Detective Malasuerte; Hilario Peña.

Hilario Peña: “Malasuerte somos todos nosotros, por el llamado a la vocación”

Malasuerte es el verdadero detective salvaje de la literatura. Por espacios abiertos, por playas y por mares, por desiertos inhabitables, él consigue su identidad y desde allí pelea.

Ciudad de México, 30 de junio (MaremotoM).- Decir Malasuerte es acudir un poco a la picaresca mexicana, aun la española, con el Quijote de Cervantes y todo. Es pelirrojo, tiene un destino maltrecho y a lo largo de sus tres libros, ahora publicados todos juntos, uno ve la evolución de este antihéroe y también ve la imaginación y la buena pluma de su autor, Hilario Peña.

Malasuerte en Tijuana, La mujer de los hermanos Reyna y Juan Tres Dieciséis es el trabajo del escritor nacido en Mazatlán en 1979, siempre convencido de que lo suyo era la literatura (más allá de haber estudiado y trabajado como ingeniero en electrónica), que ahora publica Océano como una oportunidad de leer de cabo a rabo las aventuras de un detective que de tan mexicano resulta universal.

Detective Malasuerte, así, es la nueva y definitiva edición de la Trilogía Malasuerte y en esta edición Peña pudo quitar, detallar y mejorar algunas situaciones de la historia. Además agregó un índice al final del libro que describe a todos los personajes, héroes, antihéroes, femmes fatales y primigenios de la novela.

Detective Malasuerte; Hilario Peña
Detective Malasuerte; Hilario Peña. Foto: Océano

–Poder publicar todos los Malasuerte en un solo libro revela lo escritor que eres

–La verdad es que hace 10 años empecé con Malasuerte, fue demasiado sencillo haber sido publicado por una editorial comercial, sobre todo por ser un escritor emergente, muy joven. ¿A qué se debió? Siempre intentando mantener los pies en la tierra, ni padecer delirios de grandeza, se lo atribuí a aquella coyuntura presentada por la Felipe Calderón y su guerra contra el narco. Dije, bueno, quizá se debió a eso, probablemente no había tantas novelas ligadas con la violencia. No había mucho de eso, ahora hay más ofertas. Pero al cabo de 10 años, volteo a ver y me convenzo de que Malasuerte como personaje trasciende cualquier tipo de circunstancia, de tiempo, de coyuntura y luego de verlo así, se lo propuse a editorial Océano, este personaje iba más allá de la literatura de la violencia. ¿Qué tal si hacemos un compilado?

–Leerlo ahora, después de ese clima, me parece que no tiene nada que ver con la violencia…

–De hecho, todo el personaje apareció desde un inicio tal como lo conocemos; es decir, pelirrojo, que tiene buen cuerpo, de voz aguardentosa, un poco echado para adelante y ya fue muy fácil para mí ponerlo en situaciones que yo consideraba importante y viendo cómo reaccionaba ante ellas.

–Sobre todo ahora, uno empieza a pensar en los prejuicios contra los pelirrojos…

–(risas) En ese pueblo las parteras estrellar contra las paredes a los pelirrojos cuando son bebés. Este pobre ingrato tuvo la mala fortuna de haber nacido un martes 13 y no es muy afortunado en el juego. Esta situación de marginado aparece en toda la literatura y sobre todo en la literatura picaresca. Al final del día, Malasuerte representa eso, en la novela hay un comisario llamado Nicolás Reyna y me gusta mucho porque hay una fuerte discusión donde el comisario le dice es que no puedes combatir todo el mal, tienes que conocer tus límites. Y Malasuerte es una especie de idealista y le dice: ¿Cómo puedes permitir que sigan ocurriendo cosas tremendas, porque no puedo hacer nada al respecto? Hay una dualidad quijotesca, donde está el Quijote soñador y el Sancho Panza bueno, pero práctico. Son temas que no se agotan, los adaptamos a nuevas épocas.

Detective Malasuerte; Hilario Peña.
Más que decir que es el único género que desarrollo es probablemente algo que está inherente a mi literatura. Foto: Facebook

–Una vez me dijiste que no escribías novela negra

–Es curioso que lo menciones porque el lector me hace énfasis en eso. Si bien son policías y comisarios, el hecho de que esté en el norte, en escenarios desérticos o incluso playeros, estos espacios abiertos, un poco lejos de las zonas urbanas más densas, da la impresión de que sigue ahí esa influencia tan fuerte, del western. Más que decir que es el único género que desarrollo es probablemente algo que está inherente a mi literatura. Mi base de operaciones fuera Nueva York o la Ciudad de México, tal vez mi policial estaría influido por el ciberpunk o algo más ligado a la tecnología. Mi tipo de policial está ligado a los espacios abiertos, al desierto, al mar…

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–¿Cómo es la literatura para ti, qué absorbes, de qué te nutres?

–Gané un premio en Bellas Artes con un western y eso hubiera sido impensable hace 30 años. Mucho de lo que he conseguido debo agradecérselos a pioneros, como Paco Taibo, Élmer Mendoza o el mismo Rafael Bernal, con trabajos maravillosos que legitimaron esto que ahora estamos haciendo BEF, Hagenbeck o un servidor. Para nosotros es más sencillo, obtener reconocimientos por estas obras. Es un género que cuenta con mucha respetabilidad.

–Tu literatura también tiene influencia del Quijote…

–Pues, el Siglo de Oro es inagotable, una fuente de emociones, de sabiduría infinita. Uno de los grandes exponentes de esa época fue precisamente Miguel de Cervantes, es asombroso no sólo la manera en que moderniza la literatura por medio de la hechura de El Quijote, sino que además nos adelanta en muchos sentidos, supuestas innovaciones que llegarían mucho después, como la metaliteratura. El feminismo presente en El Quijote, cuando el Caballero de la armadura oxidada defiende a Marcela, cuando decide no casarse porque decide ser libre. Hay muchas cosas que veo ahí que son tan innovadoras que dan miedo. Sí es una fuente inagotable de inspiración El Quijote, lo que hay del Quijote es esta cuestión de aventura, el lenguaje incluso, mi primera novela es más juguetón, aunque no está presente en la tercera novela. Es un detective hecho y derecho. El lazarillo de Tormes, La vida inútil de Pito Pérez, El burlador de Sevilla, todas esas historias picarescas ejercen influencia en mi personaje Malasuerte. Hay tintes muy fuertes de realismo mágico, porque la literatura es latinoamericana. Algunos autores en provincia hemos abrevado de influencias norteamericanas, pero por más que te alejes regresas al origen.

Detective Malasuerte; Hilario Peña.
Cuando emprendo la hechura de estas novelas, me queda claro que si yo las narraba de una manera demasiado realista, a lo mejor me quedaba corto y desperdiciaba muchos recursos que pudieran ayudar a ser más divertida la historia. Foto: Facebook

–Está el lenguaje sobre todo

–Sí y de hecho explorar todas las influencias de la literatura. Cuando emprendo la hechura de estas novelas, me queda claro que si yo las narraba de una manera demasiado realista, a lo mejor me quedaba corto y desperdiciaba muchos recursos que pudieran ayudar a ser más divertida la historia. Cuando Malasuerte se percata del extraño hedor emanado por Sandy, narro que el hedor trascendió no solo la alcoba, sino el barrio, está transformando al pueblo. El jefe del crimen es un extraterrestre, tiene un culto en torno suyo. Todas estas cosas mágicas las aprovecho yo para hacer que la lectura sea más atractiva.

–La evolución en todas las novelas, hacen ver en Malasuerte un poco a Sancho Panza y otro poco a Quijote

–En la segunda parte de El Quijote también ocurre eso, Sancho Panza se convierte él en idealista y encontramos a Alonso Quijano muy pesimista. Creo que esa dualidad está presente en cada uno de nosotros. Pasamos por estos locos cambios de estado de ánimo. Esa madurez está presente también. Hay un arco gigantesco que abarca toda la saga, que va desde el primero hasta el tercer libro y hace una especie de novela total.

–¿Esa dualidad la manejaste en ti? ¿Malasuerte podría ser tu álter ego?

–Hay grandes diferencias. Malasuerte anda pregonando que él es feo pero de buen cuerpo, yo soy feo a secas. Malasuerte usa camisas hawaianas y yo se lo copié. Sobre todo lo más importante, Malasuerte huyó de su pueblo, escuchando ese llamado a la aventura y al escucharlo y ser lo suficientemente valiente descubre su vocación. Descubre que es feliz llevando a cabo lo que lo apasiona. En el medio, me parece que tantos colegas cuentan con esa valentía. Gente creativa que le gusta lo que hace, Malasuerte somos todos nosotros, por el llamado a la vocación.

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