Forest Whitaker

Forest Whitaker, honrado en el Festival de Cannes

Forest Whitaker es una leyenda que deja huella: en la película, en los espectadores, en los responsables de instancias gubernamentales.

Ciudad de México, 28 de mayo (MaremotoM).- Este año es el turno del actor Forest Whitaker, en el 75.º Festival de Cannes. Al igual que Jeanne Moreau, Bernardo Bertolucci, Manoel de Oliveira, Jean-Pierre Léaud, Agnès Varda o Alain Delon, recibió una Palme d’or de honor en reconocimiento a una carrera artística brillante y una personalidad fuera de lo común, así como un compromiso discreto pero firme con las principales acciones humanitarias de nuestra época.

Se proyectó la película For the Sake of Peace, dirigida por Christophe Castagne y Thomas Sametin y producida por Forest Whitaker.

Sudán del Sur es el Estado más joven del mundo. En guerra contra sí mismo, más de 350 000 personas han sido asesinadas desde su creación en 2011. Sin embargo, a través de esta oscuridad y los continuos conflictos, una esperanza aflora: la determinación de jóvenes mujeres y hombres que se niegan a renunciar a la paz.

Gatjang, árbitro en un campo de refugiados de Yuba, utiliza el deporte para transmitir una cultura de la paz a niños y jóvenes de tribus enfrentadas por una hostilidad tenaz. Nandege, una joven madre, consigue, contra todo pronóstico, imponerse como mediadora de talento en un conflicto mortífero que enfrenta a las comunidades del valle de Kidepo desde hace varias generaciones. A través de sus historias, tomamos conciencia de los caminos que se abren a nuestra humanidad, así como del eco que producen.

“Hace 34 años, venir a Cannes por primera vez me cambió la vida y me corroboró que dedicarme a buscar diferentes relaciones con la humanidad a través del cine era la decisión correcta. Siempre ha sido un privilegio volver a este hermoso festival, para mostrar mi trabajo, pero también para sentir la inspiración de los artistas más importantes de este mundo. Es un honor increíble recibir un homenaje en el marco del 75.º aniversario del Festival”.

Forest Whitaker es una leyenda que deja huella: en la película, en los espectadores, en los responsables de instancias gubernamentales.

Su destino y su halo artísticos ya quedaron completamente patentes durante su primera visita al Festival de Cannes en 1988, donde encarnaba al genio Charlie Parker, músico de jazz visionario que eleva el saxofón a un nivel de expresión inédito. Clint Eastwood le había ofrecido entonces su primer gran papel, aunque ya había sabido hacerse notar al lado de Martin Scorsese en El color del dinero (The Color of Money), de Oliver Stone en Platoon o de Barry Levinson en Good Morning, Vietnam.

Forest Whitaker
Forest Whitaker recibe la Palma de Oro. Foto: Cortesía

A sus 27 años, recibió el premio a la mejor interpretación masculina por ese Bird de antología. El mundo entero descubre a un actor con un poderío increíble, así como una sensibilidad que infunde incuestionablemente una especie de gracia, una gran emoción que consigue transmitir toda la fragilidad humana a través de la voz y la mirada.

“Al recibir a Forest Whitaker en Cannes, he tenido la oportunidad de conocer y admirar a un artista de un carisma enorme y una presencia luminosa”, declara Thierry Frémaux, delegado general.

“Su filmografía es tan impresionante como plenamente consumada. Asimismo, he podido observar de cerca sus convicciones como hombre, la atención que presta a la generación más joven y la fe que tiene en un mundo mejor, al que él mismo contribuye a través de su propio compromiso. Pocos son los artistas capaces de alcanzar un equilibrio tan hermosoy Forest lo consigue y da ejemplo de ello”, dijo.

“Es una tradición del Festival de Cannes rendir homenaje a quienes forman parte de su historia y Forest Whitaker es uno de ellos”, añade Pierre Lescure, presidente del Festival de Cannes.

“Ese joven actor que Clint Eastwood nos hizo descubrir en Bird y ese hombre que amplía su visión del mundo para ofrecérsela a aquellos que sufren y a quienes luchan. Forest Whitaker merece todo tipo de reconocimientos. Esta Palme d’or es el testimonio del reconocimiento que le brinda el mundo del cine”, agregó.

Estuvo presente seis veces en la Selección oficial, cuatro de ellas en Competición, con la mencionada Bird y con Redada en Harlem (A Rage in Harlem), de Bill Duke, Secuestradores de cuerpos (Body Snatchers), de Abel Ferrara y la inclasificable Ghost Dog, el camino del samurái (Ghost Dog: The Way of the Samurai), de Jim Jarmusch. En ella, encarna a un asesino a sueldo melancólico que vive según los preceptos del “Hagakure”, código de honor de los samuráis del Japón medieval. Concentrado de potencia y flexibilidad, encarna a un héroe lúdico y meditabundo, impulsado por fuerzas misteriosas.

Juego de lágrimas (The Crying Game), Smoke, La habitación del pánico (Panic Room), Última llamada (Phone Booth), El último rey de Escocia (The Last King of Scotland, Óscar y Globo de Oro al mejor actor), Dueños de la calle (Street Kings), Redención (Southpaw), Rogue One: Una historia de Star Wars (Rogue One), la película del universo Marvel Black Panther, El mayordomo (The Butler), Respect: son tan solo unas pocas muestras de su eclecticismo y su amor por la ambivalencia. Por último, podemos citar Zulú (Zulu), de Jérôme Salle, proyectada como película de clausura del Festival de 2013.

A su filmografía como actor pronto se unirá su carrera como director y productor. Forest Whitaker dirige cuatro largometrajes: Atrapados por la violencia (Strapped), Esperando un respiro (Waiting to Exhale), Siempre queda el amor (Hope Floats) y Una hija diferente (First Daughter). Produce la estremecedora Fruitvale Station, ópera prima de Ryan Coogler, presentada en la sección Un Certain Regard, la euforizante Dope o, más recientemente, Songs My Brothers Taught Me, de Chloé Zhao.

Pero, esta brillante carrera artística no basta en sí misma para resumir la persona de Forest Whitaker. Porque, para él, ser una estrella de cine no es suficiente y su carrera hace eco en gran medida a sus compromisos humanitarios.

En 2012, el artista funda la Whitaker Peace & Development Initiative (WPDI), una ONG que opera en Uganda, Sudán del Sur, México, Sudáfrica, Camerún, Chad, Gabón e, incluso, Los Ángeles. La WPDI, que trabaja por la paz y la resiliencia económica de territorios marcados por los conflictos armados y la violencia, ha conseguido en 10 años ayudar a más de un millón y medio de personas, gracias a una red que cuenta con más de 2500 jóvenes líderes y 14 centros de aprendizaje. Enviado Especial de la UNESCO para la Paz y la Reconciliación, Forest Whitaker es miembro del Grupo de Promotores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

   

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