Lewis Hamilton

Hamilton al ciento por ciento, el fabuloso viaje del centenar de victorias

Esas consideraciones no disminuyen en lo más mínimo el mérito del campeón mundial: aún los equipos más poderosos ponen dos autos en carrera… y lo de Hamilton ha sido un viaje por el éxito prácticamente desde el inicio. Ganó por primera vez en su sexta carrera en la Fórmula 1, nunca dejó de conquistar al menos una carrera en cada año y aún cuando este 2021 es el campeonato más disputado que le toca en la Era Híbrida, su clase es indiscutible desde la honestidad del análisis.

Ciudad de México, 29 de septiembre (MaremotoM).- Pasaron 14 años, 3 meses y 16 días entre la primera, Canadá 2007 y esta última. Un viaje extraordinario del que fuimos testigos, voluntariamente o no. Con su victoria en el Grand Prix de Rusia, Lewis Hamilton alcanza un récord redondo para los libros, cien triunfos en Fórmula 1, una marca que casi nunca nadie consideró posible alcanzar y que es tanto tributo a los formidables avances en seguridad de la máxima categoría, que le permiten a los pilotos actuales prolongar sus carreras a dos décadas o más, como testimonio de la superación tecnológica que ha creado escuadras dominantes a un nivel ni siquiera soñado cuando se ideó el Mundial, más de 70 años atrás.

Esas consideraciones no disminuyen en lo más mínimo el mérito del campeón mundial: aún los equipos más poderosos ponen dos autos en carrera… y lo de Hamilton ha sido un viaje por el éxito prácticamente desde el inicio. Ganó por primera vez en su sexta carrera en la Fórmula 1, nunca dejó de conquistar al menos una carrera en cada año y aún cuando este 2021 es el campeonato más disputado que le toca en la Era Híbrida, su clase es indiscutible desde la honestidad del análisis.

Jamás como en esta temporada había llegado tan lejos -de 2014 hasta hoy- habiendo ganado tan poco: apenas cinco triunfos en 15 carreras. Señal inequívoca de un torneo ardoroso. Pero la marcha empezó hace unos años, cuando retirado Nico Rosberg comenzó a batir sistemáticamente a Sebastian Vettel y entonces el record de 91 triunfos de Michael Schumacher pareció increíblemente al alcance.

Fórmula UNO
Hamilton saluda a Lando Norris. Foto: Cortesía formulauno.com

Superada esa marca en el 2020, la cuenta regresiva para los 100 triunfos se inició este año en el polémico GP de Bahrein (la victoria n° 96) y continuó en Imola (97), Portimao (98), Silverstone (99) y… la 100 se hizo desear. Luego de la escandalosa piña de Monza, la estadística mostraba que Hamilton solo había ganado una de las últimas 10 carreras.

Y aquí está.

“Es un momento mágico”, admitió Hamilton. “Solo podría haber soñado con correr aquí y tener esta oportunidad de ganar carreras y poder conducir contra un talento tan fenomenal (Lando Norris) a esta altura de mi carrera y continuar haciendo historia con Mercedes, de lo que estoy muy orgulloso de todo lo que hacemos. Hubo momentos en los que ni siquiera sabía si iba a suceder. Entonces, me siento increíblemente agradecido por el increíble apoyo que he tenido”.

Sochi fueron dos carreras en una: pero en cualquiera de las dos, Hamilton se vio sólido, convincente, un atleta al tope de sus posibilidades. Tras un arranque tibio, enredado en un pelotón que mareaba por los diferentes colores de sus protagonistas, de golpe irrumpió como un fuerte candidato.

No es que la carrera se le hubiera abierto de golpe: ocurrió como en Turquía 2020, cuando nadie lo vio hasta que estuvo allí dónde debía. Ese es el Hamilton que trae la mejor reminiscencia del Schumacher invencible con su Ferrari, cuando ni siquiera el fuego en los pits (como en Austria 2003) bastaba para sacarlo del podio…

Se le despejó el panorama con la parada de Lance Stroll en la vuelta 12; para cubrir al canadiense lo siguieron Carlos Sainz y George Russell. Como Sochi es una pista más apta para el overcut que para el undercut, por su tipo de asfalto, con esa maniobra se sacó de encima en la vuelta 26 a Daniel Ricciardo (que se había detenido en el giro 22).

El australiano parecía estar haciendo con él lo mismo que Fernando Alonso en Hungría: proteger a su compañero de equipo en la vanguardia de la carrera, de un avance hipotéticamente devastador

Pero con Ricciardo atrás, con Sergio Pérez, Charles Leclerc y Alonso adelante pero todavía adeudando su parada, entre Hamilton y su victoria número 100 solo quedaban Lando Norris y su McLaren n° 4.

Y la lluvia.

Dónde Mercedes pifió groseramente en la jornada sabatina -la estrategia de clasificación, como si no hubieran tenido siquiera un plan de operaciones para seguir en caso de pista húmeda- lo remedió en domingo, con la llamada justa. Tampoco fue una genialidad: en esa vuelta, la 48, la diferencia de Hamilton a su perseguidor Sainz pasó de 30s a 40s, a causa del agua: había margen suficiente para realizar esa detención sin perder el segundo lugar y, por lo demás, asegurarse esa posición.

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Una decisión estratégica en la que Hamilton confió pese a creer que la pista todavía no estaba lo suficientemente bañada. Seguramente tantas temporadas en conjunto aceitaron ese procedimiento verticalista, del cual el campeón del mundo se benefició en más de una ocasión (por ejemplo, Hungría 2019).

Obedeció (“no quería dejar ir a Lando pero no sabía tampoco qué ocurría con el clima”) porque no hay que convencerlo de que a veces no basta con su solo juicio.

Esa fue la gran diferencia con Norris y McLaren, la diferencia entre la gloria y la frustración. Así dialogaron tras la carrera:

-Lando, ¿no querías parar en boxes? Yo tampoco, pensé que la victoria estaba ahí.

-No quería hasta que estuviera lo suficientemente seco para las slick. Fue difícil entre las curvas 5 y 7, pero por lo demás estaba seco. Me dijeron que la lluvia se quedaría así, al parecer te dijeron algo diferente.

-Sí, mi equipo estuvo genial hoy. Ignoré la primera llamada a boxes.

-Yo las ignoré a todas.

Algunas de esas conversaciones entre el ingeniero Will Joseph y el piloto de Bristol:

-Lando, la gente abre los paraguas…

-Está lloviznando un poco.

-Lando, la pista está muy resbaladiza en la curva 10. Muchos autos se están yendo afuera.

-¡Sí, cállense!

-¡Tengo que parar, chicos, no puedo manejar!

De la vuelta 44 a la 48, Norris era tan o más rápido que Hamilton. En la 49 se detuvo el inglés por intermedias, pero entre la 51 y la 52 las aspiraciones de Norris se disolvieron en el agua.

Llamativo: para ganar la 100, el campeón hubo de arrebatar la 1 a su rival casi 15 años más joven. Así son las carreras.

Hamilton lo explicó con claridad: “es esas últimas vueltas, estaba resbaladizo en la curva 5 y un poco en la 7, pero en el resto de la pista el grip era bastante bueno. Lando se salió en la curva 5 y yo pensé ‘OK, quedate en la pista, le va a volver a ocurrir, tengo que alcanzarlo’. Entonces me llamaron del box y pensé que estaba bien quedarme en la pista, porque solo tenía tres vueltas para descontar 24 segundos (de una parada) y así que no había manera, no estaba convencido de parar. Pero a la vuelta siguiente llovió más y eso me convenció…”

“Me siento devastado”, se descargó Norris. “Decidimos quedarnos en la pista, nos atuvimos a eso y al final resultó que nos equivocamos. Yo soy tan responsable como el equipo. En realidad, ellos creían más en que tenía que parar y yo decidí seguir. Fue mi decisión, creí que era la manera (…) Cuando faltan dos vueltas uno no es quizás tan agresivo con las decisiones (como debiera) Hicimos lo que creímos correcto, y estoy satisfecho con eso. Nos equivocamos para hasta entonces habíamos hecho un trabajo perfecto. Me quedo con eso, más allá de esa decisión que trataré de no tomar otra vez”.

Max Verstappen viene al rescate de Lando: “Cuando estás conduciendo con slicks y comienza a llover, es una decisión que depende del piloto. A mí me iban preguntando. A veces no podía presionar el botón de la radio para responder, porque estaba tratando de mantener el auto en la pista. Primero dije que teníamos que seguir, porque estaba perdiendo apenas ocho o nueve segundos, pero en un momento se puso muy difícil para mantener el auto Era como que necesitaba parar pero no estaba completamente seguro. El equipo me pidió que entrara e hicieron bien (…) Si hubiéramos parado la vuelta anterior, habría destruido las intermedias en ese giro o el siguiente, porque todavía estaba relativamente seco en dos tercios de la pista. Acertamos. Cuando me desperté por la mañana, definitivamente no esperaba este segundo puesto”.

Hamilton en cifras. 281 Grands Prix, 100 victorias. 176 podios, 101 pole-positiones, 57 records de vuelta. 5.232 vueltas como líder, más de 26.600 kilómetros -más de media vuelta al planeta- en la vanguardia. 18 hat-tricks (pole, victoria y record de vuelta). Los números son asombrosos pero nunca lo dicen todo.

Lewis Hamilton corrió casi seis veces más Grands Prix de Fórmula 1 que Juan Manuel Fangio, ganó cuatro veces más carreras. La interpretación es libre pero, sin haber visto correr al balcarceño, la sensación es que cada vez que Hamilton conduce en estado de gracia, estamos disfrutando un Fangio Siglo XXI, una reencarnación si eso fuera posible, un piloto en el cien por ciento de su extraordinaria capacidad sacándole todo el rendimiento posible a su máquina sin gastarla un gramo más de lo imprescindible.

“Somos testigos de una carrera impresionante. Cien victorias es algo que te vuela la cabeza. Recién dentro de unos años vamos a darnos cuenta que fuimos parte de esto”, resumió Toto Wolff.

Si no fuimos parte, al menos lo vivimos. Y no habrá que esperar años para darse cuenta.

Fuente: Pablo Vignone / Original aquí.

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