Japón

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Quizás Murakami, Ueshiba, Oé y Abe, cuatro cracks japoneses, no imaginaron que iba a existir un miércoles en el que la selección de su país lograría un triunfo estridente frente a la de Alemania en una cancha de Qatar, pero quienes quieran comprender cómo ese asombro fue posible deberían leerlos palabra por palabra.

Ciudad de México, 24 de noviembre (MaremotoM).- 1) El escritor Haruki Murakami, quien prefiere la soledad de los maratones al eco de los estadios y también prefiere dar vuelta las páginas de los libros a dar vuelta los partidos adversos, contó la vida en una línea y, por eso, en esa línea contó al fútbol: “Cuando brotan esperanzas, el corazón se aprovecha y empieza a actuar por su cuenta”.

2) El maestro Morihei Ueshiba, quien transparentó que competir tiene que ver con superarse y no con dejar sin aire y con hambre a los demás bajo los argumentos de la economía de mercado, resolvió crear una disciplina como el aikido antes que respirar el aire fervoroso de los mundiales de fútbol, pese a lo cual enseñó cómo se hace para llegar a la victoria en situaciones complicadas: “Si tu oponente te ataca con fuego, rechaza con agua, convirtiéndote completamente fluido y libre. El agua, por naturaleza nunca choca o rompe contra nada. Por el contrario, absorbe cualquier ataque sin hacer daño.”

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3) El narrador Kenzaburo Oé, quien recibió el Premio Nobel de Literatura, puebla su obra con fútbol en el estremecedor “El grito sagrado”, pero no fue ahí y sí en “Salto mortal” donde explicó por qué hay días en los que, sobre un césped inolvidable, lo imposible se transforma en posible: “Había abrigado el presentimiento -por una dialéctica afín a la de los sueños- de que su deseo no llevaba camino de realizarse, pero -al mismo tiempo- de que con toda certeza se realizaría”.

4) El polifacético creador Kobo Abe, quien jamás quedó cara a cara con un gran arquero como Manuel Neuer ni se sintió superado sobre una superficie de suelo árabe frente a un grupo de adversarios imponentes, qué corresponde hacer cuando la derrota se envalentona y amaga con volverse inevitable: “El único camino que me queda es dejar atrás esta trinchera inútil y enfrentarme al destino con todo mi coraje”.

5) Quizás Murakami, Ueshiba, Oé y Abe, cuatro cracks japoneses, no imaginaron que iba a existir un miércoles en el que la selección de su país lograría un triunfo estridente frente a la de Alemania en una cancha de Qatar, pero quienes quieran comprender cómo ese asombro fue posible deberían leerlos palabra por palabra.

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