Guillermo Vilas

Guillermo Vilas, el ídolo en su laberinto

Esta nota fue publicada en Playboy, cuando Guillermo Vilas hablaba de todo, estaba recién casado y el tenis estaba hecho a su medida. Este es un Vilas auténtico que sabe que tiene que subirse a todas las olas para poder disfrutar de las mejores. En esta nota realizada por Presta y por Luis Frydel, revela una gran personalidad que se ajusta al documental que ahora transmite Netflix.

Ciudad de México, 3 de noviembre (MeremotoM).- A los 50 años cambió su vida casándose con la tailandesa Pian Pa Tou con quien tuvo a su hija Andanín que tiene un año y medio. Guillermo Vilas vivió hasta ese momento pura y exclusivamente para el tenis. Ganador de 62 torneos, entre ellos Roland Garrós, el Abierto de los Estados Unidos y el Masters, es el ídolo sudamericano más importante del tenis. En Argentina hay un antes y un después de él en un deporte que era elitista y lo jugaban solamente los de las clases más pudientes y se masificó de tal manera que las canchas de tenis compitieron con las de fútbol. Tan ídolo que Coria y Cañas se llaman Guillermo en su homenaje, sin embargo tiene que luchar para buscar un lugar que tiene bien ganado con su prestigio. Aquí habla de la envidia, de los que no lo quieren, pero también habla de la vida, de lo que disfruta y del deterioro. Un Vilas auténtico que sabe que tiene que subirse a todas las olas para poder disfrutar de las mejores.

–¿De que cosas disfruta y sueña?

–Yo viajo por todo el mundo y me la paso viajando la mayoría del tiempo porque me gusta mucho y se dan eventos. Ahora, por ejemplo, salgo una semana a Houston, otra a Francia y después a China, si lo pudiera ordenar sería más fácil, pero se dan de esa manera.

–¿Lo busca o son compromisos que no se pueden eludir?

–Son contratos y negocios que se van dando. Pero lo hago con placer. Mi vida es un poco todo eso y ahora estoy recopilando todos mis recuerdos, videos, fotos, interviús, todo lo que tiene que ver con mi vida como tenista.

–Y que cosas pretende de ahora en adelante

–Yo hice casi todo lo que quise hacer en mi vida, ahora lo que pretendo es juntar mis recuerdos en forma más ordenada. Yo empecé a hacer esto hace cinco años, porque estaba un poco perdido y quería vivir la vida más intensamente. En realidad estaba aburrido y ahí fue cuando me fui a Tailandia, estuve viviendo un año y eso me hizo pensar que puedes hacer lo que te gusta. Como que me desconecté de todo. Cuando volví encontré lugares de los que no me hablaban más y cambié un poco el giro que tenía lo mío. Entonces empecé a armar esto que lleva tiempo.

–¿Por qué se fue a Tailandia?

–Porque había probado todo. Se había terminado el circuito de veteranos que para nosotros era un cable a tierra. Cuando ese circuito desapareció muchos de mis compañeros estaban desaparecidos y yo me sentía perdido. Porque yo haciendo ese circuito jugaba 25 semanas al año, llevaba mucho tiempo y me divertía mucho hacerlo. De repente eso se terminó y es como que me desordenó la vida y a la vez me aburría. Es difícil de explicarlo, pero no encontraba razón a mi vida. Con el circuito yo tenía una vida más o menos armada, sin él se me desordenó, es como que me quedé sin eje y necesitaba otro eje por donde girar. Entonces fui a Tailandia y allí conocí a mi mujer y ahora tengo una hija y una nueva vida, que me hace muy feliz, con una familia. (Vilas en este momento tiene cuatro hijos)

–En ese repaso que está haciendo de su carrera y fundamentalmente de su vida, ¿cambiaría algo de lo que le pasó, de lo que fue su vida?

–Esto yo lo vengo haciendo desde hace muchos años y todo este acopio de archivos, de cosas, es como que en mi casa rebasan. Estoy lleno de cosas y entonces, construí un piso más para poner todos estos recuerdos y si sigo juntando voy a tener que decidir que hacer. Con respecto a si cambiaría algo, te digo que no soy de escarbar el pasado, mi compromiso es con el presente y eso es lo que a mí más me interesa. Hago referencias al pasado para tomar un camino para adelante, pero no escarbo por el hecho de escarbar. Es cierto que a veces me pregunto porque hice esto o aquello, pero también es cierto que en ese momento uno tomó el camino que mejor le pareció. Eso no puede ser agredido, lo que uno puede agredir es ciertas veces que uno tomó un camino pensando que iba a volver mil veces y no volvió y eso también se llama la experiencia. Eso me ayudó en el futuro a tomar las decisiones correctas.

–Se sintió alguna vez cansado de ser Guillermo Vilas

–Me encanta lo que yo transmito a la gente, porque me gusta lo que me dicen y entonces me encanta que hayan percibido esa parte mía buena. Así como hay gente buena en el mundo, también hay gente envidiosa, pero yo me baso en la opinión de la gente que admiro o que me importa lo que piensa.

–Pero a veces ¿no se siente como muy expuesto?

–Hay veces que estoy cansado, sobre todo cuando me pongo a ayudar y la cosa se me vuelve en contra. A veces uno está saturado de algunas cosas, pero lo mío puntual me gusta hacerlo y lo hago por placer.

–¿Ve a algún jugador parecido a usted en la actualidad?

–Rafael Nadal tiene ese ímpetu que yo tenía y la forma de juego es parecida. Bueno salió en todos los diarios que es como un Vilas moderno. Tiene más visión por el hecho de haber visto más tenis y haber salido de un país que tiene un antecedente tenístico más grande que la Argentina. Sale de muchos peldaños más altos de lo que salí yo. Creo que la gente cuando haga una medición del estado del tenis en la Argentina en el tiempo en el que yo empecé a jugar se va a dar cuenta que los conocimientos que tuve que adquirir son muchos más amplios que los de un Nadal que lo tuvo todo servido, porque nació en la misma tierra de Moyá y eso te ayuda terriblemente.

Guillermo Vilas
Guillermo Vilas y Björn Borg, amigos para siempre. Foto: Cortesía

–¿Piensa que eso no se lo valoran?

–No, es que no se dan cuenta en la Argentina de lo importante que es tener un pasado histórico. El paso histórico es lo que te sirve para tener un trampolín más largo. Cuando menos historia se usa, más corto va a ser tu trampolín.

–Nadal ya es una realidad, pero ¿lo ve como el jugador con proyección más fuerte en el circuito o le ve un techo a su crecimiento?

–Los techos los encuentran los mismos jugadores. No es el más joven de la historia en llegar a ese lugar, pero es un muy buen jugador y hay que ver hasta donde va.

–Muchas veces sostuvo que para ser número uno del mundo hay que tener el mejor entrenador. ¿El caso de Roger Federer puede ser la excepción?

–Lo que dije es el mejor entrenador para cada jugador o sea cada jugador tiene que tener el mejor entrenador para su estilo. Federer es un buscador de límites, naturalmente por la forma que encara cada torneo y cada año. Por eso va a buscar entrenadores en la medida que los necesite y no siempre tiene esa necesidad. Evidentemente el está planeando su futuro.

–¿Qué le genera que los jugadores suecos lo tomen como ejemplo habiendo tenido a jugadores como Bjorn Borg?

–Porque mi estilo es muy técnico, entonces es muy fácil de entender. Borg es un jugador de dos manos, en cambio yo soy de una mano. El tenía una velocidad innata y la mía era una velocidad de fuerza, por eso los jugadores de fuerza se basan más en mi juego que en el de él. Porque la fuerza hay que saberla explotar y dirigir, en cambio la velocidad está.

–¿Comparte la sensación que en el circuito hay jugadores muy jóvenes que no saben a lo que juegan, que no plantean el partido?

–Todos los jugadores siempre juegan de una manera. El tema es que te tiene que salir bien y cuando no sale, tienes que pedir ayuda. Yo soy de la idea que cada jugador tiene que desarrollarse jugando como quiere y cuando consigue ese desarrollo recién pedir ayuda para seguir creciendo.

–El tenis argentino aparece hoy con una gran variedad de jugadores. ¿Hay alguno que sea su preferido?

–Son todos muy distintos y tienen cada uno manera diferente de enfocar el juego. El que juega más parecido a mí es Gastón Gaudio, con un ritmo, una seguridad y un planteamiento como los que yo hacía, además es el único que juega con una sola mano. Yo los voy a ver siempre a todos y me gusta como juegan.

–Que se diga que es el papá de todos ¿es un elogio o lo hacen sentir viejo?

–No, es un elogio y un homenaje para mí. Algunos jugadores se amoldan con alguien que uno vio, no solamente como juega, sino como se expresa y que piensa del tenis. Es evidente que he tenido una cierta paternidad sobre algunos jugadores no sólo argentinos, como algunos jugadores tuvieron una paternidad sobre mí. Pero eso es natural porque los chicos copien lo que ven, por eso es lindo mostrar buenos ejemplos.

–Teniendo en cuenta los cambios que hubo desde su época hasta ahora. ¿Cómo imagina el tenis de acá a 20 años?

–Creo que tecnológicamente puede ser mejor. Las raquetas van a seguir evolucionando, pero ahora se han metido a cambiar las pelotas, entonces eso hace que puedan manejar como en la fórmula uno, cuando un motor anda bien se puede emparejar con el tamaño y el peso de las pelotas. Ya está reglamentado que los torneos más importantes se juegan con ciertas pelotas, mientras que otros torneos de menor nivel pueden jugar con las pelotas que ellos quieran. Eso te crea un jugador parecido, lo que ellos quieren es que no pierdan la pelota rápidamente, porque han llegado a la conclusión que los peloteos largos son más atractivos para el público. De cualquier manera esto no es una ciencia precisa, no van a llegar a la Luna.

–¿Cómo se explica que en un país como el argentino, con tradición en canchas lentas, haya tan buenos jugadores de canchas rápidas?

–Porque ahora la cancha rápida no es la que conocemos, ni el césped es el mismo. Son muchos más lentos los pisos de ahora por eso juegan de fondo, sino irían a la red. La cancha rápida de verdad no te permite jugar de fondo, porque sino no llegas a la red. Eso ya murió. Antes tenías que jugar saque y volea todo el tiempo, ahora juegan de fondo porque las canchas son más lentas. Las canchas son duras y de clay, pero son más lentas.

Te puede interesar:  Más conflictos y niños soldado

–Cuando uno analiza esta generación de tenistas argentinos hay mayor cantidad de buenos jugadores que en su época, pero se presume que ninguno va a llegar a igualarlo.

–Eso no se sabe porque hay que darle los tiempos. Es difícil igualarme porque yo gané 62 torneos, mientras que Guillermo Coria el que más ganó de esta generación tiene 9, pero tiene tiempo.

–Además en su época se jugaban menos torneos por año

–Es cierto jugábamos de abril a diciembre, es decir alrededor de 26 ó 27 torneos por año que yo los jugaba todos, ahora tienen la posibilidad de jugar alrededor de 40.

–¿De que habla cuando se encuentra con Borg, Connors o John Mc Enroe?

–De tenis, mucho de tenis. Nos divertimos mucho acordándonos de cuando jugábamos el circuito. Por ejemplo a Mc Enroe le pregunta André Agassi, “como puedo hacer para que mi derecha sea tan fuerte como era la tuya” y Mc Enroe le contestó “Tienes que mover 310 kilos en la banca del gimnasio, si puedes mover 310 kilos le vas a pegar tan fuerte como yo” y, por supuesto se cagan los dos de risa. Hablamos de todas esas cosas.

–¿Qué es para usted ser un ídolo?

–En el caso mío es una cosa buena, porque hay muchas veces que tengo en cuenta el público. Por eso muchas veces niego notas, porque se que el qué me la va a hacer no es un buen periodista y va a cambiar lo que yo digo, entonces no se las doy por respeto al público, tampoco voy a programas de televisión que después editen porque en la edición te pueden hacer decir lo que ellos quieren. En la Argentina se piensa que ser ídolo es un piedra libre, pero yo pienso que es una piedra pesada, porque es una responsabilidad.

Guillermo Vilas
Guillermo Vilas y Ion Tiriac. Foto: Cortesía

–¿Se siente desaprovechado como ídolo en su país?

–Yo lo mío ya lo he hecho. Pero a veces hay cosas que me sacan energías, porque ves que hay tipos en lugares que tendría que estar yo, eso es algo que a mí me cae muy mal. Si hubiera sido ídolo solo de Argentina hubiera tenido grandes bajones, pero se compensa siendo ídolo en otros países, donde no te cuestionan tanto. Es una cosa que le dije a Batata Clerc, “acá vas a sufrir más de lo que vas a gozar, te tienes que ir”. Cuando lo vi en México que le pusieron una escuela impresionante le dije “no sabes lo que te envidio” y el me contestó “pensar que el que me dijiste de venir fuiste vos”. Es verdad, a veces pasa eso, pero uno no puede en la vida tener todo. Me gustarían tantas cosas, pero basta que las diga para que sepan lo que no te tienen que dar. No me gusta decir lo que quisiera hacer, porque escuchan los envidiosos y dicen “a esto es lo que quiere, no se lo vamos a dar”.

–¿No tiene la sensación que el tiempo acomoda las cosas y va a llegar el momento?

–Siempre llega el momento, pero tal vez no sea el momento propicio. Los momentos no esperan, nadie sabe quien maneja los momentos. Por eso yo voy a Hawaii y veo a esos tipos que esperan a esa ola fantástica y mientras ellos la esperan y hacen una ola, yo hice catorce. Y los tipos me dicen “porqué las haces todas” y les contestó “porque me divierto el triple que usted”. De hecho ese día yo agarré tres olas que fueron las más fuertes del día y el se las perdió. Para agarrar esas tres olas, tuve que tragarme otras que eran muy flojas.

–¿Lo mismo hacía en el tenis, donde jugaba todos los torneos que podía?

–Lo mismo pasa en todas las cosas de la vida, te pierdes una oportunidad y con el tiempo puede volver otra oportunidad pero ya no será la misma.

–¿Le pasó estar un tiempo prolongado sin tocar una raqueta?

–No, lo hice alguna vez para ver como me sentía, pero a los dos días ya estaba jugando otra vez. Aparte juego porque de esa manera no hago gimnasio y si estoy mucho tiempo sin jugar pierdo el toque, entonces reemplazo el gimnasio jugando.

–¿Ni siquiera dejó de jugar en pretemporada?

–Yo no hacía pretemporada porque estaba jugando todo el año. Hacía un mantenimiento físico y una época de preparación más fuerte pero nada más. Creo que en mi carrera dos veces solas paré de jugar dos semanas para hacer un entrenamiento fuerte que me durara todo el año.

–¿Recuerda alguna anécdota de su infancia?

–Mi tío me contó el otro día que cuando era muy chico un día estaba con mi abuela que me dijo “tenés frío, porque tenés la piel de gallina” y yo le contesté enojado “no de pollo”. Era especial en esas cosas, nada me pasaba inadvertido.

–¿Que recuerdos tiene del Náutico de Mar del Plata y ese famoso frontón que usted reventaba a pelotazos?

–Al frontón lo tiraron abajo para hacer una cancha de paddle, para regocijo de la gente. La verdad me puso muy triste, porque me dijeron que estaba mi sobrino y lo fui a buscar y cuando vi eso no lo podía creer.

–¿Qué cosas están mal en el tenis actual?

–Esas cosas. Tirar el frontón histórico de un club para poner algo que creen que va a ser más redituable. El otro día viene una persona y me dice “estoy haciendo un documental histórico sobre el tenis” y yo le contesté “no te corresponde, vos no sos el periodista que lo tendría que hacer”. “Pero a mí me lo mandaron hacer”. “El que te mandó no sabe”. Pero pasa en todas las cosas los que mandaron a escribir la historia generalmente fueron dictadores y tiranos. Los que creen que son los padres de la Patria y por ejemplo en el tenis, enarbolan banderas para decir que hubo un antes y un después en el deporte. Ha habido en los últimos tiempos un par de movimientos para documentar la historia y me han hablado un par de personas, pero a las dos les contesté lo mismo “no te corresponde, macho”, el día que venga la persona que se haya ganado el derecho de contar esa historia le voy a decir que sí, sino no voy a participar. Lo harán igual, pero sin mi participación.

–¿Qué cosas cambiaría del circuito profesional?

–Yo cambiaría el net del saque. Si cae al cuadrado se juega y si va afuera es mala, pero que no se repita el saque.

–¿El sistema de jugar los 12 meses le parece bien?

–Eso está perfecto, además el que quiere jugar, juega y el que no descansa.

–¿Por ejemplo Roger Federer es número uno y no juega muchos torneos por año?

–Juega bastantes y los gana. Lo que pasa que mientras los otros juegan uno o dos días y quedan eliminados, el está jugando toda la semana, así que en tiempo de juego quizás juegue más que los demás. Jugar todo el año me parece que está bien, lo que no estaba bien en mi época y por suerte cambiaron la regla, es que vos en esa época a veces jugando perdías puntos y no los ganabas. Era una ley absurda porque jugar no te puede perjudicar, tienes que sumar puntos y no restar. Hubo cuatro o cinco torneos que los gané y me fui para atrás en el ranking, eso provocó que se cambiara el reglamento.

–Cuando más pasa el tiempo, más insólito resulta ese ranking de 1977 que lo daba segundo en el mundo, cuando evidentemente era número uno

–Fue ridículo. Porque en la historia de los número uno el ochenta por ciento de ellos tenían muchos menos torneos ganados en un año que yo y hasta hubo uno, que no voy a nombrar, que no tenía ganado ningún Grand Slam. Eso se fue cambiando, cuando se descubren injusticias los reglamentos se cambian. No deja de ser injusto lo que pasó con ese ranking, porque en el año 77 había muchos rankings y el más importante de aquella época que era el del “World Tennis” me daba primero a mí. El de la ATP en ese momento no era el ranking oficial, cuando se oficializa años después habían limpiado todos los errores que tenían en el pasado. Fue el ranking que perduró y allí no fui número uno.

–¿Qué opinión tiene de las superficies que eligen algunos países para jugar Copa Davis?

–Se refiere a lo que pasó en Belarús y en Eslovaquia. En la Argentina tenemos una tendencia a pensar que estamos muy solos y que el Mundo es nuestro enemigo. Hay un Consejo Mundial de Tenis que aprueba o reprueba las superficies y estas han sido aprobadas. Yo pondría una ley en la Copa Davis que cada país que hace de local tendría que usar una superficie que no hay en el país o que el visitante elija en la superficie que quiere jugar, así el otro tiene una chance. Estaría bueno eso, porque tu tienes la ventaja de ser local y el otro el de la superficie.

–¿Por qué los argentinos somos tan corporativos en eludir las reglas y sentimos que siempre nos persiguen a nosotros solos?

–No te la contesto porque sino voy preso.

–¿Qué recuerdos tiene de México y de su relación con Raúl Ramírez?

–Mi primera relación nace por mi admiración con el pelado Rafael Osuna, un capo que yo lo vi jugar acá y siguió con Pancho González que quería mucho a México y Raúl Ramírez, Francisco Contreras y Antonio Palafox que le enseñó a jugar a Mc Enroe. Voy muy seguido a México y me gusta mucho el país y el trato que me dan los mexicanos. (N.de la R: Guillermo Vilas se refiere al equipo mexicano de Copa Davis que en 1962 jugó la final con Australia. Osuna murió en un accidente de aviación en 1969, cuando Vilas tenía apenas 17 años).

–Una reflexión sobre la vejez y la muerte.

–Yo nunca tuve un rollo con eso. En realidad no hay vejez, hay deterioro y el deterioro viene por los kilómetros que vivís. Si vivís rápido y quemas los kilómetros antes sonaste, en cambio si haces las cosas bien puedes ir frenando ese deterioro. El desgaste de la vida en toda la zona de Asia tiene una razón de ser porque la gente grande se la considera más inteligente que la gente joven y tiene un valor muy importante. Yo aprendí con el tiempo que uno tiene que buscar el lugar donde se sienta feliz y si algo o un lugar no te hace feliz, tienes que buscar otro donde lo seas. Hay un lugar para cada persona.

Comments are closed.