Jazmina Barrera

“Fue una etapa de mucha alegría y asombro, pero también de mucha vulnerabilidad”: Jazmina Barrera

Preguntas que se hace Jazmina Barrera, en su reciente libro Línea Nigra (Almadía), un libro que primero fue diario y que ahora aparece alumbrando esa zona oscura y clara de las mujeres, la maternidad.

Ciudad de México, 7 de julio (MaremotoM).- ¿Qué es ser madre? ¿Nace de nuestras propias células y poco a poco el hijo se va convirtiendo en una persona independiente? ¿Por qué defiendo como siempre el aborto y a las mujeres que no tienen hijos mientras estoy embarazada? ¿El hijo tendrá el apellido del padre porque no me gusta mi apellido? ¿La maternidad es un terremoto?

Todas estas preguntas se las hace la escritora mexicana Jazmina Barrera, en su reciente libro Línea Nigra (Almadía), un libro que primero fue diario y que ahora aparece alumbrando esa zona oscura y clara de las mujeres, la maternidad.

Jazmina Barrera nació en Ciudad de México, en 1988 estudió Letras Inglesas en la UNAM y fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de ensayo y del programa Jóvenes Creadores del FONCA.

Su libro de ensayos Cuerpo extraño/Foreign Body ganó el premio Latin American Voices en 2013 y fue publicado por Literal Publishing ese mismo año.

Estudió la maestría en Escritura Creativa en Español en NYU con el apoyo de la beca Fullbright. Es editora y socia fundadora de Ediciones Antílope.

Jazmina Barrera
Línea Nigra. Editó Almadía. Foto: Cortesía

–Nadie habla lo suficiente de lo oscuro que puede ser el embarazo

–Parce ser que las madres debieran ser estos seres perfectos, siempre sacrificadas, abnegadas y además felices. Son estereotipos que le sirven mucho a la sociedad patriarcal en la que vivimos, para que las madres se encarguen de todo. Esta sociedad pone el ciento por ciento de la crianza de los niños en las madres y no tendría por qué ser así.

–¿A veces querías tirarte por la borda y terminar con todo?

–Bueno, eso se refiere a las náuseas. Fueron muy terribles para mí los primeros meses, hay madres que no les sucede así, pero ha habido momentos difíciles y es muy importante la red social, las comunidades que apoyan a las madres, porque entre más mejor.

–Marguerite Duras dice que del libro no se duda y que del hijo tampoco. Tú ganaste un concurso mientras estabas embarazada: ¿Escribir qué, dónde?

–Pues es que un hijo son muchísimos cambios, todo se te reconfigura, las relaciones con tu madre, con tu esposo, con tus amigos, con la sociedad, incluso la forma en que percibes a la humanidad. Todo da miedo en el embarazo, para mí fue una etapa de mucha alegría, de mucho asombro, pero también de mucha vulnerabilidad. Nunca me había sentido tan vulnerable.

–Esta cosa de sentir que uno nace de una madre, la madre lo siente mucho antes que el parto, ¿verdad?

–Mucho antes. No lo he experimentado, pero me han contado madres que han tenido más de un hijo, que desde el embarazado pueden notar mucho de la personalidad de los bebés. Muy impresionante.

Jazmina Barrera
Nunca me había sentido tan vulnerable. Foto: Cortesía Facebook

–Mi madre tuvo ocho hijos, yo no tuve ninguno. Esa diferencia no me deja comprenderla. A veces las mujeres que no tenemos hijos, no podemos comprender a las que han tenido…

–Bueno, creo que yo por ejemplo no entendía hasta que tuve aquí. Por supuesto, yo también creo que la necesidad de no tener hijos es absolutamente válida y entendible en el mundo que vivimos. Tener hijos es a lo mejor una barbaridad. Cada uno tiene sus motivos bien propios para hacerlo. Me parece una decisión muy sensata la de no querer tener hijos y apoyo el ciento por ciento los movimientos para que las mujeres puedan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos. Tampoco quiero decir que ahora ya entiendo a mi madre, porque no es así. Nuestra relación también cambió, porque ahora es la abuela de mi hijo. La percepción de ella va cambiando también.

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–¿Todos los niños deberían llevar el apellido de su madre?

–En mi caso no me gustaba tanto mi apellido Barrera y me gustaba mucho el de Alejandro (Zambra). Hicimos esa excepción, pero si hubiera sido distinto yo hubiera luchado por eso.

–La maternidad para Mary Shelley es un relato de terror, lo cuentas así en tu libro

–Es una especulación mía, porque además ese libro tan maravilloso tiene capas y capas y miles de posibles interpretaciones, pero la lectura que hice a la luz de la biografía de Mary Shelley es que Frankenstein es un relato sobre la creación de la vida. Todos los dolores y las dificultades que eso implica también.

–¿Cuándo te diste cuenta de que este libro Línea Nigra pudo darse?

–En principio hacer un diario de embarazo, una especie de investigación personal porque para mí era asombroso lo que me estaba pasando. Era algo asombroso, pero también inquietante y misteriosa. No tenía más ambiciones, pero de pronto hubo un terremoto, mi madre se enfermó, me conecté con otras mujeres que experimentaron el embarazo, el parto, la lactancia, en algún momento, en medio de todo eso, me di cuenta de que compartir podía ser útil para alguien más.

–¿Escribiste alguna vez otro diario?

–En mi libro anterior, Cuaderno de faros, hablo sobre los diarios. Digo que nunca llevé un diario y que para mí era un género que donde no había incursionado. No tengo una personalidad diarística.

–¿Y qué te pasó cuando lo mostraste?

–Tuve varias sorpresas, entre ellas la de que muchos hombres se acercaron para decirme que lo entendieron, me decían que habían aprendido cosas, repensado cosas en relación con sus madres. Agradezco a muchas mujeres que se han acercado a decirme que se identificaban con cosas del libro o que si bien su experiencia había sido distinta, agradecían la lectura. La compañía que aporta la lectura en torno a estos temas me sirvió mucho y he visto que quizás este libro les sirva a otras mujeres.

Jazmina Barrera
La compañía que aporta la lectura en torno a estos temas me sirvió mucho y he visto que quizás este libro les sirva a otras mujeres. Foto: Cortesía Facebook

–La maternidad la planteas como única

–Ese ha sido uno de los descubrimientos de este viaje. Cada maternidad es única, empezando por el embarazo, por el parto, cuya historia es una historia épica, única y que involucra a la muerte, a la vida, la alegría máxima, el terror máximo. Muchas de las mujeres que hemos tenido hijos contamos cómo fue el parto.

–Estar embarazada y estar a favor de la despenalización del aborto. Nunca nada tan coherente.

–Siempre estuve yo a favor de la despenalización del aborto, pero lo entendía de manera distinta, creo. Lo entendía más como un derecho a decidir sobre el propio cuento, pero estando embarazada me di cuenta de lo que implicaba a nivel físico pasar por un embarazo, un parto, una lactancia. Siendo un embarazo deseado, con una red de apoyo fundamental, sigue siendo durísimo, cómo será un embarazo no deseado. Puede acercarse mucho a la tortura.

–El hombre no entiende el embarazo, muchas veces decimos, pero nació de una madre ¿ese puede ser el origen de la agresión, uno de los orígenes?

–Yo creo que los hombres no tengan la capacidad para entender, lo que creo es que hay que ponerse en los zapatos, la imaginación humana es formidable y nos puede llevar a un nivel de empatía tremendo. Sin embargo, la sociedad en la que vivimos no fomenta ese acercamiento de los hombres a las mujeres. Todo lo contrario.

–Que el hombre no entienda al embarazo es fruto del patriarcado…

–Así es. Es como decirle a una mujer que no entiende de carpintería. Si nunca se le enseñó, ¿Cómo lo va a saber?

–¿La maternidad es un terremoto?

–Sí, totalmente. Tiembla desde las simientes hasta la azotea.

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