Sebastien Rutes

Juan Hernández Luna “Era un escritor con un estilo muy cuidadoso, fino y ligero”: Sébastien Rutés

El escritor, traductor y especialista en literatura latinoamericana, Sébastian Rutés publica ahora en el Fondo de Cultura Económica su novela Monarcas, escrita al lado del mexicano Juan Hernández Luna.

Ciudad de México, 7 de enero (MaremotoM).- Imposible olvidarse de Juan Hernández Luna (1962-2010), no sólo por la cantidad de libros que ha dejado, sino también porque armó una impronta en el género negro mexicano y además porque defendía la literatura a capa y espada.

El escritor, traductor y especialista en literatura latinoamericana, Sébastien Rutés publica ahora en el Fondo de Cultura Económica su novela Monarcas, escrita al lado del mexicano Juan Hernández Luna.

“Las mariposas están ahí, como metáfora del eterno retorno, de cómo regresas. La idea principal de la novela es la transmisión cultural y de las ideas a través de las generaciones. Las mariposas monarcas también se entienden como territorio, de cómo el ser humano va luchando por hacerse un espacio, un territorio en el mundo en el que sea soberano. Es una metáfora que ahí está.”

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La novela cuenta una historia epistolar de amistad, ocurrida entre México y Francia. Foto: MaremotoM

La novela cuenta una historia epistolar de amistad, ocurrida entre México y Francia. Cuenta también una historia de amor y espionaje durante los años treinta del siglo XX, cuando el Frente Popular en Francia formaba parte del escenario de la preguerra. Como personajes, están también Walt Disney y la modelo que inspiró a Blancanieves, así como Adolfo Hitler.

“Hitler es un personaje importante en la novela, la mujer a la que escribe, es una mujer misteriosa que tiene relación con los nazis. Pero también es actriz, imaginamos que es una de las mujeres que sirvió como modelo de la Blancanieves de Walt Disney. Sabemos que Hitler tenía mucho interés en Disney.”

La novela fue escrita por Sébastien Rutés y Juan Hernández Luna, entonces Juan enfermó y después murió, lo que retrasó la conclusión de su escritura. Finalmente, Rutés la terminó en 2015, fue editada en francés y ahora se presenta la edición en español.

–¿Cómo terminaste esta novela?

–La empezamos juntos y éramos muy amigos. Nos pareció muy natural que la amistad se prolongara hacia la literatura. Armamos un proyecto y regresé a París, nos empezamos a mandar cartas, como si fuera una novela epistolar. Algunos elementos de drama sobre unos personajes, un mexicano y un francés. Estuvimos trabajando como dos años.

–Había gran diferencia de edad entre ustedes

–Había como 15 años. Nos hicimos amigos por intermedio de Paco Ignacio Taibo. Llegué a él como académico, la relación es un poco especial entre un autor y un académico. A veces me decía, cuando escribíamos, ¡estás escribiendo como un académico francés! Bueno, eso es lo que soy, le contestaba. La amistad hizo que se aplanara la diferencia de edad. No soy el que más lo conoció, tuve una amistad literaria y no nos vimos tantas veces. Aprendí mucho de Juan Hernández Luna, admiraba lo que él escribía.

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Sebastien Rutes
Pocas veces he visto a una persona tan dedicada a su obra. Foto: MaremotoM

–A ti como académico, ¿qué dirías de él y de su obra?

–Lo que veo y lo que vi tampoco se le reconoció en vida. Ahora están bastante olvidados de él. Sufría mucho por eso, vivía por la literatura, era capaz de no comer y de no dormir por los libros. Pocas veces he visto a una persona tan dedicada a su obra. Es una gran obra la suya, no sólo la parte de novela policial, que es la que más se conoce, tenía ganas de salir y de irse a una literatura más personal. Es lo que hizo al final de su vida, con textos como Mentiras de la luz. Se salió del neo policial. Era un escritor con un estilo muy cuidadoso, fino y ligero.

–¿Qué dirías de la novela escrita a cuatro manos?

–No sé si tengo teorías acerca de las novelas escritas a cuatro manos, ahora pienso en las novelas que leí escritas así. Para nosotros fue algo completamente natural. Al principio era como un juego, no sabíamos si la íbamos a publicar. No había teoría. Lo que quería hacer era una cosa particular, hacer una novela bilingüe, con unos recorridos a lo Cortázar. Si el lector lee en español, entiende la parte en francés la entiende. Era algo experimental. Los editores nos dijeron que ni locos pensáramos así. Es una novela extraña. Juan dejó el texto a medias, había cosas que no sabía adónde iba. Tuve que meter mano mucha. Además, también la tuve que traducir. Sus palabras pasaron por mi filtro todo el tiempo. Mi práctica como escritor creció gracias a Juan Hernández Luna.

Monarcas
Monarcas. Foto: Cortesía

–¿Qué es Monarcas?

–La novela es una metáfora, se refiere a las mariposas monarca, obviamente. Teníamos la idea de que fuera una novela que transcurriera a lo largo del siglo XX y que mostrara unas ideas de generación a generación. Lo no dicho. ¿Qué es lo que queda entre las generaciones? Las monarcas nos servían mucho, hacen un viaje hacia el norte, están tres generaciones y la cuarta vuelve y no se sabe adónde tiene que llegar. Esas cosas que quedan entre nosotros sin formularlas. Nuestra idea eran la revolución, la inconformidad. La idea de Monarcas hay que entenderla cómo nos hacemos soberanos de un territorio.

–¿Fue publicada primero en francés?

–Sí, se publicó en 2015. Mi primera expectativa es que los lectores de Juan Hernández Luna encuentren a Juan en Monarcas. Las páginas que él escribió son unas reliquias. En cuanto a los lectores, me di cuenta en Francia, es que la novela tiene tres partes, tres partes muy diferentes. Vamos a ver cómo la leen los mexicanos. Haber participado en esta novela fue para mí muy formador. Es un regalo que me hizo Juan.

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