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Italia 2020: Diez respuestas para una carrera loca y un podio inesperado

¡Estas carrera no se dan todas las semanas! Por otro lado, Mugello -escenario del venidero Grand Prix de la Toscana- es una entidad desconocida para la Fórmula 1 -salvo para Ferrari, pero por lo que va a servirle…- y eso podría contribuir a sentar las bases de otra prueba poco convencional…

Ciudad de México, 7 de septiembre (MaremotoM).- Tiempo de emoción, tiempo de satisfacción: en algunos foros ya se discute si el Grand Prix de Italia fue la carrera más extraordinaria de la Era Híbrida. Esa discusión descansa sobre un supuesto discutible: que la mayoría de las competencias de los últimos años fueron anodinas, previsibles, olvidables. No ha sido así. Y consecuentemente, es absolutamente correcto afirmar que esta competencia que transformó a Pierre Gasly en el 109° ganador de la historia del Mundial de Fórmula 1 ha sido una de las más emotivas de los últimos tiempos, din duda. Pero fue tan loca que merece bajar un cambio y explicar qué fue lo que ocurrió:

¿Por qué ganó Pierre Gasly?

Todo lo que se dirá es trillado: aprovechó a su favor las circunstancias, no se equivocó nunca, tuvo una oportunidad y la aprovechó. Hundamos un poco más el bisturí: en Monza la posición en pista es crucial. Y la consiguió gracias a que el equipo Alpha Tauri lo hizo parar pronto, en el giro 19, porque su performance con gomas blandas usadas ya no era la de su compañero Daniil Kvyat en neumáticos duros. Después la carrera se fue desenvolviendo en su favor: le ganó el pique en la segunda largada a Lance Stroll, que también tenía gomas medias; Hamilton le cedió la vanguardia y luego contuvo a Carlos Sainz aprovechando el plus del motor Honda sobre el Renault (ya largamente comentado en los dos meses que van de Mundial 2020); el chasis de Faenza no es el que producen en Woking y acaso el francés no está al ultimísimo nivel de su perseguidor, pero en esas vueltas finales -tan a fondo que hicieron recordar la definición de las 500 Millas de Indianápolis entre Takuma Sato y Scott Dixon, antes del cierre neutralizado- la totalidad del conjunto alcanzó para sostener esas 415 milésimas del final: el cierre también pareció extraído de los habituales en los años ’60…

Todo lo que se dirá es trillado: aprovechó a su favor las circunstancias, no se equivocó nunca, tuvo una oportunidad y la aprovechó. Foto: formulauno.com

¿Merece volver a RedBull?

La pregunta se contesta con otra: ¿realmente le conviene? En la escuadra italiana encontró la paz que no tenía en su atormentado paso como compañero del letal Max Verstappen, una situación que ahora sufre su sustituto Alex Albon. “He vivido 18 meses muy locos”, lo sintetizó el nuevo vencedor. De los golpes que significaron su degradación y la muerte de Anthoine Hubert, al segundo lugar en el GP de Brasil 2019 (también delante de Sainz pero luego de que Hamilton sacara de carrera a Albon) y este triunfo, que llega luego de un par de séptimos puestos en Austria y Gran Bretaña. Pero toda una serie de Grands Prix en la Q3 avalan su competitividad. “Yo estoy listo para volver pero no soy quien tiene que hacer el llamado”, afirmó. “Supongo que tantos buenos resultados debieran ser recompensados”.

¿Se equivocó Mercedes?

Lewis Hamilton tenía la carrera dominada (10s de ventaja en 17 vueltas) cuando se rompió el Haas de Kevin Magnussen. El error que cometió al ingresar a pits para tener una parada gratuita fue su responsabilidad. “No ví los carteles luminosos avisando que los boxes estaban cerrados, porque estaba siguiendo la diferencia con el Safety Car en mi tablero”, aceptó el campeón. Pero también es cierto que en situaciones similares, el piloto confía mucho en lo que el equipo le transmite y Mercedes erró en convocarlo a la detención: “Desde el pitwall no se pueden ver esas señales y si un piloto no las ve, lo que creo que es absolutamente verdadero, la única manera de ver si la calle de pits está cerrada está en la página 4 del sistema de comunicaciones de la FIA”, deslindó Toto Wolff. “Nadie mira la página 4 cuando el safety Car es lanzado a pista y el piloto está a punto de entrar. Todo el mundo se concentra en la parada. Desafortunada, diría, y muy inusual decisión de cerrar la calle de pits”, opinó el austríaco. Una prueba más de que la gestión de las carreras nunca, nunca, nunca, es perfecta y que eso es necesario considerarlo en el análisis posterior.

Esa penalización le consumió a Hamilton 31s643, más desaceleración y salida. Desde ahí consumó una tarea sensacional, remando hasta la séptima posición, con record de vuelta incluido: 1m22s746, ¡con neumáticos duros!, un tiempo 1s136 más rápido que el siguiente registro, de Carlos Sainz, una diferencia de velocidad promedio de casi 4 km/h… Pese a no triunfar, esa actuación podría parangonarse a las proezas de Jim Clark en 1967 o Jackie Stewart en 1973 en el mismo escenario.

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La llegada del triunfador en Italia. Foto: formulauno.com

¿Por qué Bottas no fue nunca candidato al triunfo?

Mala largada, luego pobre reacción. Su Mercedes había dejado de ser la máquina arrasadora que controla los Grands Prix desde la vanguardia. En el tráfico, sin aire fresco, sin condiciones aerodinámicas ideales -para las cuales fue concebido el auto, y puesto a punto- resultó no tener demasiadas respuestas para pelear en el pelotón, en el “tren DRS” como lo han llamado. Sin tanto aire, en condiciones calurosas, su coche pintado de negro, el impulsor Mercedes trabajó más caliente que nunca.

Esta fue su larga explicación: “Tenía mucha ida de trompa y el auto tendía hacia un lateral. Mejoró pero entonces enpecé a sufrir recalentamiento en el tráfico: cada vez queme acercaba a potro auto, tenía que aflojar por el recalentamiento y buscar aire fresco en las rectas, y así no podía conseguir la succión. Se sintió un poco mejor tras la bandera roja”. Demasiado larga, ¿no? Sin penalizar como su compañero Hamilton, terminó solo dos posiciones (y 10s) por delante del inglés. Su sueño de título queda pendiente de resignificación…

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¿Qué ocurrió realmente con Verstappen?

Estuvo incómodo todo el fin de semana: a RedBull nunca le cae particularmente bien Monza, y un alerón nuevo más descargado que usaron desde el viernes nunca ayudó a corregir esa deficiencia. Habitualmente práctico, Max pareció perder un poco la paciencia a lo largo del fin de semana. Y acaso la perdió definitivamente tras la segunda largada, cuando comenzó a viajar fuera de la zona de puntos; acusaron un problema en la unidad de potencia para explicar el abandono: nadie utilizaría una excusa como esa para enmascarar un abandono, generando un roce gratuito con el proveedor de motores. Está bien que Honda celebraba lo suyo más adelante, pero… “Todo lo que podía salir mal, salió mal”, resumió el holandés tras su segundo abandono del Mundial 2020.

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El contagio del triunfo. Foto: formulauno.com

¿Debió haber ganado Sainz?

Los tifossi, que no pudieron concurrir por primera vez en la historia al GP de Italia, habrían estado encantados: será su nuevo piloto y compensó en gran medida la decepción que causó la pobre actuación de Ferrari. Pero esas últimas vueltas le dejaron un sabor agridulce. “Teníamos mucho ritmo y creemos que sin la bandera roja habría sido otra historia, pero yo era el virtual líder de la carrera con la penalidad de Hamilton”. Así que puede decirse que, de alguna manera, Leclerc perjudicó a su futuro compañero compañero de equipo. El español se sentía realmente frustrado por no haber alcanzado el triunfo; lo puso en perspectiva, valoró la segunda colocación -el mejor resultado de McLaren desde Australia 2014, en el arranque de la Era Híbrida- pero quedó mascullando que una vuelta más pudo haber hecho la diferencia.

¿Qué tan desastroso fue lo de Ferrari?

El análisis previo indicaba que el rendimiento no debía ser tan pobre como en Spa… pero el equipo italiano no duda en aprovechar todas las oportunidades que tiene para fallar. Primero, un alerón más plano, aprovechando que la cita italiana en Monza es la de menos curvas a lo largo de la carrera de todo el calendario. ¿El resultado? Sebastian Vettel casi que no podía llevar a su SF1000 y a Charles Leclerc, más acostumbrado, también se le hacía muy difícil. Las presiones de inflado de los neumáticos, más altas que lo normal según permitió Pirelli, los complicaron más todavía. Toda la performance se apuntó al motor, pero el chasis no acompañó en nada, por el contrario. Leclerc puso al mejor motor Ferrari en la clasificación, pero detrás de los seis coches (por dos) que mejor andaban en Monza: no hubo chance de que el input conductivo hiciera milagros.

La situación insólita de la carrera puso en relieve, por unos instantes, ese know-how del monegasco, que trepó hasta una increíble cuarto lugar, hasta que ese alerón plano acabó por hacerle pisar el palito en la parabólica. De haber quedado en pista acaso habría sufrido el mismo destino que el Alfa de Kimi Raikkonen, sucesivamente superado por coches más eficaces en las curvas… La defección de los frenos del auto de Vettel es algo que no puede ocurrir en una operación moderna de Fórmula 1. “Mega frustrante”, lo definió el alemán. La casa de Maranello quedó sexta en el torneo por solo 14 puntos de ventaja sobre Alpha Tauri…

¿Por qué Racing Point perdió otra chance de triunfo?

Hasta Ferrari bajó su apelación contra el coche-copia… ¿Un acuerdo secreto tras la Concordia, una promesa de compromiso para no aprovechar ventajas ilegales, el aviso público de congelar desarrollos? Sergio Pérez largaba desde la cuarta fila y habría podido terminar en el podio si el equipo no hubiera hecho un pit-stop tan chapucero en el giro 22. Lance Stroll consiguió un billete dorado -el obligatorio cambio de neumático con bandera roja, sin pérdida de tiempo- pero acusó falta de grip en la segunda largada (y acaso la misma falta de reacción que Bottas en la primera) y nunca pareció estar al mismo nivel, en esas vueltas finales, que Gasly o Sainz. “Después de la bandera roja, era mi responsabilidad ganar o perder la carrera”, admitió con franqueza.

¿Por qué los Renault no anduvieron como se esperaba?

Del cuarto y quinto lugar de Spa, que replicaba el mismo resultado de Monza en 2019, a este sexto y octavo final, parece un retroceso. Pero ambos coches partieron 7° y 12°, lo cual podría verse también como un avance. No fueron esta vez el tercer equipo en performance pura (en Spa, detrás de Mercedes y RedBull) porque en Monza se apretó el pelotón medio y, con el mismo motor, el chasis McLaren logró rendimiento superior. Los Renault funcionan muy bien en zona de curvas lentas y de esas, en Monza, casi no existen. Pese a la aceptablemente buena cosecha de puntos, cerraron el GP con tensión: Esteban Ocon se quejó de la estrategia impuesta. Quería efectuar la segunda largada con neumáticos medios, como hizo Daniel Ricciardo, pero el equipo lo lanzó con blandos, pese a que el francés avisó que no le caían bien…

¿Puede repetirse un Grand Prix así de imprevisible la semana próxima?

Difícil pronóstico: ¡estas carrera no se dan todas las semanas! Por otro lado, Mugello -escenario del venidero Grand Prix de la Toscana- es una entidad desconocida para la Fórmula 1 -salvo para Ferrari, pero por lo que va a servirle…- y eso podría contribuir a sentar las bases de otra prueba poco convencional…

Fuente: Pablo Vignone / Original aquí.

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