Ida Vitale recibe el Premio Cervantes, en conmemoración de la literatura uruguaya

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No me gusta Ida Vitale, pero bien por ella, por la literatura uruguaya y por Ángel Rama.

Ciudad de México, 23 de abril (MaremotoM).- Ida Vitale, poeta uruguaya de 95 años, recibe hoy el Premio Cervantes, que cierra los numerosos galardones que la creadora ha recibido en los últimos años.

Por lo pronto, en 2014, ha recibido en México el Premio Alfonso Reyes, creado por Francisco Zendejas en 1972 y distingue al autor de una obra con una amplia aportación y trayectoria humanista.

Profesora de literatura, discípula de Juan Ramón Jiménez, desempeñó funciones en varias e importantes revistas culturales del continente, entre ellas el semanario Marcha y el mensuario Maldoror.

Exiliada en México desde 1974, fue amiga de Octavio Paz y formó parte del comité asesor de la célebre revista Vuelta.

El reconocimiento a Ida Vitale se debe a su aportación cultural y artística, pero sobre todo por su influencia en la poesía moderna del siglo XX, al ser referente para la literatura latinoamericana, consideró el jurado, formado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el gobierno del Estado de Nuevo León, la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad de Monterrey, la Universidad Regiomontana, la Sociedad Alfonsina Internacional y el INBA.

La luz de esta memoria, Palabra dada, Cada uno en su noche, Oidor andante, Jardín de sílice, Elegías de otoño, Fieles, Procura lo imposible y Reducción del Infinito, son algunos de sus trabajos publicados.

En 2009, la escritora uruguaya fue distinguida con el IX Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo, recientemente fue nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Uruguay.

El año pasado, también recibió el Premio FIL en Lenguas Romances, por parte de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, a través de un jurado compuesto por Héctor Abad Faciolince, Luz Elena Gutiérrez de Velasco, Efraín Kristal, Carmen Musat y Elena Stancanelli.

“No lo comparto con nadie. Mudarse a esta edad es un poco complicado. Apenas pude salir un poco a la playa, pero pronto saldré a turistear por mi país, por mi ciudad. Este premio me sacó un poco del pozo”, dijo entonces, al referirse a la muerte de su esposo Enrique Fierro (1941-2016), en Austin, Texas, donde daba clases.

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“Lúcida y atenta al acontecer humano en la palabra y a partir de ella, su depurada voz poética, apegada al mundo natural, a las expresiones artísticas y al transcurrir del tiempo vivido, sabe renovar la tradición y afirmar su presencia en la modernidad”, dijo el jurado, dando a conocer su veredicto.

“Su curiosidad insaciable se expresa con una fina ironía risueña, una mirada a veces directa, a veces tangencial, que recupera y reinventa las cosas, y nos las hace ver de otra manera, con nuevos ojos”, agregó.

NO ME GUSTA IDA VITALE

Como ejemplo de la gran literatura uruguaya, prefiero a otros escritores: Juan Carlos Onetti (1909-1994) , Felisberto Hernández (1902-1964), a Mario Levrero (1940-2004), a poetas sin duda a Idea Vilariño (1920-2009), a Cristina Peri Rossi (1941), a Cirse Maia (1932), pero esta vez los premios han sido para ella y el Cervantes ha sido para ella, sobre todo por su lenguaje, “inscrito en la tradición de las vanguardias latinoamericanas”.

Hay que decir en este punto que Ida Vitale estuvo casada con Ángel Rama (1926-1983), probablemente el máximo estudiante de la literatura del continente. Es el padre de sus dos hijos y cuando le pregunté por él en la FIL en Guadalajara, hizo una cara de disgusto y pasó a otra pregunta “más normal”.

Después de la conferencia de prensa vino la hija de Ida a agradecerme porque me había acordado de su padre.

¿Alguien puede olvidar en la literatura a Ángel Rama, el mismo que muriera en ese accidente fatídico en Madrid, con nuestro Jorge Ibargüengoitia, con su esposa, Marta Traba?

Ángel Rama cultivó la narrativa y el teatro, sin embargo el aporte decisivo de su obra corresponde a la crítica literaria. Hoy se ha convertido ya en un clásico de la cultura latinoamericana y esto se ha manifestado en las formas de lectura a que su trabajo ha sido sometido.

Bien por la literatura uruguaya este Premio Cervantes. Bien por Ida Vitale (aunque no me guste) y por supuesto, bien por Ángel Rama.

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