La Bota

¡Hay que ir contra La Bota porque esa sí paga! | Auxilio

Que haya autoridades aunque menores que digan: “¡Hay que robar La Bota en diciembre! ¡Hay que robar a la familia de La Bota porque esa sí paga!”. Pues sí. Eso se dice, eso dicen las autoridades corruptas.

Ciudad de México, 13 de noviembre (MaremotoM).- Autoridades de nivel bajo (subordinados de subordinados del INVEA), nos dicen, de manera muy escueta, que una supuesta llamada vecinal (anónima, por supuesto), nos acusa de que algún día (no nos dicen cuál), cerramos más tarde de lo habitual (tampoco dicen a qué hora o mayores datos). Lo que sí repiten y repiten es que estamos citados de un día para otro para descargar pruebas de nuestra inocencia. De lo contrario habrá desacato. Desacato, desacato. Si no: hay desacato. No nos explican qué quiere decir esto pero vaya que les encanta repetirlo. Desacato, desacato.

Y es una profunda herida ya la que se siente, pero basta. Hay que tomar decisiones y no sólo dolerse.

Como ya tantas, muchísimas veces (es cierto que al inicio hace 15 años nos equivocamos: no sabíamos llevar un restaurante, un centro cultural así), se trata de una mentira. Son puras patrañas: los vecinos no delincuentes son amigos y no creemos que la competencia (tristemente vacía casi siempre, mucha de ella cerrando tarde no ahora sino desde hace años), haya hecho tal denuncia. No, ellos nos respetan y sólo quieren vender: qué les importa lo demás. En fin, ya fuimos a desahogar, como dicen. ¡Qué palabra esa!  Y duele pero ya basta. Duele que roben a mi familia lo poquísimo que pudo haber ganado en estos meses, arriesgando la vida por la pandemia.  ¿Quiénes permiten esto? Que haya autoridades aunque menores que digan: “¡Hay que robar La Bota en diciembre! ¡Hay que robar a la familia de La Bota porque esa sí paga!”. Pues sí. Eso se dice, eso dicen las autoridades corruptas: hay que robar en despoblado al centro cultural que acaba de regalar miles de poemas y más de 500 libros hace un par de semanas, al que publicó dos libros de poesía este año de Covid. Al que, sin recursos salvo los propios, visitó los 5 CCH este año, hizo decenas de operaciones para dar de comer a los más necesitados en tiempos de cuarentena. Y esto ya no nos entristece: llama a la defensa y a pedir apoyo a autoridades del nivel más alto: ayúdenos. A los amigos del gremio cultural, autoridades, ayúdenos. Tenemos cómo comprobar que mienten, ese no es el punto, sino el hostigamiento cada vez más reiterado del hampa oficial o no, hacia los establecimientos que sienten pueden presionar. Perdí yo, mi hermano Adrián, en fin, la familia como cada quien pudo, en su nivel económico, sus posibilidades, todos los ahorros de una vida para salvar a La Bota del Covid. Pagamos impuestos en ese lapso, reparto de utilidades, rentas, Seguro Social, honorarios y apoyos económicos a todo el equipo. No nos abandonamos como equipo. Eso no importa. “¡Hay que ir contra La Bota porque esa sí paga!” ¿Cómo sacarle dinero a otro bar que ni papeles tiene y se maneja con puñito de clientes casi siempre, clandestinamente? ¡Claro que no! ¡Vamos contra La Chula, contra Mantarraya!

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LA BOTA. Imágenes. Foto: Cortesía

Esto ya llegó al tope de mis tolerancias. Hay que limpiar la plaza, cuidarnos de robos, ir a juzgados a denunciar a cada rato delitos que no siempre siguen su proceso, legal, penal. Ya basta de la corrupción y de las mentiras. Basta. Basta ya. Se lo hemos pedido a la alcaldía decenas de veces en estos 15 años. Hay registro de todo esto: relatorías, fotos, decenas de fajos de comunicados entregados a distintas autoridades, decenas de  notas de periódicos. Basta ya. A quien sea en el poder: no nos abandonen. No pedimos nada fuera de lugar, salvo su auxilio. Ayúdenos.

En fin, ya desahogamos (¡qué palabra esa!) y no habrá tal posibilidad de desacato. Nunca la hubo porque nunca hemos dejado de cumplir la ley. Pero bueno, eso a quién le importa: hay que ver de cuánto nos viene el sablazo, de cuánto el aguinaldo obligatorio a quienes no trabajaron duro este año, para sobrevivir apenas y sólo vinieron a decirnos: “Desacato, uy mano, dame tu dinero, desacato, dame tu dinero, desacato, dinero, dinero, dame tu dinero…”.

Ya avisaremos de cuánto será ese sablazo, digo aguinaldo obligado a quienes nos roban en despoblado. Mientras, pido auxilio de quien sea. Ya basta. Por dignidad.

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