Vicente Quirarte

Hay que leer mucho, escribir mucho y publicar poco: Vicente Quirarte

Este 23 de abril, Día Internacional del Libro, Vicente Quirarte, integrante de El Colegio Nacional, celebró la fecha con la conferencia Merecer un libro. Walt Whitman leyó pocos libros a lo largo de su vida, pero bien leídos y asimilados, dijo el escritor.

Ciudad de México, 25 de abril (MaremotoM).- En la historia de la humanidad, el libro de papel como lo conocemos, tiene más de 500 años, es el gran guerrero de la historia y ha demostrado ser el soporte más permanente, pero el  principal responsable de su permanencia es el lector, quien con más justicia lo merece, destacó Vicente Quirarte, integrante de El Colegio Nacional, quien impartió la conferencia Merecer un libro durante el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor.

Vicente Quirarte recordó que en esta fecha se conmemora la muerte de Shakespeare y de Miguel de Cervantes, a quien es buen momento de recurrir “en estos días, que el encierro obligado nos ha hecho más tolerantes y más sabios para la meditación”.

El autor de Merecer un libro, título que dio a la conferencia, reveló que la palabra biblioteca siempre lo ha espantado porque un conjunto de libros no forma una biblioteca. Creo que hay que tener pocos pero buenos libros. Como decía el ilustre José Emilio Pacheco, quien nos dotó de armas increíbles para soportar esta tragedia, dijo refiriéndose al COVID-19, y recordó: hay que leer mucho, escribir mucho y publicar poco.

Del ensayista y poeta Gabriel Zaid mencionó la frase “los demasiados libros”. Y es que “el poeta no deja que entre un nuevo libro a su biblioteca o a su conjunto de libros sin que salga uno al mismo tiempo”, no hay que ser esclavo de los libros, exhortó.

Creo que hay que tener los libros a los que uno pueda dar sustento, un libro necesita atención y ser nutrido como nuestros hijos, porque son eso; seres vivos que tienen detrás una voluntad, una humanidad, expresó.

El también autor de La isla tiene forma de ballena, aseveró que el enemigo más mortal del Hombre Araña no era el Duende Verde sino su padre. Contó que éste les prohibió a él y a sus hermanos comprar “cuentos”, como se les decía en su momento a las historietas animadas, y la prohibición los condujo a la pasión.

El colegiado que recordó historietas como Los Supersabios y La Familia Burrón, relató que cuando ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua, buscó la manera de integrar a su discurso lo que representó para él, El Hombre Araña sin vulnerar el sentido de la academia.

Meta que logró al afirmar: “un héroe de mi infancia me enseñó que un gran poder implica una gran responsabilidad”, que son palabras del Tío Ben a Peter Parker, personajes de la historieta. Y es que pienso que el hablante es el más poderoso de los seres porque goza del privilegio de hacer lo que quiera con las palabras, afirmó.

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Igualmente, el libro es un conjunto de palabras que de pronto se articulan en una creatura que es independiente pero que necesita de ese lector que lo mantiene vivo, aseveró.

El poeta comentó que el peor insulto que se puede hacer a un crítico es el de solapero, y destacó la figura del poeta nayarita Alí Chumacero, autor de muchísimas solapas sin firma.

Vicente Quirarte dijo que a Chumacero, su maestro, se debe uno de los consejos de oro acerca de la solapa, que no debe tener un juicio de valor, sino hablar del libro, pero no decir que el autor fulano, de tal libro, tiene un perro y su esposa se llama Linda y vive en tal lugar, “eso no le dice nada al lector, esa información extra curricular, les encanta en sus solapas a los autores estadounidenses”.

Aseguró que la solapa perfecta, según Chumacero, no debe dar juicios de valor sino invitar a la lectura y no ahuyentar al lector.

Sin embargo, también consideró al lector que rechaza un libro. Dijo que para el escritor francés Daniel Pennac, un derecho del lector está en no leer. Y como decía Franz Kafka, si un libro no te golpea desde el principio en la cabeza, abandónalo. Uno tiene que acostumbrarse a leer solamente los libros que le causen tormentas interiores, que lo destruyan, lo nutran o lo levanten.

Merecer un libro termina hablando de la biblioteca, dijo su autor, y bajo el argumento de que pocos han expresado lo que es, dio lectura a una cita respecto “del hijo de un ferrocarrilero que desde niño descubrió la magia de la biblioteca. Su nombre era Ricardo Reyes Basoalto y con el tiempo se llamaría Pablo Neruda y llegaría a ser Premio Nobel de Literatura”.

Vicente Quirarte
Su nombre era Ricardo Reyes Basoalto y con el tiempo se llamaría Pablo Neruda y llegaría a ser Premio Nobel de Literatura. Foto: Cortesía

Neruda por su parte dejó escrito: “Por todas las esquinas de la tierra se entra en el conocimiento, para unos es un manual de geometría la revelación, para otros las líneas de un poema, para mí los libros fueron como la misma selva en que me perdía y que continuaba perdiéndome, eran otras flores deslumbradoras, otros altos follajes, sombríos, misteriosos silencios, sonidos celestiales, pero también la vida de los hombres más allá de los cerros, más allá de los helechos, más allá de la lluvia”.

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