Viridiana Carrillo

Intentaba escribir un cuento y se me aparecía un niño, una madre: Viridiana Carrillo

De la cantidad de cosas que no sé de esa población del norte mexicano es que Viridiana Carrillo escribía y grande fue mi sorpresa al ver Antes del juego (NitroPress / Instituto Cultural de Sinaloa), un libro de cuentos que condensa la imaginación, la dedicación y el perder el miedo literario.

Ciudad de México, 1 de febrero (MaremotoM).- Conozco mucho y quiero mucho a Viridiana Carrillo. Es una de las organizadoras de 13 habitaciones propias, uno de los festivales en los que más me ha gustado estar.

Conocí ahí a Minerva Margarita Villarreal y pensaba que íbamos a hacer muy amigas en el tiempo, hasta que tristemente murió a los pocos meses.

Conocí Culiacán, una ciudad increíble, que me pareció tan ordenada y libre de todos esos rumores que la hacen como una de las ciudades más peligrosas de México.

Estuve con Jesús Ibarra, un gran poeta que ama tanto el jazz como los buenos poetas, comí delicioso en esa tierra donde nació y donde vive el escritor Élmer Mendoza.

Viridiana Carrillo
Los cuentos tienen que ver con esta etapa de mi vida en la que intento ser madre, algo que es muy complejo para mí. Foto: Cortesía Facebook

De la cantidad de cosas que no sé de esa población del norte mexicano es que Viridiana Carrillo escribía y grande fue mi sorpresa al ver Antes del juego (NitroPress / Instituto Cultural de Sinaloa), un libro de cuentos que condensa la imaginación, la dedicación y el perder el miedo literario.

“Me dedico a cuidar árboles. Es la tarea más ligera de toda la plantación. Soy demasiado delgada, tengo poca fuerza: hace unos días me esguincé un dedo mientras desbrozaba la maleza de los arándanos. Al otro día tenía el dedo hinchado y dolorido, no pude seguir arrancando nada y pedí hacer otra cosa”, así empieza el cuento “Como un árbol”, una de tantas historias que están sumergidas en una voz propia, la de Viridiana, que se hace escuchar con una timidez propia de los nuevos escritores, pero también con mucha firmeza y gran talento.

“Para mí fue sorpresivo, siempre tuve la intención de escribir, no tenía la idea de un libro. En el 2017, Eduardo Ruiz estaba haciendo una antología de literatura joven y me propuso que escribiera algo. Le mostré mis cuentos y se quedó uno, eso me emocionó muchísimo y de alguna manera me dije: Uy, quizás podría seguir haciéndolo”, dice Viridiana Carrillo.

­–En tu caso hay un talento natural para narrar, hay características que son únicas

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–Fue un poco difícil. No tenía un hilo muy claro de que quería seguir escribiendo, pero no tenía cómo hacerlo. Los cuentos tenían una temática en un libro, todos me hablaban del estilo, fue un proceso lento y en el momento de reunir todo lo que tenía, mandarlo a una editora, fue ella la que me dijo que había muchas conexiones.

–Vas a tener que explicar mucho este primer libro… ¿Qué es “Antes del juego”?

–El libro tenía otro nombre, pero sentía que esa primera versión del cuento, que habían leído mis amigos, estaba distinta. Justo estaba leyendo a Vasko Popa, que tiene un poema que se llama “Antes del juego”, que lo pongo íntegramente ese poema en el cuento, porque realmente comprendí que ahí estaba el cuento. Es una especie de ritual que hacen los niños, es una forma de juego, los niños todo el tiempo están jugando y sus juegos son muy agotadores, hay mucho de crueldad y son autoritarios cuando juegan con alguien. Esta idea del juego inalterable da como resultado un cuento fantástico o un cuento negro. Yo viví mucho tiempo en el campo chileno, cuyos niños son muy distintos de los que luego conocí, tienen una idea diferente del mundo.

Viridiana Carrillo
Un libro de cuentos delicioso. Foto: Cortesía Facebook

–También está tu niña, que te da un estímulo, ¿verdad?

–Fíjate que yo estaba un poco preocupada esto de abordar la maternidad ejercida o no ejercida, deseada o no deseada, en los cuentos. Pero eso fue lo que me salió, intentaba escribir un cuento y se me aparecía un niño, una madre, los cuentos tenían que ver conmigo, con esta etapa de mi vida en la que intento ser madre, algo que es muy complejo para mí.

–¿Qué pasó con NitroPress?

–Para mí fue todo muy sorpresivo y grato. Nunca me imaginé que Mauricio Bares y Lilia Barajas iban a decir sí. Es difícil que un autor desconocido lo lean. A veces vas a las editoriales y te dicen: No aceptamos manuscritos. ¿Entonces qué onda? Para mí que Mauricio me haya leído, le estoy muy agradecida. Luego ambos dijeron que sí, creyeron en el libro. Es una coedición con el Instituto Sinaloense de Cultura, le agradezco mucho también a Jesús Ibarra.

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