Kiko Veneno: “Hago las canciones para que las sientan suyas”

Kiko Veneno renueva su cancionística con un nuevo disco, Sombrero roto. Tiene muchas ganas de venir a México. “Lo echo de menos”, dice a propósito de nuestro país.

Ciudad de México, 11 de mayo (MaremotoM):- Pareciera ser que cada dos o tres años aparece un nuevo disco de Kiko Veneno, dándole seguimiento a una carrera espectacular, con trabajos inolvidables y señeros, que hoy se levantan como un faro para las nuevas generaciones.

Sombrero roto evoca su canción en “Los delincuentes”, en su prestigioso disco Veneno (1977): “Me quiero asegurar / Que mi sombrero está bien roto y así los rayos / Pueden entrar en mi cabeza”, pero no hay nada de nostalgia en José María López Sanfeliú, nacido en Figueras en 1952, cuando dice que “todo es ahora, todo para adelante”.

El disco Sombrero roto, publicado con un libro que dibuja su hijo Adán, se escucha por Spotify con la etiqueta Pop-Rock, Flamenco-Música Española, que es un atado de cosas para tratar de clasificar lo inclasificable que es la música de Kiko Veneno.

Se trata de 10 canciones poéticas y a la vez pegadizas, con ese acompañamiento electrónico que le ha dado el autor y que otorgan rasgos de tecno, soul, psicodelia y funk, en algo que el artista califica como “la música es un sonido que te emociona, todos tenemos como un disco duro en el que ponemos todas las músicas que nos conmueve”.

“Tampoco es que este disco sea totalmente electrónico, sino que tiene algunas cosas instituidas por mi amigo Santiago Bronquio, quien me ha ayudado”, dice Kiko Veneno ante Andreu Buenafuente.

Canciones que laceran con esa ironía y ese destino fatal que tienen las canciones de Kiko Veneno se traducen en “Vidas paralelas” (¿cómo encontrarse en las vidas paralelas?) o ese tema de amor “Obvio” (“Obvio que he pensado en lo nuestro y de hecho otra cosa no he podido hacer”), que a todos estremece.

El destino de España –parece una canción hecha a Albert Rivera- que siempre preocupa al autor con “Yo quería ser español”.

“Chamariz”, una canción al pájaro que más le gusta, “Autorretrato” –un modo de describirnos a partir de describirse a sí mismo- y la última canción “Miss you”, cantada en inglés y recuerda un poco a “Bilongis”, pero este es un tema alegre, vital.

–Son 10 canciones, arregladas un poco electrónicamente

–Sí, un poquito hay. Hay sonidos contemporáneos, la electrónica supuso una revolución en la música, en este disco he utilizado el piano, hacer sonidos contemporáneos, baterías, mezclarlo con un poco de electrónica.

–La canción “La higuera” parece que empezara con un sonido africano…

–Es cierto. Cada uno lo ve de determinada manera. Me encanta todo lo que me digan, está bien que la música sugiera cosas. Es una canción, una especie de juego, tiene un poco de electrónica, un poco de funky. Yo lo pongo ahí para que ustedes lo disfruten y no analicen, si tienen ganas. Que te suene cercano, que te haga bailar, que te invite a participar, que la sientas tuya.

–“Obvio” es una canción que estremece

–Sí. Es un bolero mexicano, una melodía al estilo de tu país. Para mí es importante que te emocione. En el habla intenta un poco decir ese “ni modo” que tienen ustedes. Coger esa muletilla de la que me hice devoto escuchando las películas de Cantinflas.

–También es cierto que a esa canción la imaginé cantada por una mujer

–Claro que sí. ¿Cómo no? Son palabras mayores, sinceras del corazón, atravesadas por el corazón.

–Hay una ironía en “Yo quisiera ser español”, ¿o me parece?

–Bueno, más que una ironía es una “guasa”, mi lenguaje poético está siempre basado en la poesía andaluza, en el flamenco y en la sonoridad y en el habla andaluces. La ironía tal vez sea demasiado culta para nosotros, usamos más bien guasa, que es una forma de reírnos de nosotros mismos. Es una canción con la intención de desdramatizar la situación española, esto de apropiarse de todos los signos, de la bandera, quitarle drama a eso. Hay una postura de confrontación que beneficia a una serie de gente de negocios, los negocios se basan más en la confrontación y enla guerra, que en la participación y en la comunicación.

–El resultado de las elecciones corresponde con la canción

–Estamos contentos. Soy de izquierdas, los que no somos millonarios, ni tenemos tierra ni tenemos nada, alabamos el resultado de las elecciones. Los desfavorecidos hemos dado un freno a la extrema derecha. Ni modo que volvamos a los ’40, después de la Guerra.

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–“Sombrero roto” es una canción sumamente contagiosa

–El título se refiere a una canción que cantaba en el 77, en mi primer disco, Veneno. A 40 años después, intento jugar con ese concepto, con ese término, a ver si sigo abierto a la comunicación, a las ideas, a entender el mundo, la vida.

–¿Usted no cree en la nostalgia?

–No creo en la nostalgia. En mi música intento cambiar los sonidos, lo que hicimos una vez ya lo hicimos, no volveremos nunca a tener esa edad. Lo que intento es responder siempre al presente, a mi estado de ánimo, al estado de ánimo de la sociedad, porque al fin y al cabo somos intérpretes del inconsciente colectivo. Cantamos canciones para que la gente las cante y las sienta como suya. Necesito tener una actitud contemporánea, a lo que está pasando ahora. Mirando al futuro con cierto cariño y cierta esperanza.

Kiko Veneno
No creo en la nostalgia. En mi música intento cambiar los sonidos, lo que hicimos una vez ya lo hicimos, no volveremos nunca a tener esa edad. Foto: Cortesía

–“Vidas paralelas” es eso de que nuestros mundos nunca se van a tocar

–Sí, es terriblemente sencillo de explicar y terriblemente triste. Es una canción de las más radicales que hice en mi vida. Es una llamada para que se encuentren.

–¿Qué es “Chamariz”?

–Chamariz es un pajarillo de Andalucía, color amarillo y verde, muy pequeño, como un gorrión. Es un pájaro muy activo, no canta muy bien, pero tiene mucho entusiasmo y en esa canción demuestro mi cariño por él.

–“Miss you” es una canción en inglés

–Es un juego, te echo de menos es bonito. A veces puede ser doloroso, pero también es bonito. Tiene una parte de esperanza. Es una canción feliz. Es una retahíla que voy hilando, que sea una canción simpática. Al final canto en flamenco y en castellano.

–¿Se parece un poco a “Bilongis”?

–Bueno, tal vez por las palabras, pero esta canción es alegre y “Bilongis” era apesadumbrada, una canción de desencuentro.

–¿Cómo está viendo a los nuevos flamencos, Rosalía, por ejemplo?

–Bien, con mucha emoción. Rosalía me encanta lo que está haciendo, usando melodías antiguas y poniendo sonoridades actuales. Tiene mucho talento, la gente está comprendiendo lo que hace y gusta muchísimo. La música española tiene mucha riqueza. Nuestro lenguaje tiene su vigencia y la oportunidad de llegar a todo el mundo. Como español me siento orgulloso?

–¿Y El Niño de Elche?

–Es un performer. Canta también el estilo clásico del flamenco, pero a la vez es un hombre que está investigando los límites del flamenco. Está intentando estirarlos, ensancharlos, el flamenco que tiene un problema que ha tenido una época clásico, que ha durado más o menos 100 años y que se convierte en algo repetitivo. Hay que renovar un poco los tejidos, el lenguaje, la expresión, para que no se convierta en un folclore y se fosilice. Las llamadas del Niño de Elche son intentar mostrar que estamos en un camino peligroso, que tenemos que meter una candela ahí, para revolucionar el asunto. El Niño de Elche provoca, es un gran actor, es un performer. Hay consecuencias grandes, como los clásicos del flamenco lo critican mucho, como alguien que está desautorizando el flamenco clásico. Su objetivo es jugar y crear.

Kiko Veneno
Portada del nuevo disco…y libro. Foto: Cortesía

–Usted mismo ha tratado de expandir el mensaje del flamenco

–Sí, lo que pasa es que en Andalucía, como tenemos el flamenco y la sonoridad, que es un poco el lenguaje de Latinoamérica, en el sentido de que la Conquista fue con el andaluz, no fue con el castellano de Castilla, desde aquí tenemos esa visión, todas nuestras músicas siempre tiene ese tono andaluz. Es interesante, es una raíz tan potente, no sería razonable despreciarla a la hora de crear.

–¿Qué piensa de Camarón de la Isla en estos momentos?

–No ha cambiado nada, tengo el mismo pensamiento que cuando lo escuché cantar por primera vez. Hace muchísimos años. Tenía una voz divina, una magia sin par. Luego tuve la suerte de conocerlo, de tocar con él, conocí a una persona apacible, que hablaba muy bajito, que no se desesperaba nunca. Está su arte para acompañarme siempre.

–¿Cuándo va a venir a México?

–Lo estoy deseando. Hace tres años que fui, México tiene un misterio muy grande, una tierra tremenda, con una carga y una profundidad, más dramática que cómica. Lo echo de menos a México.

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