Roberta Garza

“Keith Raniere es un hombre muy mediocre. No buscaba riqueza, sino poder”, dice Roberta Garza

Un juez de la Corte del Distrito Este de Brooklyn, Nueva York, sentenció a 120 años de cárcel a Keith Raniere, líder de la secta Nxivm, tras ser hallado culpable de delitos como tráfico sexual, extorsión, delincuencia organizada, amenazas y abuso a menores. La Fiscalía había pedido la cadena perpetua mientras que los abogados solicitaron una sentencia de 15 años. Recuperamos la nota con la autora de Márcame, amo. La verdadera historia de Keith Raniere y sus esclavas sexuales, de Roberta Garza.

LECTURAS | Márcame, amo. La verdadera historia de Keith Raniere y sus esclavas sexuales, de Roberta Garza

Guadalajara, Jalisco, 6 de diciembre (MaremotoM).- La periodista Roberta Garza ha realizado un trabajo de investigación sobre Keith Raniere (Estados Unidos, 1960) y su trabajo para tener esclavas sexuales, manipular a mujeres que lo daban todo por él y mantenerse siempre pobre, como un fantasma mediocre de sí mismo en un mundo donde la mentira y el control estaban al alcance de la mano.

“Días después, ya repuesta, Raniere la visitó, sacándola a caminar. Una vez afuera le dijo que no debía desaprovechar esa magnífica oportunidad de perder peso; que muchas atletas abortan sólo para tener la inyección de hormonas que les permite ponerse en mejor forma”, aparece en el medio de graves revelaciones que la periodista realiza sobre este personaje dispuesto a todo para manipular a sus víctimas.

Márcame, amo
Márcame, amo, de Roberta Garza. Foto: Cortesía

Dice Garza que cuando lo dicen la critican, pero en muchos casos el machismo se da más en la mujer que en el hombre. Claro que el hombre ejerce una violencia que no ejerce la mujer, pero estas esclavas sexuales de muchachas bien educadas, con carreras, pero siguiendo a un hombre como si fuera un Dios, refleja que el machismo es tan complejo como sus protagonistas.

Raniere fue acusado, declarado culpable y recluido por tráfico sexual, delincuencia organizada, extorsión, abuso sexual a menores y amenazas, por lo que podría recibir una condena de cadena perpetua. A todas sus esclavas sexuales las marcaba con las iniciales de su nombre y gente como Emiliano Salinas, la hija del grupo Reforma, estuvieron involucrados con él.

–¿Te dio mucho asco escribir sobre Keith Raniere?

–Tú me conoces, sabes que no soy una persona sensible ni sentimental, pero quizá por la naturaleza del mal o de la perversión desplegada del control hacia un grupo de mujeres. Tengo una imagen grabada en la cabeza, con el tema de las esclavas sexuales, que se juntaban en una casa, llegaban, se tenían que desvestir, ponerse con las piernas semiabiertas, paradas, todas juntas, sonriéndole a la cámara y se las mandaba a Keith Raniere. Si estaba él, se sentaba en una silla y las mujeres totalmente desnudas se tenían que sentar frente a él, ¿cómo es posible que esta tremenda abyección por parte de estas chicas, que este hombre haya logrado expandir este ethos. Eran todas mujeres occidentales, modernas, casi todas estudiadas, profesionales y me causaba mucha repulsión.

–¿Te hizo acordar un poco a James Mason?

–No, pero me hizo acordar a Jim Jones (fue el líder de un culto estadounidense, fundador de la secta Templo del Pueblo, famosa por el suicidio colectivo realizado el 18 de noviembre de 1978 por parte de 917 de sus integrantes), mucho más que Mason. Era un guía, un conductor, un pastor, al que tenías que entregarle una obediencia completa. La atención se ha centrado en esas perversiones sexuales, pero el grupo tenía otras intenciones, él les decía que había que reclutar a mucha gente, con todo el control sobre sus vidas. La intención era precisamente cambiar la intención del voto, algo que él mismo lo dice en el juicio. Si no lo paraban cuando lo pararon esto hubiera acabado con el suicidio masivo de Jim Jones.

Roberta Garza
Sí, como Luz del Mundo, que el hombre acaba de ser arrestado por pedofilia. El mecanismo es el mismo. Es un acto de sumisión absoluta a una persona. Foto: MaremotoM

–Revelas a este hombre y se me ocurre un poco ver como son esas iglesias evangélicas…

–Sí, como Luz del Mundo, que el hombre acaba de ser arrestado por pedofilia. El mecanismo es el mismo. Es un acto de sumisión absoluta a una persona. En el caso de Raniere era decir “Soy un iluminado”. Hay un enganche emocional con esa persona.

–¿Por qué se te dio investigar sobre este hombre?

–En mi momento cuando sucedió el escándalo de Marcial Maciel, que era un abusador de niños, de mujeres, de lo que tuviera enfrente, yo tendría que haber hecho este libro. Yo me eduqué con él, con Maciel, mi familia estaba enganchadísima y entonces en su momento no supe cómo enfrentarme. Sí saqué varios artículos en su contra, pero no investigué como lo hice ahora con Keith Raniere. A mi familia la perdí por temas como esto. Me reprocho a mí misma no haber hecho la investigación con Maciel.

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–¿Qué te dijeron las personas más cercanas?

–A mi edad uno se queda con las personas adecuadas, tengo a mi hija, que le encantó y tengo a mi esposo que me apoyó en todo momento. El pobre vino incluso a acompañarme a la FIL (risas). Están contentos.

–Me encantó descubrirte como una gran periodista de investigación

–No soy gran, pero te voy a decir una cosa, esto es una introducción. Tenía que entregarse rápido porque se iba a terminar el tema. Me centré en los copiosos documentos que ingresaron a la Corte. Todo es de dominio público, pero quería también darle un contexto explicativo breve y eso fue prácticamente lo que hice. Algunas entrevistas mínimas, porque la verdad es que la gente no quiere hablar. Hay mucho más por contar.

–El libro de Marcial Maciel lo podrías haber escrito ahora…

–Sí, claro, y lo voy a escribir luego. Es algo personal, incluso lo estaba haciendo antes de empezar la investigación sobre Keith Raniere.

–Sales con el tema de las esclavas sexuales en un momento en que la mujer está teniendo mucha voz…

–Yo creo que es un asunto accidental. Este libro se escribe cuando las cosas suceden, pero no deja de ser notable, que este grupo de mujeres se haya sometido justo en un momento en que las mujeres están gritando: No más. Ellas van en sentido contracanónico de la historia. Siempre lo he dicho y no siempre soy bien entendida, que el machismo lo ejerce tanto el hombre como la mujer. Claro que la violencia la ejerce el hombre, pero lo que construye esta permisividad y esta impunidad de estas agresiones, son de las madres, de las hermanas, parte de este discurso de inferioridad.

–Son mujeres las que denuncian a este hombre

–Sí, claro. Hay varias que truenan, que despiertan y salen con mucha valentía y lo denuncian. Pagan caro. Él ahora está en la cárcel, el grupo está desmantelado, pero en su momento el grupo era muy tóxico y muy agresivo a la hora de confrontar a los opositores.

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Él ahora está en la cárcel, el grupo está desmantelado, pero en su momento el grupo era muy tóxico y muy agresivo a la hora de confrontar a los opositores. Foto: MaremotoM

–Hablas de la exnovia de él, es terrible lo que le pasa

–Sí, la acosan, la amenazan, amenazan a su madre. Todas las demás que lo fueron dejando o personas que no fueron sus novias pero era gente de la administración u opositores a la secta lo pagaron muy caro. Incluso acá en México, un chico que denunció a las esclavas sexuales, le metieron unas demandas terribles, una tras otra, tuvo que irse a los Estados Unidos. Es Toni Zarattini, estaba metidísimo en los cursos de superación, era un maestro muy entusiasta y reclutaba a muchas personas, pero se entera por una amiga que estaban armando el grupo de esclavas sexuales, se desconcierta. Les pregunta a los superiores, incluso a Emiliano Salinas, lo niegan y lo empiezan a acosar, él sale del grupo, empiezan las demandas, él entra a NXIVM, buscando consuelo por el secuestro que había sufrido, que lo había dejado con un dedo menos y sin las orejas. Fue muy valiente al final. Ahora está en el lado correcto de la historia.

–¿Cómo se defendió Keith Raniere en el juicio?

–Tuvo una defensa muy mala, porque los abogados de renombre no lo quisieron tocar. Fue una defensa poco eficiente, destinado a desacreditar a los testigos y a decir que el hombre podía tener un estilo de vida repugnante pero eso no era un delito. El jurado deliberó durante tres horas y lo declararon culpable de los siete cargos que tenía en contra. Los primeros días de enero le dictan sentencia.

–¿Él estaba obsesionado con las clases altas, verdad?

–Él en sí no era consumidor. Se vestía con pants baratos y su casa no había ningún adorno. Ese era su estilo de vida. Lo que quería era el poder. Las hermanas Bronfman (Herederas de Seagrams), las primeras que lo apoyaron en los Estados Unidos, le dieron dinero para asentar su secta. Keith Raniere le voló 100 millones de dólares en la Bolsa de Valores. No entendía nada. Es un hombre muy mediocre. No buscaba riqueza, sino poder. Escribir este libro fue difícil, sobre todo buscar sentido para la gente que lo leyera, lo entendiera cabalmente.

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