Rosendo Flores

FESTIVAL ALFONSINO | Gran gala del bajo Rosendo Flores

Fue un espectáculo que comprueba la importancia de Rosendo Flores no sólo para la cultura regiomontana sino también para el destacado nivel operístico que siempre ha tenido México. Una gran gala del Festival Alfonsino.

Ciudad de México, 16 de mayo (MaremotoM).- El bajo Rosendo Flores realizó su debut operístico en México con el papel de Dulcamara en L’elisir d’amore. En 1994 resultó reconocido como mejor cantante de su país por la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música. En la temporada 2001/2002 debutó en el Metropolitan de Nueva York en el papel de Oroveso en Norma.

Invitado por Plácido Domingo, se presentó en numerosas oportunidades en la Opera de Washington, en donde participó en producciones de Turandot e Il barbiere di Siviglia.

“Hace más de veinte años yo era un trovador. Me gustaba cantar con guitarra. Trabajaba en un restaurante en Monterrey, esto lo hacía para poder solventar mis estudios. Un día se me ocurrió llegar a una escuela de música y tomar algunas clases de canto, pero no me imaginaba que me iba a tropezar con la ópera. El maestro de apreciación musical me solicitó que fuera a la fonoteca y escuchara una ópera. Yo llego a la fonoteca y le digo al encargado que me diera una ópera pues el maestro me dijo que escuchara una. El fonotecario me preguntó cuál o de qué período o de qué estilo o de qué lengua. Yo le contesté que no sabía pues nunca había escuchado una ópera. Entonces me dio La Traviata, de Verdi, los audífonos y la traducción al español del texto. La grabación creo que era la de Ileana Cotrubas, Plácido Domingo y Sherrill Milnes. Terminé casi llorando con los ojos rojos inyectados, emocionadísimo. Cuando termina la ópera me dije: yo tengo que cantar esto. No se cómo voy a hacer ni que tengo qué hacer, pero yo me voy a dedicar a cantar. Y así me descubrí como un cantante de ópera y me dediqué en cuerpo y alma a desarrollar mis cualidades para llegar donde quería llegar”, declara a la revista argentina Mundo Clásico cuando le tocó cantar en el Teatro Colón.

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UANL-Rosendo-Flores
Un espectáculo que ha quedado grabado y que puedes verlo ahora mismo. Foto: Cortesía

Esta historia y otras tantas historias cuenta el bajo Rosendo Flores, que debutó en 1983, en su espectáculo Vivencias y la presentación de algunos pasajes de óperas donde ha intervenido en sus 37 años de carrera.

Vivencias se llevó a cabo anoche, en una muestra más de la larga programación del Festival Alfonsino, con más de 50 números que pueden verse y disfrutarse en las redes sociales Cultura UANL y colaboradoras: Casa Universitaria del Libro, Facultad de Filosofía y Letras, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria y el Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de las Artes.

Una galería de los personajes que ha esgrimido el famoso bajo barítono, antecede Las bodas de Fígaro, un espectáculo regiomontano, con muchos cantantes excelentes de la región. “Esta ópera fue estrenada en 1786­­­­ y entre los ensayos arrancó gritos de bravo entre los solistas y los músicos de la orquesta. En su estreno, algunos números musicales gustaron tanto que se repitieron, lo cual halagó a Mozart vivamente”, dijo Rosendo Flores al presentarla, bajo la batuta de Lucy Armer y la Orquesta Sinfónica Juvenil y Coro de la Sociedad Artística del Tecnológico de Monterrey.

Rosendo Flores evoca ahora el drama en la ópera Don Carlo, de Giuseppe Verdi, un papel que le tocó representar a las órdenes de la Ópera de Bogotá. “Fue una fastuosa producción, con un personaje que tiene las características para mi voz de cantante”, contó.

Fue un espectáculo que comprueba la importancia de Rosendo Flores no sólo para la cultura regiomontana sino también para el destacado nivel operístico que siempre ha tenido México. Una gran gala del Festival Alfonsino.

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