Marcelo Bielsa

FUTBOL SIN PELOTA | El mentiroso juego limpio

Buenos Aires, 18 de mayo (MaremotoM).- En el fútbol el engaño es fundamental, sin engañar al rival no habría goles, ni emociones. La finta, en mi país llamada gambeta, es un engaño que un jugador le hace al rival, como lo son también las jugadas más lujosas y aplaudidas por el público como el sombrero (pasarle el balón por arriba de la cabeza al rival), la chilena, el túnel o el taco. Por eso cuando se habla de fair play o juego limpio hay que tener mucho cuidado sobre lo que se habla.

Hace unas semanas Marcelo Bielsa obligó a sus jugadores dejarse hacer un gol, porque le habían convalidado uno con un rival caído y el árbitro, ni sus jugadores habían parado el partido. Eso fue catalogado por algunos como un hecho supremo de fair play y según el reglamento es todo lo contrario porque al dejarse hacer un gol voluntariamente el equipo debió ser castigado por el árbitro con la derrota por abandono del juego y no premiado por su “honestidad”. Bielsa es un técnico con muchos valores morales, pero no se puede burlar el reglamento para hacer justicia por mano propia.

Cuando hablo que el fútbol es engaño, también está comprendido burlar al árbitro y la prueba más clara se dio en el Mundial de México 1986, cuando Diego Maradona le hizo un gol con la mano a Inglaterra y después hizo el gol más maravilloso de la historia de los campeonatos mundiales, lo que no perdona su falta de fair play en el primero. Gol que los argentinos justifican hablando de la historia de piratería de Inglaterra, que entre otras se robó las Islas Malvinas, por la que Argentina pleitea en los foros internacionales desde hace varios siglos y, que en ese momento aún estaba fresca la guerra hecha por la dictadura militar argentina en 1982. Algo así como “el que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón”.

Te puede interesar:  Las cosas por limpiar, serie que deriva en Las culpas por limpiar

El gran Michael Owen entrevistado por la prensa en el Mundial de Francia 1998 fue preguntado sobre ¿Qué haría si hace un gol con la mano, como el que hizo Maradona?, quien preguntó eso con mala fe, esperaba una respuesta tipo: “Le diría al árbitro que lo anule”, pero Owen contestó: “Trataría de hacer un segundo gol de la categoría del que hizo Maradona”, con lo que dejó mudos a todos.

Lo cierto es que los árbitros tienen ahora el control tecnológico del VAR, pero igual sigue habiendo errores e injusticias, que forman parte del fútbol y que un partido se discuta por años, como si una decisión arbitral fuera tan importante como “la teoría de la relatividad” y es parte de los condimentos que tiene el fútbol para que no sea como dijo alguna vez el escritor argentino Jorge Luis Borges: “un juego donde 22 grandotes de pantalones cortos, corren detrás de una pelota” y después agregó: “porque no les dan una a cada uno y así no tienen que correr tanto”.

El fair play es como el famoso código de honor entre los jugadores, que dice que cuando hay alguno caído hay que tirar la pelota afuera, pero que permite que alguien quiebre a un rival o le pegue un codazo artero, siempre y cuando después tire el balón afuera y pida atención médica para el rival. Ese famoso código, tampoco permite que el rival haga jugadas de lujo cuando está ganando, porque eso es “mofarse y humillar al rival”, pero si permite que se escupan en un corner o que le metan un rodillazo en los genitales. Así de mentiroso es el famoso fair play o juego limpio.

Comments are closed.