Alberto Chimal

“Imaginarnos el futuro es más importante cuando pensamos no en la destrucción sino en la supervivencia”: Alberto Chimal

La noche en la Zona M (FCE) es la primera novela de ciencia ficción de Alberto Chimal. Tiene un mundo distópico futurista, pero no se basa en las películas de Hollywood.

Ciudad de México, 24 de septiembre (MaremotoM).- Alberto Chimal (1970) ha sacado su primera novela de ciencia ficción. Siempre le interesó el horror, lo imaginativo más allá de las reglas normales, por lo que no es tanta sorpresa que se haya volcado por el género. Lo cierto es que más allá de un mundo que se rompe, de los personajes que tratan de escapar quién sabe adónde, es que Alberto escribe muy bien lo que ha dado en llamar La noche en la Zona M (Fondo de Cultura Económica).

En un mundo distópico futurista, la civilización como la conocemos ha caído, Ciudad de México también y se ha dividido en un conjunto de reinos que mantienen una paz frágil e intentan sobrevivir aprovechando los restos de la tecnología de otra época. En el reino del Centro vive Sita, una adolescente que se ocupa, junto con su abuela Lucina, de mantener las comunicaciones del Fuerte, la base del cacique local. Ambas viven con Celeste: la conciencia de una mujer que conoció los tiempos antiguos y ahora está almacenada en una computadora. Cuando Sita se entera de los planes que tienen para ella, decide emprender una huida hacia un lugar mejor, pero en el camino se topará con amenazas y peligros de los que nadie ha escapado vivo.

Ha elegido a varias mujeres para protagonizar su historia, un poco para entenderlas y un poco haciendo homenaje a este México donde mueren nueves mujeres al día y todavía no sabemos el por qué.

Cree Chimal que la ciencia ficción narra el tiempo presente, se asienta sobre la realidad y este momento, por lo que su visión del futuro está contaminada por estos vicios y estos errores que han llevado al mundo casi a su disolución. Pero también es optimista, ¿después de la ruptura de todo lo vivido, qué pasa?

Alberto Chimal nació en Toluca, Estado de México y es narrador, dramaturgo y ensayista.

Ha recibido el Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 2002 por Estos son los días. Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada 2014 por Manda fuego. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, húngaro y esperanto.

Alberto Chimal
La primera novela de ciencia ficción de Alberto Chimal. Foto: Cortesía

–La Zona M es la posibilidad de un mundo reconstruido a pesar de que el mundo se ha roto…

–Parte de lo que me interesaba era hablar de varias tendencias preocupantes de ahora, como el calentamiento global, el auge del extremismo y de las posibles consecuencias que podrían tener. El primer libro que escribo que es estrictamente sobre ciencia ficción. Trata de especular sobre un posible futuro, pero no me interesaba dejarlo en escribir acerca de una caída, de una catástrofe. Hay muchas obras que tratan de eso -este ánimo apocalíptico que despierta Donald Trump, por ejemplo-, pero lo que vi es que sí es necesario que nosotros en México y en el sur global comencemos a participar en esa imaginación del futuro. Muchas veces despreciamos o pensamos que no nos corresponde. Esa imaginación del futuro es más importante cuando pensamos no en la destrucción sino en la supervivencia. ¿Cómo podríamos hacer para sobrevivir y qué nos queda todavía por hacer?

–¿Cómo ves la corriente de científicos muy apocalípticos, muy pesimistas, que dicen que pronto se va a terminar el mundo?

–No me opongo en que sí creo que hay una base para preocuparse. Hay una degradación de los ecosistemas que estamos viendo. Pero también creo que es necesario imaginarnos un sistema de supervivencia. Es un asunto serio, grave. El hablar de supervivencia en este libro no es señal de optimismo, sino que vemos que el mundo es terrible. Más bien se trata de advertir que podría suceder algo así, distinto por supuesto a esas historias que nos llegan desde Hollywood, centrados todos en mundos desarrollados. También hay espacio para que pensemos el futuro desde aquí.

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Alberto Chimal
Parte de lo que me interesaba era hablar de varias tendencias preocupantes de ahora, como el calentamiento global, el auge del extremismo y de las posibles consecuencias que podrían tener. Foto: MaremotoM

–Hay mucho humor en tu novela y lo cuentas a partir de una mujer…

–La primera idea de esta novela es que tenía que tener un personaje femenino. Quería escribir desde una adolescente. Lo demás vino de construir el mundo a su alrededor. Lo quería hacer porque estamos en un momento donde hay una gran variedad de autores hablando desde las mujeres desde muchas perspectivas, pero los demás podemos contribuir a amplificar esas perspectivas.

–Es una adolescente que vive circunstancias maravillosas y conmovedoras…todo la hace reaccionar. Me encantó la abuela, la gente vieja sabe y puede mandar

–Es que eso me interesaba mucho. Quería cuestionar la perspectiva que se pone en este tipo de historias, suelen ser lo opuesto a todo lo que trae esta novela. Las historias distópicas, apocalípticas, tienen una orientación masculina, la lucha por el poder, eso se ha visto miles de veces. Incluso, cuando hay protagonistas femeninas, como Los juegos del hambre, con una mujer muy interesante, pero cumpliendo el discurso masculino. Lo que yo quería hacer que mis personajes mujeres no tuvieran que luchar por el poder, sino preservar el conocimiento –como hace la abuela-para asegurar la supervivencia. No saber para dónde se va, no tener las herramientas para enfrentar el peligro físico. Sita no sabe pelear, no sabe artes marciales, no es una heroína de película. Tiene que ver con la intención consciente de oponerse un poco a las fórmulas y también viene de mi propia vida, yo me crié en una familia de mujeres. Sé que las mujeres pueden ser fuertes, entronas y pueden ser todo lo demás. Esta novela tiene a un montón de lectoras, porque quería tener certeza en reflejar el punto de vista de la mujer.

–El mundo, a pesar de estar destruido, sigue con sus prejuicios…

–La ciencia ficción siempre es un reflejo del presente. Estaba pensando en la violencia actual contra las mujeres. Ciertos sectores de la sociedad que ya se ganó la lucha, pero no es cierto. Hay gente que quisiera que regresáramos al siglo XIX o al siglo XVIII. Matar a una mujer es horrible y me parece que es una realidad que debería estar perpetuamente para nosotros. Debemos estar en alerta, porque estamos criados en una sociedad desbalanceada, que ofrece demasiados privilegios a los hombres.

Alberto Chimal
La ciencia ficción siempre es un reflejo del presente. Foto: MaremotoM

–¿Cómo es la Zona M para ti?

–Es como una destilación de lo peor del presente amplificada, exagerada, como sólo puede hacerlo la literatura. De alguna manera es un escenario en el cual los personajes tienen que sobrevivir y no están sometidos a una especie de destino invencible. Tienen mínimamente un poco de posibilidad de acción. Otra de las cosas que me disgusta mucho de la cultura occidental es cómo enfrentamos las catástrofes, los abordamos de una manera fatalista, como si lo único que se pudiera hacer es observar el fenómeno desde la comodidad de tu sillón. La intención era cómo tratar de hacer de lado esa comodidad y poner a la gente en acción.

–La Zona M es una excusa para la convivencia, ¿cómo la ven los personajes?

–Para quienes conocieron el mundo antes de la catástrofe, mientras estaba desarrollando la catástrofe, el mundo en el que viven es una pesadilla. Es un entorno en el cual ya sucedió mucho de lo peor que pudiera haber sucedido. Para ellos es un entorno que les exige una resistencia constante, estar siempre vigilante. Para la gente más joven, es todo lo que conocen. Es muy fácil que una conducta intolerante se normalice y esta novela habla de la normalización de lo terrible. Es una supervivencia muy precaria. Aquí en México, en Brasil, con la quema del Amazonas, en Myanmar, con el genocidio vía whatsapp, que todavía no tenemos esas catástrofes tan cerca a lo mejor nos puede parecer remotos esos casos, pero no es así. Tenemos serios problemas de contaminación ambiental, de desigualdad, de violencia…tenemos que pensar en el futuro.