Futbol sin pelota

FUTBOL SIN PELOTA | Un año inolvidable (por lo nefasto)

Un año que vamos a recordar siempre, pero por lo nefasto, porque el mundo estuvo y sigue estando en guerra contra un bicho invisible, que no nos permite descuidarnos y hace que caminemos con tapaboca y que no podamos demostrar nuestro afecto con abrazos y besos.

Ciudad de México, 28 de diciembre (MaremotoM)- El 2020 que ya se va y ojalá no vuelva nunca, no fue un año más. Fue el año de la Pandemia del Covid 19, que nos mantuvo aislados y nos hizo cambiar los hábitos de vida a todos los habitantes del planeta, pero también fue el año en que murieron Diego Armando Maradona, el ídolo máximo del fútbol mundial y Kobe Bryant, el mejor basquetbolista de la NBA de la historia.

Un año que vamos a recordar siempre, pero por lo nefasto, porque el mundo estuvo y sigue estando en guerra contra un bicho invisible, que no nos permite descuidarnos y hace que caminemos con tapaboca y que no podamos demostrar nuestro afecto con abrazos y besos, so pena de contagiarnos, enfermarnos y hasta morirnos.

Futbol sin pelota
El año empezó con la muerte de Kobe Briant. Foto: Cortesía

Este año empezó con la muerte David Stern, el comisionado estadounidense que tuvo la gran idea de potenciar a la NBA de Estados Unidos hasta convertirla en la liga de baloncesto más importante del mundo, donde todos los jugadores querían llegar y su muerte a los 77 años fue premonitoria porque auguró uno de los peores años para la humanidad.

En Argentina sola, además de Diego Armando Maradona, dejaron de existir en 2020 glorias del fútbol como Juan José Pizzuti, el técnico que llevó a Racing en 1967 a ser el primer campeón intercontinental argentino.

Amadeo Raúl Carrizo, el creador del arquero moderno, que empezó en la legendaria máquina de River de 1945 y jugó hasta los 43 años, siendo el primero en jugar con el pie fuera del área y uno de los pioneros en usar guantes. Para los de mi generación (ya voy por los 66 años) cuando un arquero en cualquier estadio argentino o en un potrero hacía una gran atajada, todos gritaban “Amadeo”.

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Maradona, adiós. Foto: Cortesía

También murió Tomás Carlovich, un ídolo del que todos hablaban, pero muy pocos habían visto. Un mediocampista central que siendo un desconocido (jugaba en Central Córdoba de Rosario, de la tercera división argentina) “les pintó la cara” a los jugadores de la selección argentina de Menotti, que luego sería campeona mundial en 1978. Una leyenda viva de la que casi no hay registros fílmicos.

También falleció Silvio Marzolini, el mejor tres de la historia del fútbol argentino. Ídolo de Boca como jugador y como técnico, ya que fue campeón en 1980 dirigiendo a Diego Armando Maradona, Miguel Brindisi y Hugo Gatti entre otros.

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Italia llora la muerte de Paolo Rossi. Foto: Cortesía

Ni en diciembre nos dejó tranquilos este año terrible, porque el 8 se murió Alejandro Sabella, técnico subcampeón Mundial con la selección Argentina en 2014 en Brasil y una de las personas más respetadas de un fútbol argentino que se divide entre menottistas y bilardistas, pero que él era aceptado por los dos bandos.

En Italia lloran a Paolo Rossi, el genial goleador campeón del Mundo en España 1982 y también a Joaquín Peiró, un español que fue ídolo en el Inter del “Cattenaccio” que dirigía el argentino Helenio Herrera y que fue campeón intercontinental.

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La genialidad y la simpatía de Michael Robinson se fueron para siempre. Foto: Cortesía

En España, además de Peiró, también lamentan la muerte del inglés Michael Robinson, ídolo del Osasuna, pero uno de los más prestigiosos relatores de fútbol de la televisión española y al serbio Radomir Antic entrenador entre otros del Atlético Madrid campeón y del Barcelona.

Un año que no vamos a olvidar, donde el fútbol se jugó sin público y con sonido ambiente para las transmisiones de televisión, donde los jugadores dudaban en como festejar un gol y se pegaban codazos, en un lugar de abrazarse, donde vimos la liga alemana (la primera que se atrevió a jugar) como si fuera un campeonato mundial, porque estábamos ávidos de fútbol (aunque al tercer partido ya nos aburríamos).

Un año que nos obligó a quedarnos en casa y no disfrutar del mundo exterior, donde tuvimos una “nueva normalidad”, pero todos añoramos y queremos que vuelva la vieja normalidad.

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