III BIENAL DE NOVELA | “La gran literatura trata de asentar la gran ficción humanista”

En una conversación sobre Las literaturas nacionales frente al mundo, Jorge Volpi denunció a los partidos ultraderechistas, a Donald Trump y a Bolsonaro. “Todos se parecen”, dijo.

Guadalajara, Jalisco, 30 de mayo (MaremotoM).- Las conversaciones de la Feria van y vienen por el CAE. El público es muy joven. La mayoría, estudiantes de Letras. Muchos traen sus libros preferidos bajo el brazo, intentando encontrar a su autor para el autógrafo.

Una de las más populares es la cubana Mayra Montero, quien ha dicho públicamente que le encantan algunas cosas del reggaetón, aunque en la intimidad confiesa que es una amante de la ópera.

Escritores saludándose. Foto: Bernardo De Niz

Las conversaciones tienes coordinadores, a veces algunos son muy buenos, como ha sido el peruano Raúl Tola, que además de escritor es periodista y eso hace una gran diferencia.

Todos los coordinadores deberían ser periodistas: es algo fácil de hacer y no se ponen los autores a mediar minutos de intervención (como el caso de Alberto Ruy Sánchez, que copó casi una de sus charlas) y delicadamente van haciendo que todos los participantes opinen en igual tiempo.

El caso de Tola, autor de La noche sin ventanas, tiene un programa de televisión y fue placentero ver cómo dirigía la charla entre Jorge Volpi, Gonzalo Celorio y Antonio Soler, Las literaturas nacionales frente al mundo.

Hizo una pregunta genérica acerca de por qué una novela era universal y el primero, sorprendido, en contestar fue Antonio Soler, quien contestó que “tiene que ser una novela que trascienda lo inmediato, que conquiste territorios que hasta ese momento habían estado en la penumbra. El arte y la literatur tienen que estar al servicio del descubrimiento, hacer visible lo invisible”, dijo el autor de Sur (2018), Premio Narrativa Juan Goytisolo Y Premio Francisco Umbral y candidato a la III Bienal Mario Vargas Llosa.

Comparó a la literatura con la historia y contó que una vez le dijo a un hispanista inglés que admira mucho, Paul Preston, que “si la humanidad desapareciera y viniera otra civilización a reemplazarla, sería mejor conocer a los hombres por los libros de literatura más que por los libros de historia”.

Alegría en el encuentro de Mario Vargas Llosa y Gonzalo Celorio. Foto: Bernardo De Niz

También se refirió a la cultura de masas y se preguntó a sí mismo: “¿Cuál es el papel del escritor? Seguir la corriente y sumarse a ella para tener un cierto reconocimiento, un éxito, porque es la conducta normal o rebelarse como individuo e intentar manifestarse contra corriente, imponer su voz personal frente a ese mundo homogéneo y banalizado donde el arte se convierte en producto de consumo de masas”.

El ensayista mexicano y Director de la Academia Mexicana de la Lengua, Gonzalo Celorio, dijo que la globalización no debe de ser confundida con el concepto de universalidad, que implicaba “valores paradigmáticos y canones”; en cambio, la primera tiene otros elementos negativos como el alto grado de comercialización que suele predominar en las expresiones literarias y que puede ser peligroso para los escritores.

“Por un lado está la gran ventaja de que los escritores se conocen entre sí, tienen una mayor posibilidad de ser difundidos, conocidos y traducidos en otros ámbitos, incluso ajenos a su lengua; pero, por otra parte, pueden también subordinarse a normas de mercado para garantizar un éxito más o menos fácil, quizás perecedero pero eficaz, que está dictado por factores extra literarios”, subrayó.
El escritor mexicano Jorge Volpi agregó que la globalización, con su ideología liberal, provoca que el centro siempre va a las periferias y, sin embargo, las periferias no se comuniquen entre sí. En el mundo literario la globalización plantea ciertos modelos que vienen de los países más predominantes y que se replican en todos lados, mientras que es más difícil que las diferencias culturales de un país periférico puedan llegar a los demás.

Te puede interesar:  La FIL abre la convocatoria para el Premio Sor Juana 2022
Una novela universal, una novela nacional y los ultranacionalismos. Foto: Bernardo De Niz

“La globalización es muy desigual por eso, siempre va con un contenido central que tiende a la homogeneización de ciertas formas de contar, de ciertos contenidos y, por supuesto, en nuestra época de la sociedad del espectáculo, de la inmediatez. Frente a eso siempre ha estado la gran rebeldía de los escritores. Si algo caracteriza a la gran tradición novelística tiene que ver con esa voluntad de oponerse a esas tendencias dominantes de la época”, afirmó.

“No existe la literatura latinoamericana y para mí lo último como el gran gestor de ese universo fue Bolaño. Lo decía provocadoramente en uno de mis libros (El sueño de Bolívar)”, dijo Volpi, frente a lo que Celorio coincidió.

“Puede sonar sacrílego, pero Latinoamérica ya pasó de moda, es algo muy fuerte que hay que señalar con toda honestidad. La literatura latinoamericana era el tema fundamental en las décadas de los años 60, 70 y 80, pero ahora la literatura ha pasado a ser una especie de configuración abstracta, teórica, porque ya no existen estas grandes obras del ensayo o la novela latinoamericana”, dijo Celorio, uno de los tres docentes de literatura latinoamericana que existe actualmente en la UNAM.

En cuanto al tema del nacionalismo, Volpi aseguro que “la literatura siempre ha sido las dos cosas. Ha sido utilizada por el poder para imponer ciertas narrativas que son importantes para ese poder y la literatura siempre ha sido también la de aquellos individuos que han logrado rebelarse contra esas imposiciones. No es que la literatura por sí misma nos salve y nos condene, no tiene una función de sensatez o rebeldía, puede ser exactamente lo contrario. Cada vez que vemos movimientos autoritarios, fascistas, usan a la literatura para imponer su visión del mundo”, dijo el autor de la reciente Una novela criminal.

“En todos estos movimientos fascistas, de la ultraderecha europea, se presentan como nacionalistas pero son claramente producto de la globalización. Los vemos en cada lugar y empiezan a parecerse más o menos. Del ultranacionalismo de Hungría a las que vemos en la Francia de Le Pen o los Partidos Nacionalistas de Alemania o a Donald Trump o a Bolsonaro, en el fondo hay también una reivindicación de esos mismos partidos que se reivindicarían como nacionalistas”, dijo.

III Bienal de literatura Mario Vargas Llosa, Guadalajara, Jalisco, México a 28 de Mayo del 2019. Foto: Bernardo De Niz

“Por supuesto que frente a ellos, la gran literatura de rebeldía, es aquella que defiende los valores de diversidad y de humanidad, que son los que normalmente niegan los partidos de ultraderecha. Son aquellos que normalmente tienen como bandera siempre, amparados en el resentimiento y el miedo, la construcción de un enemigo que es un otro, al que se achacan todos los males posibles”, agregó.

“La gran literatura siempre ha luchado contra esto, la lucha para tratar de asentar la gran ficción humanista, la idea de que todos los seres humanos valemos exactamente lo mismo”, expresó.

Comments are closed.