Carlos Chimal

“Hago estos libros de divulgación de la ciencia, porque ayudan a enfrentar el caos imperante”: Carlos Chimal

El portafolio de Tesla: ¡Una increíble aventura por el mundo de la Ciencia!, es para niños, aunque los mayores nos perdemos en esa historia imaginativa y realista.

Ciudad de México, 18 de julio (MaremotoM).- Carlos Chimal (Ciudad de México, 1954) es un autor muy preocupado por la ciencia y hacia ella dirige todas sus armas artísticas, de escritor.

Ahora el libro es El portafolio de Tesla, donde además de Copérnico y Galileo, están el profe Ramiro y el genio del mal, el muy inteligente, Malsano. Es un libro delicioso, donde entre la historia y todo eso que no sabemos y nos lo relata la historia, podemos mirar con buenos ojos al futuro.

José Panduro está en el piso 33 de un rascacielos en Nueva York. ¡Es 1949 y está hablando con Nikola Tesla! Un inventor que busca la manera de transmitir electricidad sin cables y que le entrega un portafolio con los planos para construir un artefacto capaz de viajar en el tiempo, es la sinopsis de este libro editado por Planeta Junior.

Panduro debe escribir la biografía de nuestro querido y romántico electricista y es el Profe Ramiro quien le cuenta un secreto: él mismo ha estado trabajando en una máquina como la de Tesla y ¡está muy cerca de conseguir viajar en el tiempo! Pero el profe no se imagina que Malsano, quien es muy listillo pero un poco infame, ha robado sus planos y no tiene las mejores intenciones.

El portafolio de Tesla
El portafolio de Tesla, una gran aventura de literatura y ciencia. Foto: Planeta

Carlos Chimal realizó estudios de química y letras hispánicas en la UNAM. Asiduo del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) y el IAC (Instituto de Astrofísica de Canarias), ha ejercido el periodismo literario y científico en las principales revistas y diarios de este país. Ha sido becario del INBA, del Sistema Nacional de Creadores de Arte y del Consejo Británico en la Universidad de Cambridge. Considerado uno de los escritores científicos más importantes por la Real Academia de la Lengua Española, parte de su actividad relacionada con la comprensión pública de la ciencia se ha vertido en libros como Luz interior. Conversaciones sobre ciencia y literatura, calificado por el Premio Nobel de Química Roald Hoffmann como “una lectura imprescindible”; Armonía y saber. En busca de una idea estética de la ciencia (2003) y Tras las huellas de la ciencia. Un acercamiento universal (2015).

–En el libro le enseñas a los niños quién fue Nicola Tesla, ¿verdad?

–Claro, Tesla y todos los que construyeron el camino a la energía. Fue una epopeya. A los chicos les puede ser muy útil para sus clases de ciencia en la Prepa, incluso en la secundaria. Es una novela, es una historia además. Está contextualizado en el ropaje, en las costumbres, pocas personas saben qué le sucedió a Galileo, con su cuerpo.

–Por otro lado los chicos nacen con una condición de que la luz está

–Totalmente. Esas cosas no se creen o no se saben. Los sentimientos de las personas, cuando van a ver a Copérnico están preparando una sopa, algo cotidiano. Nicola Tesla fue un visionario y un hombre muy sensible. Tenía un conocimiento muy grande de las matemáticas. Como ingeniero tenía ideas avanzadas, era muy arrojado, un tipo ingenuo. Cuando le dice a Morgan que quería dar a todo el mundo la electricidad gratis, Morgan lo corre. Esto es un tesoro, una mina de oro que no voy a regalar. Es un símbolo de la novela, alguien al que hay que conocer e ir en busca del malo, de Malsano, sobre todo para recuperarlo.

–Tú hablas de Tesla, de Galileo, de Copérnico, pero tú eres fundamentalmente escritor…

–Yo soy un escritor de ficción. Me formé como novelista con Augusto “Tito” Monterroso. Lo que busco es un tema, somos como una especie de invidentes y cuando lo encuentras te pones esos ojos y cuentas la historia. Luego vas como ciego buscando un tema, lo encuentras y te los vuelves a poner.

Carlos Chimal
Cuando le dice a Morgan que quería dar a todo el mundo la electricidad gratis, Morgan lo corre, dice Chimal de Tesla. Foto: Cortesía

–Muchos diálogos y muchas frases cortas. ¿Cuál es tu técnica?

–Un realismo que trata de abordar la imaginación. No hay una imaginación desbordada, sino controlada. Los resortes de la imaginación, del humor, de las contradicciones humanas, sean los que rijan el texto. Dejar que corra, pero controlándola para que no se vuelva una cosa farragosa ni pedante ni complejísima que no se entienda nada. Hay que dar claves al lector.

–¿Quién es Malsano como metáfora?

–Malsano representa a los abusivos de la escuela. Malsano y sus secuaces se madrean a Panduro. Se quieren robar el tiempo y quieren hacer cosas de vándalos. Los otros quieren demostrar que hay coherencia en el mundo y quieren recuperarlo. Es una lucha del mal contra el bien.

–A mí me pareció que era una lucha entre el raciocinio y la falta de la razón

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–Exacto. Es muy justo, muy cierto. Es un poco el caos contra la razón.

–Malsano tiene como una cosa de superhéroe al revés, ¿verdad?

–Sí, claro. Porque es bueno para las ciencias. No es un cualquiera. Los celos y las envidias se manifiestan, el profe Ramiro es un personaje que es un héroe también, porque sabe hacer con sus amigos esta realidad aumentada en donde te puedes fugar hacia otros mundos. De alguna manera hay una especie de bondad en todos los personajes.

–El profe Ramiro me pareció un ciudadano común

–No es un gurú inalcanzable. Es alguien de carne y hueso que comparte con ellos la aventura, que tiene dudas, que tiene una idea clara del mundo que comparte con los niños.

Carlos Chimal
Cuando una novela histórica está bien hecha es una maravilla. Foto: Cortesía

–Este libro para niños es también una novela histórica

–Justamente, me interesa mucho la historia. Es un hilo conductor muy poderoso, que si te preocupas por estudiarla bien y ser meticuloso en las descripciones, los chicos lo toman muy a bien. Cuando una novela histórica está bien hecha es una maravilla. El mismo Carlitos Marx decía que para conocer verdaderamente a diversos aspectos históricos no había que leer a los economistas ni a los filósofos, sino a los novelistas y a los poetas.

–Hablas de Carlos Marx…en la Rosario Castellanos hay una mesa con El Capital, de Carlos Marx

–Es que está de moda Carlos Marx. Hay signos de cambios porque la gente estaba harta de los pilluelos, de las cucarachas, pero el gran problema es que el socialismo no mejora nada, empeora las cosas. Yo estuve en la Unión Soviética y conocí el infierno que es eso. Creo que habría que ser más imaginativo. Hago estos libros de divulgación de la ciencia, porque creo que pueden ayudar a enfrentar el caos imperante, el fascismo que nos rodea todo el tiempo.

–Por otro lado, los problemas son otros ahora en el mundo, que los que había en los ‘60

–Es una locura, porque los científicos rusos decían que esa ciencia de la genética era una ciencia burguesa, pues venía de los occidentales. Así decía Trofim Lysenko y sus secuaces. A los pocos años ya se había desplomado toda la producción agrícola de la Unión Soviética, estaban en gravísimos problemas y Trofim Lysenko fue enviado a Siberia porque decían que estaba loco. La ciencia no es ideológica, la ciencia es un hecho. O lo tomas o lo dejas y sufres las consecuencias. No hay premios ni castigos en el mundo. Si supiéramos más de cultura científica toda esta gente que se quemó con los huachicoleos no se hubiera quemado, porque hubiera sabido lo que estaba pasando ahí.

–Hablas de la ciencia y una de las cosas que uno piensa ahora que no existe esa barrera tan divisoria que marcaba la educación: por un lado la ciencia, por otro lado el arte

–Necesitas saber de ciencia para poder diagnosticar tu realidad circundante y para saber qué va a pasar en el futuro próximo y en el futuro lejano, los instrumentos de navegación son la matemática, la biología evolutiva. Darwin fue un buen cristiano, que combatió las mentiras de la iglesia. La evolución existe y la Biblia miente, enfrentarse a eso de una manera tan honesta, es admirable.

–Isabel Zapata hizo un poemario dedicado a los animales. ¿El arte y la ciencia en una nueva expresión, cómo lo ves tú?

–Yo soy pionero de eso, escribí sobre eso hace muchos años. Justamente acaba de salir en Tusquets Planeta una reimpresión de Tras las huellas de la ciencia, algo que me da mucho gusto porque ese libro tiene una serie de ensayos sobre Arte y Ciencia. Debo decir que por todas partes del mundo que visito pregunto si alguien antes de mí usó computadora o Internet, pues nadie. Soy el primer escritor que usó estas herramientas, voy a escribir un libro sobre eso. Ahora todos escriben sobre las redes sociales y son novatos.

–¿Novatos y víctimas?

–Las redes sociales pronto dejarán de existir y la novedad será otra cosa.

–Ciudad de México es una gran expresión de la ciencia

–¡Cómo se ha mantenido esta ciudad es alucinante! Simplemente el traer agua del río Cutzamala y mantenerla limpia, es una labor titánica. A los que hay que admirar es a todos los ingenieros y los trabajadores que lo han hecho posible.

–¿Cuáles son tus planes?

–Voy a escribir sobre la tabla periódica de los elementos y en septiembre se va a inaugurar en el Museo Universo una exposición de 118 artistas con 118 células escritos sobre los distintos elementos de la tabla periódica.

–¿Puede la electricidad ser un derecho humano?

– Desde luego, Tesla fue despreciado por intentarlo. No podría ser gratis, pero sí a un precio justo.

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