso adelante, pero aún queda muchísimo por hacer.

Sin duda, el #MeToo ha marcado un límite a los abusos, habilitando un espacio de “seguridad” (que antes no existía) para que las mujeres de diversos ámbitos se atrevieran a denunciar sin temor a represalias.

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¿Qué hacemos en nuestro día a día para que la violencia machista contra las mujeres siga estando igual o peor incluso que décadas atrás?

El movimiento feminista está trabajando con las mujeres desde muchas perspectivas diferentes, también con la justicia, con las leyes, con la investigación pero es evidente que aún falta mucho por hacer.

A cada uno nos toca hacer algo. Las mujeres y los hombres que criamos (y los que no, también) hemos sido determinados por condicionamientos de género obsoletos. Pero si alguna nos hemos preguntado “por qué a los hombres no nos permitan llorar” o “por qué las mujeres no podemos subir a los árboles”, tenemos la conciencia necesaria para ver lo arbitrario y grotesco de los mandatos sociales asignados.

Redefinir los roles de género no es una tarea únicamente de la academia. En nuestra vida tenemos inmensa cantidad de posibilidades de mostrar que se puede responder de una manera diferente. Una respuesta empática nos llevará directamente a cuestionar la desigualdad como una conducta sin lógica, además de brutal. La marca estadounidense Gillette da cuenta de ello en su spot publicitario #TheBestMenCanBe, un llamado a los hombres de todas las edades, a tomar acciones positivas que cuestionen el ser masculino desde las conductas tradicionalmente asignadas por el patriarcado.

Actúa diferente. Interviene. No digas: los chicos son así. No lo son, los hacemos. Cambiar las conductas determinadas para los hombres, contribuirá a que los niños que estén mirando cómo actúa un hombre, respondan diferente. Construyan su masculinidad desde un lugar amoroso, valiente y solidario que les permita ser en el futuro más felices, más libres y positivos.

One Comment

  1. Gracias Cintia!!!
    Qué hacemos con todo esto es la pregunta de cada día. No he sido abusada, pero a los 18 un profesor de 33 y casado tuvo una historia conmigo que no llegó a más porque yo quise. No era menor de edad, y en su momento el asunto me pareció divertido en mis prisas de ser adulta, pero desde hace unos días estoy pensando que es incorrectolo que él hizo: era una figura de poder, de autoridad, muchos años mayor y además casado. He visto cosas semejantes, director y maestro con el que trabajé años de 45 años con pareja de 20. De nuevo, la chica no era menor, pero pues no se… pienso mucho en esto, disto de tener las respuestas, así que gracias por invitar a la reflexión.
    Abrazo sororo!