Contaminación

Huele a capitalismo: ya no es La región más transparente

Ciudad de México, 15 de mayo (MaremotoM).- Una espesa nata de humo pende sobre la ciudad que alguna vez fue para Carlos Fuentes: La región más transparente. Las partículas suspendidas (PM 2.5) que hemos estado respirando estos días son la cortina de humo del cambio climático producido por nuestra especie, y particularmente por esa creación humana llamada capitalismo.

¡Qué le dura Blade Runner 2049 a la ciudad de México 2019! dice atinadamente Martín Solares a propósito de esta contingencia. Huele a quemado, huele a capitalismo.

Somos una generación que creció con la sombra del apocalypshit (y del apocalypstick también), aunque ello no nos hizo necesariamente conscientes, ni nos activó a detenerlo masivamente. Los que cantamos: “el mundo se va a acabar” a ritmo del son veracruzano de Mono Blanco y Molotov desde entonces llevamos la cuenta regresiva como quien se acostumbra al fatalismo. Cinismo de supervivencia en un contexto en el que la producción global arrasa con todo lo que pueda extraerle plusvalía. Se nombra capitalismo y se escribe en los diarios como “La Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios del Ecosistema (IPBES) advierte que un millón de especies están en peligro de extinción.”

Si el cambio climático es ya, de suyo, una alerta para la cual no hay un reversible, imagínense la latente posibilidad de que una sola llamarada del sol pueda borrar de un exhalación al planeta, como lo señalan astrónomos y geólogos en la serie televisiva “One Strange Rock”, producida por Netflix (2018). Lo único que nos protege del sol es una maravillosa y delgada capa de ozono, y esa la estamos extinguiendo a un ritmo aceleradamente suicida. Pendemos de un hilo (una frágil capa) y aunque otro mundo es posible, ya estamos viviendo de prestado con recursos que no son suficientes y con pulmones verdes erosionados por el fuego y el cambio climático.

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El sol, ese astro que tanto admiramos, es fuente de vida y muerte. Esa dualidad está presente en la cosmovisión mesoamericana. Para los tzotziles de Chamula el sol es el principio energético de la vida, para ellos el maíz procede eróticamente de la ingle del sol, lo que incluye al vello púbico, como lo muestra el pelo de la mazorca madura. El sol es fuente ulterior de vida.

El término tztzil ‘xohobal’, cuyo significado es ‘halo del sol’ o ‘resplandor’, se refiere a las comidas preparadas con maíz. Nosotros somos el pueblo del maíz, por ello en las cosmogonías mayenses el maíz morirá el día que muera el sol, pero el astro rey también en algunas cosmovisiones es sino de fatalidad. Para los nahuas del altiplano el final de la especie humana será con la destrucción del Quinto Sol; cuando los seres tenebrosos que habitaban antes la tierra regresen, será el fin del equilibrio.

Si el sol no nos mata pronto, el cambio climático lo hará al ritmo del turbo capitalismo, así que óyeme grandísimo cabrón Mono Blanco tenía razón: el mundo se va a acabar, si un día me has de querer te debes que apresurar.

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