Diana Kennedy

Fusión es una palabra que odio, decía Diana Kennedy, la británica más mexicana que hubo

“Tú puedes si quieres hacer más fino un platillo tradicional, pero no debes trasgredir su verdadero sabor, ese es el gran desafío de la cocina mexicana. No hay que ponerle cosas raras a un guacamole”, decía.

Ciudad de México, 25 de julio (MaremotoM).- “Para empezar, fusión es una palabra que odio”, dice la experta cocinera inglesa Diana Kennedy, para quien la tan mentada revolución culinaria en México tiene sobre todo “valores estéticos” más que reales, convencida como está además de que si en algo ha evolucionado la cocina nacional ha sido en los postres, un área donde siempre estuvo bastante relegada.

Así decía en una entrevista pasada la cocinera británica, experta en cocina mexicana, Diana Kennedy, que ha muerto ayer, dejando a la gastronomía en gran duelo.

Durante sus más de 50 años en este país Diana Kennedy se ha percatado del cambio cultural, la pérdida y desuso de ingredientes por diversas causas y el abandono del campo mexicano. Esto ha ocasionado el olvido de algunos platillos y lo que es peor, la desaparición de ciertas formas hortícolas producidas localmente. Diana ha registrado una gran variedad de ingredientes autóctonos y ha difundido a través de sus libros, la comida mexicana tradicional poniendo énfasis en la conservación y utilización de ingredientes nativos.

Diana Kennedy
Diana Kennedy escribió muchos libros sobre la cocina mexicana. Foto: Cortesía

Uno de esos libros fue precisamente Cocina esencial de México, donde la investigadora, nacida el 3 de marzo de 1923 en Loughton, Essex, en el sureste del Reino Unido, hablaba también de que “la deconstrucción tampoco me gusta y mi pleito de toda la vida es exigir que los chefs sepan cómo tratar los alimentos. He estado hace poco en un restaurante muy fino donde me sirvieron una especie de tamal de Oaxaca, muy bien presentado por cierto, pero ¿dónde estaba el sabor de la hoja de aguacate o del chile de Mixe en medio de los frijoles?”, se preguntó.

Diana ha sido una viajera incansable. Ha recorrido el país de Chihuahua a Yucatán, en toda clase de transporte, visitando los más recónditos y coloridos mercados de México y recolectando el conocimiento de cocineros de pueblos y ciudades a través del lenguaje culinario. Por eso gente como Ricardo Muñoz Zurita (creador del restaurante Azul), como Claudio Poblete (creador de Culinaria Mexicana), han lamentado su pérdida.

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“Grupo Culinaria Mexicana lamenta la partida de la gran Diana Kennedy, quien ha fallecido en su casa de Zitácuaro, Michoacán, en los albores de su cumpleaños número 100; nacida el 3 de marzo de 1923, Diana Southwoood Kennedy nació en Loughton, Reino Unido; llegó a México en 1957 de la mano de su esposo Paul P. Kennedy, quien era un afamado corresponsal de The New York Times; desde entonces Kennedy desarrolló un profundo amor por los ingredientes de México y así fue que durante 70 años viajó por todo nuestro país para recopilar uno de los grandes acervos literarios de nuestra culinaria. Diana deja un gran legado literario, la mayoría en inglés y verdaderas odas a la cocina como la del libro dedicado a Oaxaca. Querida amiga de esta casa, formó parte de nuestro primer Consejo Editorial y siempre tuvo para nosotros tardes hermosas en su casa de Zitácuaro en Michoacán”, es el comunicado de CM.

“Descanse en paz, Diana Kennedy, pilar de la cultura alimentaria. Inglesa, que eligió Zitácuaro y cada milpa de México como su casa. Sembró respeto a las comunidades y cosechó conocimiento dejándonos valiosos textos de la riqueza alimentaria de México”, ha dicho la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto.

“Descanse en paz, Diana Kennedy. Tuve el privilegio de que me diera varias clases inolvidables; una perfeccionista cascarrabias que amaba a México en los hechos, como muy pocos mexicanos”, ha puesto la periodista Roberta Garza en Twitter.

Diana Kennedy, cuya vida fue dedicada a descubrir, recopilar y preservar la riqueza de la cocina mexicana, eligió Zitácuaro para construir su finca, la Quinta Diana, ejemplo de sustentabilidad y conservación de la naturaleza y la biodiversidad. Murió a los 99 años.

“Tú puedes si quieres hacer más fino un platillo tradicional, pero no debes trasgredir su verdadero sabor, ese es el gran desafío de la cocina mexicana. No hay que ponerle cosas raras a un guacamole”, decía.

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