Julia Santibáñez

Julia Santibáñez: “Los contenidos son la diferencia, siempre va a haber un público que te va a encontrar”

Como periodista edita El Cultural, el suplemento literario de La Razón, conduce el programa Vindictas para TV UNAM y recientemente el programa Netáforas, para descubrir en las canciones la importancia del lenguaje.

Ciudad de México, 23 de abril (MaremotoM).- Hoy, en el día del libro nada mejor que entrevistar a una poeta y periodista mexicana, que hace de su oficio una pasión encendida y que se destaca precisamente por poner una voz propia en un maremágnum de voces que a veces hablan de los libros y sus creadores solo con la voz de la Wikipedia.

Julia Santibáñez es primero poeta y también primero periodista. Hace unos años decidió de lleno dedicarse a la cultura y además de con ello volverse más pobre, diseñar a alguien que no sólo analiza la literatura sino que también la practica.

Es autora de seis libros: los volúmenes de poesía Eros una vez, Versos de a pie, Ser azar y Rabia de vida, además del libro de prosa poética Coser con tu nombre y el ensayo de crítica literaria El Laberinto de Fortuna. Ganó el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti en Montevideo, Uruguay.

Como periodista edita El Cultural, el suplemento literario de La Razón, conduce el programa Vindictas para TV UNAM y recientemente el programa Netáforas, para descubrir en las canciones la importancia del lenguaje.

–Estuve leyendo tu columna y una de las cosas que más me sorprendieron fue tu frase: Como escritora voy a sobrevivir…

–Es un desafío un poco loco. La columna va un poco en tono de broma y al final digo que no me estoy sintiendo bien, con lo cual si me muero ya no tengo que preocuparme por sobrevivir. En un tono más serio, es muy complicado, porque muchos espacios están cerrando. Existe la idea muy nociva de que la cultura y la literatura si hay dinero se paga y si no que lo hagan gratis. Textos gratis, videos gratis, lo cual es lamentable porque hemos trabajado muchos años para lograr un nivel de oficio con las palabras y es muy preocupante.

Julia Santibáñez
Los que trabajamos en la cultura, habrá alguna excepción pero muy contada con los dedos de una mano, somos personas que vivimos de lo que ganamos. Foto: Canal 22

–Ayer una diputada de Morena dijo que todos los que trabajamos en la cultura no somos pobres…

–Eso no demuestra más que una torpeza de miras impresionante y una ignorancia de lo que está hablando. Los que trabajamos en la cultura, habrá alguna excepción pero muy contada con los dedos de una mano, somos personas que vivimos de lo que ganamos, no heredamos empresas ni tenemos grandes ingresos. Nuestros ingresos suelen ser bastante estirados y es una irresponsabilidad total decir que actuamos, hacemos música, escribimos, como un hobbie. En Latinoamérica los artistas vivimos muy al día, si no tenemos una subvención del Estado. Es para horrorizarse y también para enojarse ese nivel de irresponsabilidad y de absoluta ignorancia.

–Claro, por otro lado es cierto que yo no he vivido tampoco de ninguna beca, pero me da mucha tristeza que el FONCA desaparezca

–Claro, no me da igual que el FONCA desaparezca. Toca al corazón mismo del arte que desaparezca el FONCA. Es increíble que el gobierno de Carlos Salinas de Gortari haya creado el FONCA, una derecha neoliberal y el primer gobierno de clara izquierda le da en la torre a esta posibilidad para los creadores. Defiendo a muerte el FONCA. Entiendo que muchos colegas de muchas actividades artísticas solamente tengan el FONCA como única fuente de ingreso. Por ejemplo, las lenguas indígenas, no se valora a la creatividad en esas lenguas. Los artistas no tienen otro nivel de ingresos y es fundamental para la cultura que esos bienes se sigan produciendo.

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–¿Los funcionarios culturales parecen ser como adornos, verdad?

–Es que no vienen del gremio artístico, no han sido creadores. Es muy distinto ver la cultura desde un escritorio, de una curul, a verla desde el papel de quien está creando. El mundo se ve muy diferente. La coloración, las tonalidades, las texturas, se ven muy diferentes a quienes están desde un escritorio a quienes estamos desde una trinchera creando algún tipo de expresión cultural.

Julia Santibáñez
Con la nueva edición de Eros. Foto: Facebook

–Parece ser que este año empezaba bien para ti…

–Sí, es cierto. Efectivamente, este año hubo una buena confluencia de los planetas con dos programas, en el canal 22, en TVUNAM, vienen otros proyectos, aunque no me refiero a mí misma, sino al gremio cultural en general que está muy complicado.

–Esta nota es también por Eros, un poemario que te ha dado muchas satisfacciones

–Ha salido en una reedición mexicana. El libro original lo publicó Seix Barral y ha salido en todo el Cono Sur, pero vinieron muy poquitos a México. Mucha gente se quedó con ganas del libro. Ahora es una reedición de Textofilia, con la UANL, de Monterrey. La portada es bellísima, además de los poemas originales, tiene como 20 poemas inéditos. Es una edición preciosa, a un precio muy accesible. Estoy muy contenta, es cierto, me ha dado muchas satisfacciones. Es un reloader. El libro llegó a mis manos hacia el 8 de marzo, ya estábamos en todo este lío, el confinamiento se ha ido alargando, ya he dado algunas entrevistas telefónicas, pero al mismo tiempo amable, porque mucha gente que está deseando leer cosas distintas.

–En la Fiesta del Libro y de la Rosa, elegiste leer a Ramón López Velarde. Háblame de él…

–Estoy leyendo completa la poesía de Ramón López Velarde y por eso lo mencioné. Me tiene más que maravillada. Es una piedra de toque en la poesía, fue un poeta que pudo aterrizar la tradición y la modernidad, la exploración y el apego a los ancestros, es un poeta de una luz, de una claridad, es un carpintero de las palabras. Hace unas cosas que no se pueden creer en verso. Me gusta muchísimo. No sabía que me gustaba tanto, pero ahora que lo leo en profundidad, es un hallazgo impresionante al poder conocerlo de esta manera. Hay que regresar a López Velarde, asomarse por ahí, creo que hay una condición de hondura en las palabras y en las sonoridades que muy pocos poetas logran lo que él logran.

–¿Va a influir en tu poesía?

–Seguramente sí, aunque no sé de qué manera, porque uno no está consciente de esas cosas. Los libros que me impresionan como los libros de López Velarde, eventualmente dejan algún sedimento por ahí.

–Haces el suplemento de La Razón, algo súper importante, cuéntame un poquito de eso…

–La verdad es que lo disfruto muchísimo, aprendo un montón en cada número nuevo, siempre es un reto, cada semana terminas, dices quedó bien y hay que volver a cerrar como si nada hubiera pasado antes. Somos el suplemento más joven de México, vamos a cumplir apenas cinco años y sin embargo se abrió un nicho ahí, hemos conseguido una nueva audiencia, lectores muy fieles. Intentamos de no seguir la moda en la literatura, tratamos de irnos por la tangente de acercarnos a los lectores. También tenemos una lectura interesante a nivel de redes. Los contenidos son la diferencia, va a haber un público que te va a encontrar. Vas a tener un lector fiel.

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