Pasiones, fracturas y rebeliones

Había un gran debate intelectual, eran tiempos en los que no se admitían medias tintas: Gilberto Adame

Todo esto lo cuenta Ángel Gilberto Adame en su libro Pasiones, fracturas y rebeliones (Taurus), donde además de investigar azarosamente nuestra historia literaria y cultural más reciente, rescata a estos hombres que fueron protagonistas durante el siglo XX. Cuando todo lo que tenían que decir, era escuchado.

Ciudad de México, 2 de febrero (MaremotoM).- A mediados del siglo XX, Pablo Neruda, Octavio Paz y José Bergamín eran las voces más influyentes de la literatura hispanoamericana. Sus ideas políticas tenían amplia repercusión, esto los llevó a crear alianzas y rupturas marcadas por el encono en sus cartas, la mordacidad en sus publicaciones, incluso puñetazos entre Paz y Neruda.

Todo esto lo cuenta Ángel Gilberto Adame en su libro Pasiones, fracturas y rebeliones (Taurus), donde además de investigar azarosamente nuestra historia literaria y cultural más reciente, rescata a estos hombres que fueron protagonistas durante el siglo XX. Cuando todo lo que tenían que decir, era escuchado.

A veces es bueno pensar si a las nuevas generaciones les importa leer sobre Octavio Paz, mucho más sobre Pablo Neruda.

“Creo que la buena literatura lo ha demostrado con los clásicos ha sobrevivido a las modas. Paz, Neruda y Bergamín me resultan clásicos. No necesariamente tienen que interesarle a todo el mundo. Decía otro gran poeta mexicano, Xavier Villaurrutia, que uno escribe para una inmensa minoría”, dice en entrevista Ángel Gilberto Adame.

“Es una pena que no interese a los jóvenes Octavio Paz o Alfonso Reyes, pues son las plumas más destacadas de México del siglo XX”, agrega.

Estas discusiones que había entre Paz y Neruda, ciertos elementos que hoy no tienen nada que ver, en términos de que es la mujer quien avanza en el debate político. También es cierto que hay una renovación de lo que se conoce como Guerra Fría, entre Rusia y los Estados Unidos.

“Es curioso porque en 1990 fue cuando cayó el Muro de Berlín y hay un artículo del politólogo Francis Fukuyama, que dice que no se terminó la historia, se refiere a que el sistema democrático se impuso como forma de gobierno sobre el mundo. En el debate actual quizás uno oiga argumentos que en los 70 quedaron superados. La defensa de un marxismo trasnochado, la tesis que seguía Trotsky. Es curioso porque en el debate sale otra vez, demuestra lo carente que están los políticos de revisar la historia y si en algo contribuye la historia a ese debate, me siento halagado”, afirma.

Pasiones, fracturas y rebeliones
En él esa duda se manifiesta en una crítica honesta y oportuna. Foto: Cortesía

Claro, decir marxismo trasnochado, en momentos en que el mundo es cada vez más injusto también es algo absolutamente desproporcionado.

“Estamos en el siglo XXI, a diferencia de estos jóvenes que tuvieron una luz, hay una ausencia de utopías. Por ahí eso genera una desesperanza, hay que construir sistemas económicos más justos, pero no es válido apelar a lo que ya demostró que no sirve”, dice Adame.

Te puede interesar:  Juan José Arreola, una herencia cultural literaria

–Usted es una persona muy joven, quiere decir que no ha conocido a Octavio Paz

–Yo soy lector de Octavio Paz a fuerza, uno entendió poco El laberinto de la soledad, en la secundaria.

Pasiones, fracturas y rebeliones
Estos tres hombres eran tres genios. Foto: Cortesía

–De todas maneras, es una gran ventaja, para renovar los intelectuales que los han conocido

–Es cierto, tiene razón. No estoy segado por el cariño que le tuvieron, ni tampoco estoy del otro lado, trato de ser equilibrado, también entendiendo que no trato de hacer novela histórica, sólo que me gusta mucho la investigación.

–Con respecto a Roberto Bolaño, que decía que odiaba a Octavio Paz, creo que odiaba en realidad a los cultores de Octavio Paz

–Efectivamente. Ahí en la Zona Paz, que es un portal que tengo con un grupo de amigos, demostramos que Bolaño se llamó un ferviente admirador de Paz.

Pasiones, fracturas y rebeliones
Este es el segundo libro en el que me aproximo a la vida de Octavio Paz. Foto: Cortesía Facebook

–¿Qué cuenta en este libro?

–Este es el segundo libro en el que me aproximo a la vida de Octavio Paz. A mí me interesa mucho el momento político que estaba viviendo el mundo, la Guerra Civil de España, el debate sobre el comunismo, sobre el fascismo, la Alemania nazi, la Italia de Mussolini, se vuelven atractivas para ciertos pensadores. Esos jóvenes de la época de los ’30 están por definir la forma de gobierno que quieren para sus países. Hay un gran debate intelectual, eran tiempos en los que no se admitían medias tintas. Este Paz que duda, que parece que decide por el comunismo, que luego duda, me simpatiza. En él esa duda se manifiesta en una crítica honesta y oportuna. Me encuentro además con una época muy interesante, cuando el debate a veces bajaba lo intelectual y llegaba a los golpes.

–En esos momentos el debate era muy apasionado, ahora de todos modos el fascismo ha comenzado a ser atractivo para muchos pensadores

–Era lo que te decía. La caída del Muro, el ensayo de Fukuyama, donde la democracia es lo menos imperfecto de la política, pues no, el hombre siempre está insatisfecho y busca mejores formas de gobierno. Mientras haya la injusticia, esa búsqueda seguirá. Estos tres hombres eran tres genios, de una envergadura que veo difícil que se repita en un mundo tan estratificado y tan especializado como el de ahora.

Comments are closed.