José Luis Brown

FUTBOL SIN PELOTA | El “Tata” Brown, un campeón de la lucha muere por Alzheimer

Buenos Aires, 17 de agosto (MaremotoM).- Su imagen con el brazo metido por un agujero que se hizo en la camiseta porque se había sacado el hombro de lugar y su cara de dolor pasaron a la historia grande del fútbol Mundial, el Tata José Luis Brown jugó así la final del Mundial 1986 con la entonces Alemania Federal y hasta marcó un gol para el triunfo argentino por 3 a 2.

Un Brown que llegó de casualidad al Mundial y por la insistencia de Carlos Salvador Bilardo que lo conocía desde chico y que decía de él: “Sabe todo el libreto del líbero, estudio en la universidad de Estudiantes de La Plata y es irremplazable, porque ese libreto no se puede aprender en dos meses”.

El Tata nos dejó el 12 de agosto a los jóvenes 62 años, luego de un año de una enfermedad muy cruel como el Alzheimer. Cruel porque te hace desconocer por momentos a tus seres queridos y porque te hace vivir en el pasado, sin noción del tiempo. Recuerdo que de esa enfermedad murió otro gran defensor argentino, muy querido en México, Pedro Rodolfo Dellacha, que se había ganado el mote de “Pedro del área”.

Brown llegó al Mundial sin club, luego de quedar libre de Boca, donde jugó con mucha pena y nada de gloria en 1985, por eso era difícil justificar su presencia, pero Bilardo nunca dudó de sus condiciones y Julio Grondona convenció al polémico presidente de Deportivo Español, Francisco Ríos Seoane, a que le hiciera un contrato 48 horas antes que cerrarán las listas para el Mundial. Llegó como suplente de Daniel Passarella, el capitán de las selección Argentina en el campeón del Mundo 1978, que estaba enojado con el técnico porque le había dado “su” capitanía a Diego Armando Maradona y que a poco de llegar a México sufrió un problema gástrico y estomacal que no le permitió debutar en el Mundial y que después de recuperado se complicó primero con un desgarro y luego con una úlcera, por lo que terminó internado en el Hospital Humanas y no jugó un solo minuto.

José Luis Brown
Otros tiempos, otras victorias. Foto: Internet

Passarella era una figura del fútbol italiano (ese año había pasado de Fiorentina a Inter) y por eso, junto a Maradona, era muy seguido por periodistas italianos que llegaron a denominar como “Doctor Mengele” al médico de la selección Raúl Madero, pensando que lo habían enfermado a propósito para que juegue Brown.

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Lo cierto es que Brown debutó ante Corea del Sur, con muy poca confianza del periodismo, que lo había visto fracasar en Boca y se fue afianzando partido a partido, tanto que ya contra Italia nadie lo criticaba.

En un equipo que hacía persecuciones personales, Brown fue un seguro último hombre y el respaldo para el arquero Pumpido, hasta que llegó esa final que lo consagró para toda su carrera, aunque ya tenía casi 30 años, pero le permitió ir a Francia (jugó en el Stade Brestois) y a España (Real Murcia), para terminar su carrera en Racing.

Luego fue un técnico preocupado y muy dedicado a los juveniles, después de ser ayudante de campo de Bilardo junto a Pumpido en Boca y el Sevilla de España. En 2009 dirigió la selección Sub 17 y fue subcampeón sudamericano.

Un tipo de campo que amaba a los animales y solía decir: “En los momentos malos de tu vida, los únicos que te acompañan sin juzgarte son los perros. Los dejás solos y cuando volvés en vez de recriminarte, se ponen contentos y te hacen una fiesta”.

Parecía indestructible, pero el Alzheimer lo venció, dejándolo postrado primero y llevándose su vida después. En su despedida Maradona dijo: “Viniste a visitarme a Dubai, con tu hijo, y él me contó lo que te estaba pasando. Yo todavía no lo puedo creer, porque siempre fuiste un toro. Te vamos a extrañar mucho, Tata. No sabés cuánto lo lamento, hermano. Los que disfrutamos de tu amistad nunca te vamos a olvidar. Hiciste un gol en la final de un mundial, jugaste con el hombro roto, y supiste cuánto pesa la copa del mundo. Que descanses en paz”.

Por su parte en el fútbol argentino este fin de semana todos los capitanes de los equipos de la Superliga saldrán con una camiseta argentina con un agujero para pasar el brazo en su homenaje. Un justo homenaje a un campeón.

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