Javier Moro

Generación perdida o los ecos fantasmales de la violencia

La voz poética de Javier narra esa historia, la historia de esas personas que tienen nombre y apellido, pero nadie se atreve a nombrarlos. En ocasiones el poeta cuenta esas historias en la voz de sus personajes para que los lectores podamos conocerlos, ya que el poeta se acerca a ellas desde todos los ángulos: a veces desde la perspectiva de la víctima, a veces desde la perspectiva del victimario; vidas que se van entrecruzando.

Ciudad de México, 11 de abril (MaremotoM).- Generación perdida (Ediciones Periféricas, 2021) es el nuevo libro de poemas de Javier Moro Hernández (1976), el cual tiene como hilo conductor los intereses temáticos que Javier ha abordado a lo largo de su obra literaria como escritor y que ha podido capturar como un avezado lector y espectador de notas, reportajes periodísticos y de documentales; géneros de la investigación que el mismo escritor realiza de una manera crítica. Ese es uno de los motores literarios de este poeta que se sumerge en las entrañas del dolor que nos aqueja como sociedades del siglo XXI.

Este poemario está dividido en tres partes, que bien podrían ser tres poemarios independientes uno del otro, pero justamente el tema de la violencia es una de las líneas que va siguiendo el libro a lo largo de sus páginas. En la primera parte, la violencia es vista de una forma colectiva sobre cómo nuestras sociedades latinoamericanas han sido violentadas desde la política, desde la economía y cómo eso ha penetrado poco a poco en nuestra cultura.

En su ensayo “Poesía y balas”, Margarito Cuéllar habla sobre esta dicotomía entre poesía y violencia y sobre cómo poco a poco los poetas fueron conociendo a través de las noticias sobre los diferentes crímenes cometidos sobre todo por grupos delincuenciales; pero después, los mismos escritores comenzaron a ser víctimas de esas acciones atroces que siguen ocurriendo en nuestra región. Hoy, ambos términos se han unido, pues son parte de una realidad que a veces parece ineludible y que los poetas están reflejando por medio de la palabra escrita, como es el caso de Javier Moro Hernández.

Javier Moro Hernández
Editado por Periféricas. Foto: Cortesía

La segunda parte del poemario, que da título a Generación perdida, se aleja de lo social y se recluye en el tono personal, en un sentido que recuerda a uno de los primeros libros de Javier Moro, Mareas, en donde el dolor personal y la violencia también están inscritas en las palabras poéticas, pero a diferencia de la primera parte, esta violencia es provocada por el paso del tiempo, por la violencia abrupta del crecer y del vivir. Aquí, Javier se remonta a recuerdos de la infancia, a recuerdos de la adolescencia y de un ir creciendo que se va construyendo nostalgias que se clavan en nuestra mente como una astilla.

La tercera y última parte se llama “Los hipopótamos de Pablo Escobar”, el cual es un poema de largo aliento con un toque narrativo, justo sobre esta sui generis historia que ocurre en Colombia en este rancho-zoológico del capo del narcotráfico colombiano. En este lugar, Escobar llegó a tener animales exóticos, y tras su asesinato los hipopótamos quedaron en libertad y se reprodujeron por doquier. Estas imágenes que hoy se pueden ver por Youtube le sirvieron a Javier Moro Hernández como iconografía para realizar metáforas sobre la violencia que padeció Colombia y que sigue padeciendo toda América Latina debido no sólo a los efectos del trasiego de productor ilegales y de personas por parte cárteles de la droga, sino a todas las prácticas relacionadas al terrorismo del crimen organizado contra la sociedad. Para Javier esos hipopótamos somos nosotros, eternos rehenes del sistema político y económico, hipopótamos que deseamos la libertad.

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El autor, por medio de los versos, invita a recorrer esa herida, esa que recorre caminos físicos y geográfico, pero también es una invitación a transitar por una vereda temporal que marca la historia reciente de los pueblos latinoamericanos, una historia contada en este libro a veces de manera noticiosa, a veces de manera metafórica intimista y a veces como si fuera una crónica, una crónica de nuestro tiempo, pero tomando en cuenta los recuerdos que están ahí y que permanecerán. Así lo explica Javier Moro en la solapa del libro, cuando va colocando cifra, él dice: “82,200 personas han desaparecido en México, la mayoría desde 2016; 35,588 mexicanos fueron asesinados en 2019”.

Y esta sucesión de números atroces también aparecen al interior de Generación perdida cuando afirma en el poema “Los grandes problemas nacionales”: “en Argentina desaparecieron 30,000 personas en 8 años de dictadura; en Uruguay durante el gobierno de los gorilas solo desaparecieron 180; en Chile desaparecieron 3,065 personas durante los años de dictadura; pero en México desaparecieron 43 mil personas en tan solo 12 años de gobierno, de gobiernos elegidos democráticamente, un dolor que se sostiene en la memoria y un dolor que quema, en México solo tenemos 82,000 desaparecidos y contando”.

La voz poética de Javier narra esa historia, la historia de esas personas que tienen nombre y apellido, pero nadie se atreve a nombrarlos. En ocasiones el poeta cuenta esas historias en la voz de sus personajes para que los lectores podamos conocerlos, ya que el poeta se acerca a ellas desde todos los ángulos: a veces desde la perspectiva de la víctima, a veces desde la perspectiva del victimario; vidas que se van entrecruzando.

Javier Moro Hernández
Javier leyendo sus poemas en la calle. Foto: Cortesía Facebook

Pero, ¿cuál es el objetivo de Javier en este libro? Que conozcamos esas realidades que sucedieron hace un año, hace 12 años o el siglo pasado, con procesos bélicos terribles cuyas secuelas han determinado este siglo XXI, y así lo explica el escritor en su poema “Campos de Sorgo”: “El sueño busca un asilo, una guarida para olvidar el peso de la existencia, olvidar lo que somos, náufragos, en un mar seco, olvidar lo que somos es lo que impulsa nuestra defección”.

Generación perdida es una invitación no solo para reflexionar, sino también para meternos en el lenguaje y en la palabra poética, porque en ella está el pensamiento y la sensibilidad humana. Es por ello que este libro editado por Ediciones Periféricas tiene un trasfondo rulfiano, por llamarlo de alguna manera, pues hay alguna reminiscencia a Pedro Páramo y no solamente por el tema de lo fantasmal, de los que ya no nos acompañan, sino sobre todo por el tema de la ausencia y de los desaparecidos, que por desgracia es un problema cada vez más recurrente: ¿cuántos desaparecidos hay a lo largo de este territorio?, ¿cuántas familias no tienen ni siquiera el cuerpo de su familiar para poder darle un entierro digno?

Esta parte de la poética de Moro Hernández es similar a los poemas dramáticos al estilo de Antígona González, de Sara Uribe o La sangre de Antígona de José Bergamín, cuyos protagonistas son ecos de fantasmas o, como dice Javier, son sombras que parece que se presentan y cuando queremos voltear a verlas ya no están allí, se han esfumado: son esas personas que ya no volveremos a ver pero cuyos voces están resonando y seguirán resonando en libros y poemarios como los de Javier Moro Hernández.

One Comment

  1. Excelente reseña y análisis. Nos invita a revisar esos años trágicos, no solo por la violencia opresora de personas, sino más que nada por la violencia opresora de ideas. Ese sistema que no distingue, de clases políticas, porque aún en las más disfrazadas democracias populares, mientras esté sembrado el germen de la intolerancia, habrá sin dudas, un fruto opresor.
    Estas obras, vienen a fertilizar, un suelo listo para que las ideas sigan floreciendo a pesar de las malezas. Gracias Marcos Aguilar, por acercarnos a Javier Moros, y por hacer que las ideas sigan floreciendo.