Guillermo Sheridan, Premio Jorge Ibargüengoitia: “Esto es de los jóvenes”

“Un premio literario implica refrendar el compromiso de esta casa de estudios con la cultura, con la tradición de las letras en México, con la tradición reflexiva que además está detrás”, dijo Elba Sánchez Rolón, de la Universidad de Guanajuato, que entregó el premio al gran escritor.

Guanajuato, 7 de abril (MaremotoM).- Fue muy emocionante la entrega ayer del Premio Jorge Ibargüengoitia al escritor Guillermo Sheridan. Una emoción en medio del clima tan protocolario de la Universidad de Guanajuato, que si bien el rector, Dr. Luis Felipe Guerrero Agripino, consideró una entidad “autónoma y abierta”, aún sigue con esos actos un tanto formales.

Es increíble la cantidad de estudiantes que sí son la verdadera savia nueva de la Universidad de Guanajuato y a los 250 que siguen la carrera de Letras, Guillermo Sheridan les dedicó el premio.

Es el segundo premio Jorge Ibargüengoitia, un autor que vive en todos los rincones de Guanajuato, un sitio que ya va por el décimo cuarto coloquio de estudiantes (invito a todos los escritores a prestar oído y entusiasmo a estos niños que, por cierto, sí, aman las letras, al punto de que uno de ellos está haciendo una tesis sobre ¡Abelardo Castillo!), donde cualquiera podría hablar de “Ibar” o “Coco”, como dice Amaranta Caballero que lo llamaban en su familia.

Comenzó el acto la doctora Elba Margarita Sánchez Rolón (alguien por ahí me contó que era una experta en Michel Foucault y tengo un libro, Foucault: El nudo en la red, que lo comprueba), secretaria técnica del jurado del premio y la coordinadora del Programa Editorial Universitario.

“Un premio literario implica refrendar el compromiso de esta casa de estudios con la cultura, con la tradición de las letras en México, con la tradición reflexiva que además está detrás”, dijo Elba.

“Este premio Jorge Ibargüengoitia llega a su segunda edición y lo hicimos pensando que tendrá una larga vida, para recordar y reconocer a aquel escritor de Guanajuato, de Cuévano, que le da nombre al premio. Ibargüengoitia es el nombre del premio y también los géneros literarios que él trabaja son aquellos que se premia. El primer premio fue la crónica literaria (para Juan Villoro, que estaba presente y formó parte del jurado) y en esta ocasión se eligió el ensayo literario, un género amable y difícil, que recayó en Guillermo Sheridan”, agregó.

El escritor Evodio Escalante, autor entre otras de José Revueltas, una literatura del lado moridor,     Alí Chumacero. Retrato crítico (en colaboración con Marco Antonio Campos) y José Gorostiza entre la redención y la catástrofe, fue miembro del jurado y como tal habló haciendo una relación entre Jorge de Ibargüengoitia y Guillermo Sheridan, diciendo por lo pronto que ambos eran autores “incómodos”.

“Rara vez estoy de acuerdo con Sheridan en discusiones políticas, pero el inquietante rigor de su razonamiento, pone a prueba los míos”, dijo Juan Villoro. Foto: Rosa Martha Pontón

“Jorge de Ibargüengoitia fue el escritor genial que ha tenido Guanajuato, no puedo olvidar por supuesto a mi querido y admirado Efraín Huerta, en el terreno de la poesía, pero en el terreno del teatro, de la novela, del cuento, Jorge tiene un lugar especial”, dijo Evodio.

“Me parece que la Universidad no sólo le rinde un homenaje a Jorge Ibargüengoitia, sino que también asume una posición valiente, porque él no es un escritor más dentro de una tradición literaria, sino un escritor profundamente subversivo, profundamente crítico con su entorno y con  la historia patria nacional”, agregó.

Los relámpagos de agosto terminó para siempre con las novelas de la Revolución Mexicana. Después de Los relámpagos de agosto, ya no se podían escribir más novelas sobre la Revolución, tal es el efecto corrosivo de este genial escritor”, expresó.

“Jorge Ibargüengoitia sigue siendo un escritor crítico e incómodo y me parece que premiar a Guillermo Sheridan es un acto de justicia literaria. Guillermo es el ensayista más brillante y prolífico de su generación. En la esencia de su trabajo yo diría que se encuentra la ironía, una ironía que también lo pone en proximidad con la obra de Jorge Ibargüengoitia. Julio Torri encuentra que en la ironía hay una cuota de melancolía, dice Sheridan. Yo me quedé pensando en esa frase y pensé que ilustra a Ibargüengoitia y también a Sheridan. Son irónicos porque los está corroyendo la melancolía: mis respetos para esa situación”, concluyó Escalante.

A los jóvenes estuvo dedicado el premio. Foto: Rosa Martha Pontón

JUAN VILLORO, EL PRIMER GANADOR DEL PREMIO

Juan Villoro, como el primer ganador del premio Jorge Ibargüengoitia y un admirador tenaz del escritor de Las muertas, integró también el jurado y fue el que habló a continuación.

Te puede interesar:  Amnesiac, de Thom Yorke y Stanley Donwood, será editado por Sexto Piso

“Jorge Ibargüengoitia demostró que nada es tan extraño como lo cotidiano. Vistos de cerca, todos somos raros”, dijo Juan, recién llegado de la Argentina, donde participó del Congreso de la Lengua, de su Contra Congreso y participó de la Marcha contra la Dictadura el 24 de marzo.

Villoro habló de Jorge y también del premiado, Guillermo Sheridan, quien “a partir de 1988 comenzó a ordenar y a difundir, en Autopsias rápidas, los trabajos periodísticos del maestro. La melancolía es acompañante silenciosa del humor, se burla del mundo quien está en desacuerdo con él. Ibargüengoitia carecía de reseña crítica, con excepción de Ana Rosa Domenella en su libro Jorge Ibargüengoitia: la transgresión por la ironía”, dijo.

Guillermo Sheridan firma uno de los tantos libros autografiados. Foto: Jaime Romero (Cortesía)

“No es casual que haya sido una investigadora argentina quien se interesara en un autor que era para nosotros alguien que gozaba del prestigio de lo divertido. Nuestra literatura ha estado determinada por la desgracia y el quebranto. Cito a Guillermo Sheridan: ‘el periodismo de calidad es propio de quien está elaborando un estado de ánimo y con inteligencia y rigor es capaz de traducir en un estilo peculiar para observar y redactar su realidad´”, agregó.

“Como Jorge Ibargüengoitia, Guillermo Sheridan es un polemista incómodo. Es posible que sus crónicas diarias se publiquen en un clima más intolerante que el que rodeó al autor de Instrucciones para vivir en México. Hoy, los artículos de Jorge que celebramos como clásicos serían rechazados en numerosas redacciones, con argumentos de corrección política”, expresó.

“Rara vez estoy de acuerdo con Sheridan en discusiones políticas, pero el inquietante rigor de su razonamiento, pone a prueba los míos”, dijo Juan Villoro.

GUILLERMO SHERIDAN, UN PREMIO JOVEN Y LOS ESTUDIANTES

Guillermo Sheridan, luego de recibir el reconocimiento en un diploma y una escultura con una máquina de escribir Olympia, como la que dejó Jorge Ibargüengoitia al morir, dio un discurso irónicamente melancólico, con algo de humor, como se suele decir.

Dijo entre otras cosas –como Marcos Mundstock, de los Les Luthiers- “autónoma”, nombrándola a la Universidad de México de dónde él es académico. Ahí toda la gente estalló en un aplauso. Dijo que este “es un premio joven, porque los premios son mejores cuando son nuevos, luego ya se convierten en parte del tejido de los intereses, de los apetitos, de las venganzas y de las conspiraciones. Hay veces que todo se corrompe y todo el mundo acaba alrededor de un cantante de rock and roll”, afirmó.

“Soy incómodo. Evodio y Juan a quienes conozco hace mucho, ambos subrayaron que no solemos estar de acuerdo. Eso le agrega un ingrediente magnífico a este premio. De hecho, se me ocurre de pronto que si no me habrán escogido para humillarme, dándome una lección pública de tolerancia, de paciencia, hacia lo diferente, de objetividad crítica, de todas estas virtudes que ellos saben muy bien que yo estoy sobriamente de ayuno”, dijo.

“He venido muchas veces a Guanajuato y no se sacia mi deleite. La primera vez fue bastante trágica porque me llevaron a ver a las momias. Tenía la misma edad que tiene mi hijito, que está hoy conmigo. Siempre he venido a Guanajuato por  Cervantes y nunca pensé que vendría por Jorge Ibargüengoitia, quien fue mi amigo renuente. No me veía con muy buenos ojos. Yo tenía una edad en la que estaba demasiado lleno de libros, de teorías y de lecturas e hice una crítica sobre Las muertas, una cosa cacareante a la que logré meter toda la teoría francesa que leía yo por esos años, que a Jorge le molestó tremendamente”, expresó Sheridan.

Los relámpagos de agosto terminó para siempre con las novelas de la Revolución Mexicana, dijo Evodio Escalante. Foto: Rosa Martha Pontón

“Jorge Ibargüengoitia conseguía una cosa muy extraña, podía lograr que el mismo de alegría que conduce la risa del humor bien aplicado, en el mismo movimiento que duraba la carcajada se convirtiera en un gesto de humor y de horror”, agregó.

“Me halaga que se me haya premiado no por ser divertido ni por ser experto en Jorge Ibargüengoitia, sino por ser el autor de varios libros que he escrito a lo largo de la vida adulta sobre la poesía mexicana, que es lo que realmente me importa. Elba Sánchez Rolón me platicó ayer que hay 250 estudiantes de letras en la Universidad de Guanajuato. Ojalá que esos 250 estudiantes perseveren en esa rara tarea de amar a las letras de México. Este premio es para ellos”, concluyó Guillermo Sheridan.

Comments are closed.