Juana Catarina Romero

Juana Cata, la precursora de la modernidad mexicana: Francie Chassen-López

“Juana Cata nunca se casó, así que fue libre, independiente y empresaria en una época en la que eso no era bien visto en una mujer”, dice la autora Francie Chassen-López en su libro Mujer y Poder en el siglo XIX.

Ciudad de México, 3 de marzo (MaremotoM).- “Fuera de Oaxaca y, en particular, de su natal Tehuantepec, el nombre de Juana Catarina Romero es poco conocido. Si acaso detona alguna referencia, es como la supuesta “amante zapoteca” del joven Porfirio Díaz. Además de que este hecho nunca ha sido comprobado, se ha convertido en un mito que opaca una vida extraordinaria: la de una mujer de origen humilde, quien en su juventud fue vendedora ambulante de cigarrillos y espía del ejército liberal en la Guerra de Reforma; quien, gracias a su tenacidad y habilidad política, llegó a ser una exitosa empresaria azucarera, una comerciante internacional y el árbitro de la sociedad tehuantepecana”, es la sinopsis de este libro escrito por Francie Chassen-López para Taurus.

Ella fue una impulsora de la modernidad, pero de una modernidad a la tehuantepecana, la cual unía el progreso, el catolicismo y las tradiciones zapotecas del istmo”, dice la autora, responsable de la biografía más completa de Juana Catarina Romero, sustentado en una investigación exhaustiva de muchos años.

Los hombres escribieron la historia acerca de ellos mismos

Francie Chassen-López nació en Nueva York, hizo su maestría y doctorado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y es doctora honoris causa por la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas. Ha sido catedrática de la UNAM, la UAM-Iztapalapa, la Universidad Atlántica de Florida y la Universidad de Kentucky. En esta última ha sido jefa del Departamento de Historia, así como directora de Estudios Latinoamericanos. Es autora de Lombardo Toledano y el movimiento obrero mexicano, 1917- 1940 (1978) y coautora del Diccionario histórico de la Revolución en Oaxaca (1992).

“Juana Cata es conocida a través de mitos y anécdotas, una nota al pie de la historia de Porfirio Díaz. Yo me dedico al siglo XIX, hay dos mujeres muy valientes como Leona Vicario y Josefa Ortiz de Domínguez. Hay que rescatar a las mujeres del siglo XIX”, dice Francie.

Es una historia difícil, porque la historia siempre ha sido escrita por los hombres. Es difícil encontrar las fuentes. Hay un sentido patriarcal de la historia.

“Los hombres escribieron la historia acerca de ellos mismos. No les parecía muy importante lo que hacía la mujer y no les parecía importante darles crédito. Imagínate que si lo reconocen, la mujer empieza a pedir inclusive el voto”, dice la autora de Mujer y Poder en el siglo XIX.

Juana Catarina Romero
Imagínate que si lo reconocen, la mujer empieza a pedir inclusive el voto”, dice la autora de Mujer y Poder en el siglo XIX. Foto: Cortesía

En la investigación de su primer libro, encontró a Juana Catarina Romero y se obsesionó con ella. “Ella era de Tehuantepec, yo conozco muy bien esa ciudad, tal vez investigando a esa mujer sería para mí una ventana para ver qué es lo que hizo una mujer mexicana en ese tiempo”, afirma.

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Una mujer analfabeta, incluso vista desde ahora, tiene precisamente una historia fabulosa.

Juana Catarina Romero
Una investigación profunda sobre esta mujer que poco se conoce. Foto: Cortesía

“Esta mujer conoce la modernidad, le gusta mucho la tecnología, levantó una finca de caña de azúcar, se va a Cuba para ver cómo se cosecha bien la caña. Se da cuenta de que la ganancia no está en el cultivo, sino en la refinación, trae máquinas de Estados Unidos y de Alemania y ahí produce entre otras cosas el aguardiente más fino de la región”, agrega.

“Trae textiles de Europa para combinarlo con el traje de tehuana y va innovando en el traje. Ella es parte de ese proceso el traje de la tehuana se convierte en algo nacional, aunque fuera una mercancía capitalista de primera”, dice.

“El problema que enfrenté haciendo esta investigación es que no había archivo personal de Juana Cata. Algunos parientes me prestaron algunos papeles, no tuve un centro desde donde partir, hice muchas entrevistas y no tuve su voz íntima, su propia palabra”, cuenta Francie.

Juana Catarina Romero
El traje se iba modernizando, toda vez que se modernizaba México. Foto: Cortesía

“Lo que hice fue revisar todos sus objetos personales, su casa, su ropa y el papel del traje es fundamental, ella tuvo tanto que ver con la transformación del traje, para tratar de entender su influencia”, agrega.

El traje se iba modernizando, toda vez que se modernizaba México. Era un traje típico con encajes de Holanda, que representaba una combinación de cultura zapoteca y la cultura europea. “La gente de esa época estaba con una ansiedad para transformar el país. Construyeron muchos ferrocarriles, puentes, caminos, para traer la modernidad”, dice Francie Chassen-López.

“Juana Cata hay que mirarla distinto. Sólo se recuerda como la amante zapoteca de Porfirio Díaz. Ella era mestiza, no era indígena. No sé si era amante de Porfirio. Lo que sí sabemos es que se mantuvo la amistad con él por toda su vida”, agrega.

“Ella fue un ejemplo de lo que era el lema de Porfirio. Era una porfirista de hueso colorado y seguía las buenas políticas del gobierno. Fue además una gran filántropa”, expresa.

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