Juan Marsé: La épica del perdedor

Como al autor, quien dedica unas líneas para hacer notar lo vigente que le resulta la novela después de una relectura, a mí me parece ese lugar relacionado a un pasaje entrañable de la infancia al que se regresa fácilmente. Evoca momentos. Agiganta el recuerdo y teje la espesura de la colina, ese paraíso perdido: el monte Carmelo. El escenario.