Ferrán Palau

Kevin, el nuevo disco de Ferrán Palau, un puñado de canciones en forma de nubes

Descubrí al músico catalán Ferrán Palau con su disco del 2018 titulado Blanc. La marca de su cálido edificio de sonido se escucha llena de matices y apuesta por la personalidad más que por el virtuosismo. Donde otros pueden desbordarse vomitando pasión por los oídos, Ferrán se contiene en los márgenes de historias que a todos nos resultan cercanas.

Mexicali, 5 de mayo (MaremotoM).- Me gusta escuchar música todo el tiempo: bandas nuevas de alguna república cuyo nombre es difícil de pronunciar, solistas inclasificables que tienen nombre de grupo, pioneros de experimentos que dejan de funcionar a la semana, etc. También hay momentos que dedico al silencio. Me refiero al silencio doméstico: el sonido del refrigerador, alguna puerta que cierra en el primer piso de mi edificio, una conversación a lo lejos, los pajaritos de la Colonia Nueva, en Mexicali. Mis días transcurren en ambos registros con el ruido de los discos que, gracias al internet, decido revisitar. Lo anterior es un respiro a las mudanzas de cajas de discos, las notas se mezclan con el mapa sonoro de la cotidianidad.

Hace un par de semanas leí un artículo acerca de una sala diseñada específicamente para el silencio absoluto: un espacio capaz de absorber en su totalidad las reflexiones producidas por ondas acústicas en cualquiera de las superficies que la conforman (paredes, suelo y techo). En estas condiciones se produce algo sorprendente: nuestro organismo pasa a ser la mayor fuente disponible de sonido, como consecuencia, el cuerpo es generador de todo el ruido, desde los latidos del corazón hasta nuestras tripas o el sonido de nuestra respiración.

Ferrán Palau
Descubrí al músico catalán Ferrán Palau con su disco del 2018 titulado Blanc. Foto: Cortesía Facebook

Descubrí al músico catalán Ferrán Palau con su disco del 2018 titulado Blanc. La marca de su cálido edificio de sonido se escucha llena de matices y apuesta por la personalidad más que por el virtuosismo. Donde otros pueden desbordarse vomitando pasión por los oídos, Ferrán se contiene en los márgenes de historias que a todos nos resultan cercanas. Borda las canciones con especial hincapié en los detalles emotivos, llevando su música a un extremo pop intimista y minimalista.

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Desde finales de 2019 estoy enganchado a Kevin, el nuevo disco de Ferrán Palau. Cada uno de los cortes se ha vuelto una parada obligatoria de mis mañanas. Media hora de canciones confeccionadas a la medida de mi visita, café en mano, al balcón de lavar la ropa. ¿Quién es Kevin? Este chico esquivo de rostro de nube y canciones de resabios soul es un cantante de silencios, un narrador de paredes acolchadas y pisos tibios. Kevin es el nuevo personaje de Palau, uno que conserva la nitidez y elementos dosificados de otros discos en su haber, pero con nuevos elementos en la fórmula.

El uso del silencio añade dulzura a los pasajes amorosos y paz a las breves tormentas del diario. Aquí la respiración es la marca del autor, la pausa es también una propuesta para el disfrute de las pequeñas y grandes acciones. La producción del disco recuerda a la de cantantes folk de los setenta, quienes deseaban que la experiencia de poner en disco en casa fuera muy parecida a la de escuchar en vivo al artista, en alguna sala con decoración de la Norteamérica nativa. Kevin es un disco que escapa al formato físico, es también un puñado de canciones en forma de nubes.

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