Cruz Azul

FUTBOL SIN PELOTA | Los dueños de nuestra pasión

Buenos Aires, 13 de octubre (MaremotoM).- En la década del 80 del siglo pasado, César Luis Menotti advertía que “el tiempo de los negocios, se estaba comiendo al tiempo del fútbol” y casi 40 años después es muy poco lo que queda de la identidad de los clubes más importantes del Mundo. El Milan, fundado por dos ingleses (por eso se llama Milan y no Milano) era del exprimer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, pero este se lo vendió a un magnate chino Li Yonghong, que no supo hacer el negocio y a los 15 meses se lo transfirió al fondo de inversión estadounidense Elliot, que tanto le da tener un club de fútbol, como una fábrica de caramelos o un teatro. El París Saint Germain es del empresario qatarí Nasser al Khelaifi, el Tottenhan Hotspur de Inglaterra tiene como dueño un jeque árabe y los magnates rusos (de fortunas logradas del desguace de la Unión Soviética), Roman Abramovich y Dmitry Rybolovlev, son propietarios del Chelsea de Inglaterra y el Mónaco respectivamente.

Multimillonarios de todas las nacionalidades tienen en su cartera de inversiones a un club de fútbol que les da la fama que no les dan sus empresas y porque es un negocio muy propicio para el lavado de dinero. Por eso también hay muchos intermediarios que lucran con comisiones, por pases que bien se pueden hacer de club a club con mucha transparencia, pero que se hacen de esta manera para que haya opacidad.

En América, todavía Argentina resiste a las sociedades anónimas y tuvo una gran embestida en estos cuatro años del presidente Mauricio Macri, expresidente de Boca, que quería que los clubes dejen de ser “sociedades sin fines de lucro” donde los dueños son sus socios y pasen a ser propiedad de empresarios amigos locales y algunos internacionales, como ya pasa en Uruguay, Chile y Perú.

En México hace muchos años que los clubes tienen propietarios y este año tiene la novedad del Atlético San Luis, que pertenece a la sociedad anónima que maneja el Atlético de Madrid de España y que encabeza el productor cinematográfico Enrique Cerezo y Miguel Gil Marín (el hijo del fallecido Miguel Gil y Gil) asociado con la familia Payán.

Emilio Azcárraga el dueño de la poderosa cadena Televisa es también el dueño del club más popular de México DF, el América, mientras que su competidor Televisión Azteca es dueña del Morelia y del Atlas de Guadalajara, el segundo equipo de la capital de Jalisco, ya que el más popular son las Chivas de Guadalajara que pertenece al poderoso empresario Jorge Vergara, dueño del grupo Omnilife, el más poderoso de habla hispana en productos dietéticos. Vergara en un momento también fue dueño de Chivas USA y del Saprissa de Costa Rica.

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Cruz Azul mantiene su identidad y sigue siendo de la cementera que le dio su nombre, un grupo cooperativo, mientras que el llamado grupo “Pachuca” es dueño del club del mismo nombre, pero también del León, donde también había invertido el hombre más rico del mundo, Carlos Slim.

Los Rayados de Monterrey pertenecen al grupo FEMSA, dueños de la franquicia de Coca Cola, no solo en México, sino también en la Argentina, además de las tiendas Oxxo y parte de la cerveza Heinecken. También participan las Universidades en el fútbol mexicano, lo que es un dato muy positivo: la UNAM, por medio de un patronato es dueña de los Pumas y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla es la propietaria de Lobos BUAP. El Puebla es de un grupo privado encabezado por Manuel Jiménez; Querétaro es del Grupo Ángeles dueños de los hoteles Camino Real y del Hospital Ángeles entre otros negocios. Santos Laguna es del Grupo Orlegi, que tiene participación en negocios de 13 países. Otro empresario televisivo, Ernesto Tinajero, es el dueño del Necaxa (al que le iba don Ramón) y ahora también desembarcó en el Beisbol. El Xolos de Tijuana es del Grupo Caliente con Jorge Hank Inzunza, hijo de un poderoso político del PRI y el Toluca es de Valentín Diez, dueño del Grupo Aeroméxico.

Un caso especial son los Tigres de Monterrey que pertenece en sociedad a la Universidad Autónoma de Nuevo León y al grupo Cemex, la constructora más importante del país.

Cuando gritas y lloras, prometiendo dar la vida por los colores de tu club, en realidad estás dando tu pasión para que algunos empresarios se llenen los bolsillos, ellos no sufren contigo, aunque quieren tener equipos poderosos y ganar torneos, porque eso les da más utilidades a sus empresas.

Definitivamente, el negocio se comió el tiempo del fútbol.

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