Rugbiers asesinos

FUTBOL SIN PELOTA | El rugby y el odio de clase

Ciudad de México, 28de enero (MaremotoM).- La noticia principal en Argentina fue el asesinato de un joven a patadas y trompadas por un grupo de otros jóvenes a la salida de un “boliche bailable” en la ciudad costera de Villa Gesell. Los asesinos (quien pega patadas en la cabeza a un rival caído en el suelo e indefenso, no se lo puede denominar de otra manera) eran jugadores de Rugby del Club Náutico Arsenal de Zárate y pertenecen a familias con mucho dinero de aquella ciudad que queda a 95 kilómetros de Buenos Aires.

Hay que explicar que el rugby en la Argentina es el deporte de las “familias tradicionales” y también de los nuevos ricos, que lo muestran como un tema de distinción y siempre fue presentado como el deporte “ejemplar”, porque los jugadores respetan al árbitro y porque se juntan luego de los duros partidos en un “tercer tiempo”, donde los locales agasajan a los visitantes con un lunch y unas copas; detrás de esta cordialidad siempre hubo mucho de hipocresía, porque el deporte no es tan limpio (hubo jugadores que perdieron la vida o quedaron discapacitados por un mal golpe de un rival) y la cordialidad es solo “pour la galerie”, como dirían los franceses.

Rugbiers asesinos
Hay que explicar que el rugby en la Argentina es el deporte de las “familias tradicionales” y también de los nuevos ricos, que lo muestran como un tema de distinción y siempre fue presentado como el deporte “ejemplar”. Foto: Cortesía

Lo cierto es que el rugby en Argentina sigue siendo amateur, para que “no juegue el hijo de la sirvienta, por si es mejor que el hijo de la patrona”. La Argentina tiene una gran tradición en el rugby sobre todo en una ciudad cercana a la capital que se llama San Isidro y es considerada la capital de ese deporte. Casualmente en esa ciudad, el nivel de vida es principalmente de clase alta, con viejas casonas centenarias (entre ellas, la más famosa Villa Ocampo, donde vivió la escritora Victoria Ocampo) y mansiones construidas al estilo de Beverly Hills. La ciudad, ya está en decadencia y muchos de sus habitantes se mudaron a barrios cerrados (algunos de ellos que están a la vera del río, que pasó a ser coto privado de los habitantes del barrio asfaltando humedales y haciendo que otros se inunden). De cualquier manera, en los últimos 30 años otras clases sociales empezaron a jugarlo, aunque no pueden competir en las mismas condiciones porque no tienen tiempo para entrenarse.

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Rugbiers asesinos
El seleccionado argentino de rugby se denomina “Los Pumas” y este mote nació en 1965, cuando un seleccionado argentino jugó en Sudáfrica burlando el apartheid. Foto: Cortesía

El seleccionado argentino de rugby se denomina “Los Pumas” y este mote nació en 1965, cuando un seleccionado argentino jugó en Sudáfrica burlando el apartheid y como no podían ser la selección argentina se llamaron así. Ganaron y el mote quedó para siempre. En 1982, en plena dictadura y con la guerra de Malvinas ante Inglaterra, Los Pumas volvieron a recibir a Sudáfrica, a pesar del bloqueo internacional que había con ese país.

El mundo del rugby, tiene por un lado la historia del “Puma” Alejandro Puccio, que con su padre y su hermano secuestraban personas para sacarle dinero, pero como eran conocidos, también los mataban y la épica historia del Club La Plata en la dictadura militar, donde 17 de sus jugadores desaparecieron porque eran luchadores sociales o pertenecían a Montoneros, entre ellos el hermano mayor de Federico Moura, creador del grupo de Rock, Virus.

Todo esto hace que aquellos chicos ricos se crean inmunes a todas las leyes y que pueden hacer lo que quieran: “Salimos a divertirnos y la suerte nos jugó una mala pasada”, dijo uno de los implicados llamado Máximo Thomsen (al que se ve en un video pegarle una patada en la cabeza al chico indefenso en el suelo) y ninguno mostró arrepentimiento por lo hecho, Ciro Pertussi dijo: “Fue una pelea común, como tantas otras, pero que terminó mal”. Aunque ahora parece que van a tener tiempo para arrepentirse, porque la fiscal pide cadena perpetua para ellos.

Uno de los testigos contó, que mientras le pegaban uno le gritaba a otro: “Matalo a ese negro de mierda”. Lo cierto es que Fernando Báez Sosa, un chico de 19 años, hijo de un portero de edificio y con muchos sueños por cumplir, fue asesinado. Un chico que estudiaba y quería darle una vida más holgada a sus padres. Que fue a divertirse y su error fue no dejarse patotear por este grupo y pensar que después que los habían echado del boliche todo terminaba allí. Lo encontraron tomando un helado con un amigo y diez contra dos los molieron a golpes. El amigo la puede contar, pero él no. La culpa no la tiene el rugby, la tiene el odio de clases, de aquellos que porque sus padres tienen dinero, creen que compraron el mundo y ahora les pertenece.

One Comment

  1. Hola. Hay un error grave en la nota. La foto de “los rugbiers en la carcel” no corresponde. Ya que son imagenes de actuales presos que amenazaron a los rugbiers de que “estaban esperándolos”.

    Corrijan eso. Slds.