Julian Assange no es estadounidense, pero ¿se somete a una extradición?

No sabemos cómo seguirá el caso, ni siquiera tenemos pensado en hacer una defensa absoluta de quien para nosotros es un buscador de la verdad, pero la certeza de que Estados Unidos vuelve a ser el dueño del mundo, nos produce una desnudez extrema, como si la vida nos sorprendiera otra vez en etapa evolutiva, no sabemos prender el fuego ni hacer girar una rueda: somos antes del Neandertal, prehumanos.

Ciudad de México, 15 de abril (MaremotoM).- La noticia hace tiempo que la esperábamos. Que Lenín Moreno, actual presidente de Ecuador, le quitara el asilo político a Julian Assange (47), fundador de Wikileaks, quien ahora está en una cárcel de seguridad en Londres, expuesto a una larga cadena de maniobras diplomáticas, decididas a entorpecer o a facilitar su extradición.

Su padre, John Shipton, además de solicitar a Australia que lo tenga entre sus cárceles (Assange es australiano), ha dicho que lo ha conmocionado la forma en que lo vio. “Yo tengo 74 y parezco mejor que él, que tiene 47”, afirmó, mientras veía a su hijo casi de rodillas, gritando para que no se lo llevaran de la embajada.

De todo este entuerto, que obliga a mucha gente a decir si apoya o no a Assange por las redes sociales, lo vemos como un ícono o como un facineroso ególatra dispuesto a pasar a la historia, nos olvidamos lo que todos deberíamos encarar como una violación terrible a los derechos humanos hacia todos los habitantes de esta tierra en decadencia. Julian Assange no es estadounidense. No podría ser extraditado. Ninguno de nosotros somos estadounidenses y ¿ahora podríamos ser extraditados?

“Assange no es norteamericano y la plataforma Wikileaks es una organización de noticias extranjera. La idea de que el gobierno de los Estados Unidos puede alcanzar y extraditar a un integrante de cualquier medio de comunicación en el mundo es aterradora. Nunca en la historia de los Estados Unidos un editor ha sido perseguido por presentar información verídica a la opinión pública. Sienta el precedente de que cualquier periodista puede ser extraditado, juzgado y encarcelado por haber publicado información veraz sobre Estados Unidos. La libertad de prensa no consiste sólo en el derecho de publicar, sino también en el derecho de leer, en el derecho de informarse, en el derecho que tenemos como lectores de estar informados”, dice la amiga y ex embajadora en Inglaterra, Alicia Castro, en Página 12.

Esta noticia nos tiene anonadados. Las redes sociales se han convertido en jueces y en hablar sin conocimiento por el caso de un hombre que como dice su abogado, Baltazar Garzón, “ha sido encarcelado injustamente, hace tiempo que él no dirige Wikileaks y por supuesto que hacer espionaje desde la Embajada de Ecuador es una acusación demencial”.

No sabemos cómo seguirá el caso, ni siquiera tenemos pensado en hacer una defensa absoluta de quien para nosotros es un buscador de la verdad absoluta, pero la certeza de que Estados Unidos vuelve a ser el dueño del mundo, nos produce una desnudez extrema, como si la vida nos sorprendiera otra vez en etapa evolutiva, no sabemos prender el fuego ni hacer girar una rueda: somos antes del Neandertal, prehumanos.

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“Podemos considerar a Julian Assange como producto de su tiempo en más sentidos que uno. Heredero del radicalismo de los 60, un nómada que desde la infancia se desentendía de los territorios y las geografías, entendiéndolas como una sola, transitable, trasladable, donde cualquier barrera se convierte en una simple interrupción”, dice el escritor Alejandro Espinoza Galindo.

“Descubrió en el camino que el lenguaje encriptado es la forma como el sistema limita el nomadismo y el libre flujo de la información en internet, así que decidió colocarse en esa línea que separa al periodismo del espionaje, en clave contemporánea: por medio del hacking. ¿Debe ser libre la información? Preguntémosle al pasado.

Tengo la ligera sospecha de que el gobierno de Estados Unidos, inspirado por la mente disparatada de Donald Trump, quiere a Julian Assange para que los ayude en las próximas elecciones. Así de idiota nuestro decadente imperio”, concluye el autor entre otros de En los tiempos de la ocupación.

“Para mí la figura de Assange es emblemática porque demostró que era posible la transparencia en una época donde lo que reina es la opacidad para los poderosos y la hipervigilancia para los comunes mortales. Lo que ha sucedido con su arresto es gravísimo porque viola un principio elemental de asilo político a una persona que encima tenía la ciudadanía ecuatoriana. Imaginemos el rol que cumplieron las embajadas durante las dictaduras latinoamericanas, la cantidad de gente que salvó sus vidas porque se pudo refugiar en una embajada. Con esta decisión, Lenin Moreno se cargó un principio del derecho internacional que tendrá serias consecuencias”, opina el periodista Oscar Guisoni.

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“Soy partidario de la máxima libertad informativa y creo que en ese sentido nos aportó mucho con las filtraciones. Es una víctima de la censura y la vocación por el secreto del complejo político – militar americano. Estados Unidos no siempre gana como se vio en Vietnam, donde también hubo héroes de la defensa de las libertades de expresión y civiles, pero sin duda son el jugador más fuerte y harán pagar caro el desafío”, dice el director de PopLab, Arnoldo Cuéllar.

“Espero que la comunidad mundial se movilice en la defensa de Assange, por lo menos para lograr un juicio justo que también exhiba al gobierno estadounidense y sus agencias intervencionistas”, concluye.

“Sin duda, Assange se ha convertido en un referente de nuestra época, un personaje que pasará a la historia por haber abierto a la opinión pública los archivos de las atrocidades de los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y sus aliados.

Quizá no es que gane Estados Unidos, pero con un personaje tan autoritario como Trump y las amenazas que hace en contra de todo mundo, a los demás países no les queda demasiado para donde hacerse”, dice la historiadora Úrsula Gracida Juárez.

La única salida a que no lo extraditen es que el Partido Laborista gane las siguientes elecciones en Inglaterra. Teresa Mai y los conservadores obviamente lo mandarían hasta con moño incluido a los norteamericanos. Es una gran derrota para la libertad de expresión la captura de Assange y sobre todo el entreguismo del presidente Lenín Moreno, de Ecuador”, concluye.

“Sin ser periodista, Assange ha sido una fuente de envergadura para el periodismo de investigación. Se metió en el corazón mismo del imperio y no se le perdona.

¿Qué pasará? Una incógnita. Podría quedar excarcelado, ya que el delito por el que se le acusa tendría una pena máxima de 5 años, pero, si Trump logra su cometido podría tratarse de un juicio mediático e histórico en Estados Unidos. Vale recordar que en un inicio Trump llegó a decir: “Amo a WikiLeaks”. Claro, más tarde con Vault7 (las actividades de espionaje de la CIA reveladas por WikiLeaks) todo cambió. Ahora Trump pide su extradición”, dice Nelly Cabrera, escritora y editora.

“Por ahora, Estados Unidos tiene todo a su favor, con una región dócil, títere -ejemplo: Ecuador entregando a Assange, Bolsonaro, Macri, etc.-, prácticamente no tiene oposición en el escenario internacional. El único equilibrio sería China”, afirma.

“Me parece tremendo lo que pasó, al margen de que no lo considero a él un periodista. Está en discusión si es un hacker o si un periodista al que por lo tanto le cabe todo el tema de la libertad de expresión, lo de la primera enmienda de los Estados Unidos. Lo considero un activista y es probable que sea extraditado, que se lo entreguen a Donald Trump”, opina la periodista Olga Wornat.

“El mismo castigo podría ser aplicado a los periodistas, a los que trabajamos en temas complicados, delicados y que de alguna manera afecten los intereses del imperio. Si lo condenan a prisión perpetua, a cualquier periodista que haga lo mismo que él le pasará lo mismo”, agrega.

“Siempre Estados Unidos gana, salvo cuando Vietnam ganó su guerra. De alguna manera también perdieron con Cuba. Son esos dos casos que me atrevo a mencionar. Creo que Julian Assange será extraditado, porque Estados Unidos tienen intereses muy fuertes con Inglaterra. No lo sé si será condenado a muerte, pero me temo lo peor para él”, concluye.

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