Isabel Zapata

Isabel Zapata: Yo no como carne, pero como pescado y no sabes dónde poner la línea

Acaba de sacar el poemario Una ballena es un país (Almadía), dedicado casi exclusivamente a los animales. El poemario, antes que nada, es una pregunta.

Ciudad de México, 19 de julio (MaremotoM).- Luego de haber sacado Alberca vacía, por Argonáutica, en dos idiomas, a Isabel Zapata (1984) comenzó a vérsela de una manera distinta. Podríamos comparar que casi es lo mismo que cuando salió Aquí no es Miami, de Fernanda Melchor, que todos comenzamos a hablar de aquella joven escritora que muchas esperanzas nos daba.

De un tiempo a esta parte, las escritoras mexicanas, las nuevas autoras, están haciéndose cargo de la literatura nacional, con modestia pero sin pausa para publicar sus grandes textos.

Isabel Zapata
Portada del poemario Una ballena es un país. Foto: Cortesía

Ahora es el turno de Una ballena es un país (Almadía), un poemario distinto a lo que podríamos esperar de un poemario. Tiene cartas, correos, reflexiones, pareciera ser un bosquejo para otro libro, pero conforme nos vamos metiéndonos en él, la lucidez de Zapata para hacerse preguntas y preguntarnos sin esperar respuestas de nosotros, nos invade.

Es un mundo de animales donde tratamos de hacernos un lugar. Viven más allá de nosotros, sin esperar mucho de esta especie humana que por estar llena de respuestas de repente se quedó sin comprender la realidad, lo que estaba alrededor.

Es un libro valiente. Que no juzga. Que no certifica. Que no hace oraciones implacables. Y por eso es delicioso.

Alberca vacía ha tenido una gran aceptación

–Me ha dado mucho gusto, un gusto sorprendido, que le haya ido como tan bien. Me refiero a la cantidad de gente que no conozco, que me cuentan amigos, que me cuentan en Twitter, tenía miedo de que fuera un libro excesivamente personal y que eso impidiera que el lector se relacionara con los temas de los que yo quería hablar. Creo que no pasó, creo que al final una facilidad de conectar con esos temas, porque sí son cosas que nos pasan a todo el mundo.

Isabel Zapata
Aprendí a no guardar muchas cosas, dice la también autora de Alberca vacía. Aquí, con Roncha. Foto: MaremotoM

–Es cierto, mucha gente ha dicho, “estoy como dice Isabel Zapata”

–Sí, fue una elección que aprendí desde muy joven y muy dolorosamente, al tener que desmontar mis dos hogares. Lo digo sin artificio, así fue. Aprendí a no guardar muchas cosas, trato de darle a los objetos su propio valor y a no guardar algo como por manía.

–La otra vez pusiste una fotografía de una alberca vacía…

–Es que me mandan fotografías. Una de las cosas más bonitas que ha pasado con ese libro es que la gente me manda fotografías y ya tengo como 10 imágenes. El otro día me mandaron de un cenote en Quintana Roo. Estoy haciendo mi colección de fotos. Todas tienen esta cosa melancólica, la imagen es poderosa.

–El poemario está escrito por ti también…

–Hay preocupaciones que están como transversales entre los dos libros. Soy yo y son las cosas en las que pienso. En Una ballena es un país traté de no estar tan presente ahí. Que fuera un libro en el que yo hablara de la vida animal y hay muy pocos poemas en donde me meto. Hay uno sobre Roncha (su perra, presente en la entrevista), hay un par de poemas que están presentes en Alberca Vacía. El tema de los pulpos, cómo hacer un ensayos y un poema con el mismo tema. Lo del Tigre de Tasmania los menciono en ambos libros. El poemario lo fui haciendo mientras editaba Alberca vacía. Sí son dos libros que parten de preocupaciones distintas.

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–El poemario es una preocupación absoluta por el medio ambiente que caracteriza a personas de tu edad

–Yo estoy totalmente de acuerdo. Soy parte de una generación para la pregunta qué hacemos con los animales y qué hacemos con el medio ambiente y cómo conservamos la biodiversidad es impostergable. La gente más joven se debe de sentir todavía más así. Comparto con otras escritoras con las que he dialogado, como el libro de Maricela Guerrero, el libro de Tanya Huntington también, es un diálogo que hay que tener.

Isabel Zapata
Koko es un ejemplo muy claro, como Copo de Nieve, de la increíble capacidad comunicativa que tienen los animales. Foto: MaremotoM

–Una ballena es un país y Koko es un país…¿verdad?

–Koko es un ejemplo muy claro, como Copo de Nieve, de la increíble capacidad comunicativa que tienen los animales. En los gorilas es increíblemente clara. En Koko, más.

–Marcas también los instintos naturales de cada ser que describes

–Sí, a final decidí incluir un epígrafe de David Foster Wallace que dice que hacernos preguntas sobre los animales es hacernos preguntas sobre nosotros mismos. No quería hacer el viejo truco del bestiario de hablar de los animales para hablar de ti mismo, yo quería hablar de los animales, pero es ineludible. En un nivel muy individual, la manera en que la gente trata a los animales es una ventana al alma. Las grandes preguntas sobre los animales, qué tipo de vida merecen, son preguntas para la especie humana.

–Me pareció un libro muy valiente

–Todos tomamos decisiones que pueden ser un poco contradictorias. Yo no como carne, pero como pescado y no sabes dónde poner la línea, qué te comes y qué no te comes. La realidad es que los peces son muy capaces de sufrimiento. Yo me cuestiono a mí misma. Más allá de dar lecciones de decirle a la gente que tiene que comer y qué no, qué zapatos usar y qué no, eso no me interesa. Sí me interesa hacernos esas preguntas. Es algo de diálogo y de aprendizaje y debates muy frecuente.

Isabel Zapata
No, lo que establece la moral es que no se pregunten las cosas. Foto: MaremotoM

–¿Comer o no comer carne establece una moral?

–No, lo que establece la moral es que no se pregunten las cosas. La gente que come pechuga de pollo y que no quiere enterarse qué viene de parte de un animal. No importa, como ese escudo de la ignorancia, esa cosa me desquicia un poco.

–¿El poemario es entonces una pregunta?

–Sí. Mi intención principal era abrir preguntas, abrir debates…hay preguntas explícitas dentro de los poemas. Esta idea de ponernos al centro de la creación por encima de todos los demás, es algo muy cultural. Esta cosa de que todos los demás sistemas de vida que existan están a mi servicio.

–Los poemas carecen de musicalidad o tienen una musicalidad otra…

–Digamos que al escirbir el libro no tenía preocupaciones estiisticas o formales demasiado complejas. Yo quería escribir un poema sobre Roncha que muchas veces no le pueden sacar fotos porque no sale su cara. El tema me exigía diferentes formatos y batallé mucho por no constreñirme. No me interesaba cómo tenía que verse el poemario o cómo tenían que verse los poemas.

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