Rafael Barajas

“La campaña contra Madero es la primera campaña moderna de descrédito del siglo XX”: Rafael Barajas

Esta obra tiene como objetivo reivindicar la figura de Madero ante la terrible difamación de su imagen en el México revolucionario. Barajas nos ofrece un recuento sobre el proceso de deformación que sufrieron los caudillos revolucionarios en la prensa como método contrarrevolucionario por parte de las élites porfiristas y habla de la responsabilidad de la labor periodística en tanto creadora de contenido.

Ciudad de México, 18 de febrero (MaremotoM).- El linchamiento gráfico de Francisco I. Madero analiza Rafael Barajas “El fisgón”, en un objetivo para homenajear a la decena trágica, saber más de nuestra historia y al mismo tiempo denunciar lo que los medios tienen de fake news y de mentiras contra los diferentes líderes populares.

Esta obra tiene como objetivo reivindicar la figura de Madero ante la terrible difamación de su imagen en el México revolucionario. Barajas nos ofrece un recuento sobre el proceso de deformación que sufrieron los caudillos revolucionarios en la prensa como método contrarrevolucionario por parte de las élites porfiristas y habla de la responsabilidad de la labor periodística en tanto creadora de contenido.

Un libro para reflexionar, en medio de las redes sociales, tan condenatorias, tan mentirosas.

Rafael Barajas Durán, mejor conocido como El Fisgón (Ciudad de México, 1956), es caricaturista con casi tres décadas en el activismo político; fundador y colaborador de las revistas El Chahuistle (1994-1997) y El Chamuco (1997-2000). Actualmente colabora en el diario La Jornada y en la segunda época de la revista El Chamuco. En 1999 recibió el Premio Nacional de Periodismo y en 2002 la beca John Simon Guggenheim por su trabajo de investigación sobre caricatura política. Entre sus publicaciones destacan Posada: mito y mitote. La caricatura política de José Guadalupe Posada y Manuel Alfonso Manila (FCE, 2009) e Historia de un país en caricatura. Caricatura mexicana de combate, 1821-1872 (FCE, 2013). Aunque su principal interés ha sido la historia de la caricatura política, también ha publicado e ilustrado, bajo el sello del FCE, libros para jóvenes como Amadís de anís… Amadís de codorniz (1995), Travesuritis aguda (2006), La peor señora del mundo (2010) y ¿Me planchas mi elefante, por favor? (2018).

Rafael Barajas
Este libro forma parte de una investigación de largo aliento sobre la historia de la caricatura mexicana. Foto: FCE

–Ha tratado la Decena trágica, una historia fascinante

–Este libro forma parte de una investigación de largo aliento sobre la historia de la caricatura mexicana. Este libro trata específicamente el periodo que va de 1909 a 1913, que es cómo se comporta la prensa con Francisco I.Madero. Es un momento apasionante de la prensa y de la caricatura mexicanas, por varias razones. Históricamente es un parteaguas dentro de la prensa. Es una la prensa que tenemos antes de la campaña gráfica contra Madero y otra la que tenemos después. Antes, todos los sectores del sentido común, defienden el tema de la libertad de imprenta. Después de la campaña, nadie la defiende. Ahí es donde se pierde la libertad de imprenta. Por el descrédito de la misma prensa. La campaña es el preludio a un doble magnicidio que desencadena un baño de sangre en nuestro país.

–El tema de los medios es que están siempre alerta para hacer estas campañas…

–No es de siempre, esta historia. Con la campaña de Madero se inauguran estas estrategias, yo creo que a nivel global. Noam Chomsky decía que la primera gran campaña mediática para cambiar la opinión pública se dio en los Estados Unidos en 1916 y 1917. Pero la campaña de Madero se da en 1911, esta es la primera campaña moderna de descrédito en forma del siglo XX. Esta campaña es un antecedente directo de las actuales campañas de descrédito, que dieron por ejemplo el encarcelamiento de Lula, la destitución de Dilma Rousseff, de lo que ocurrió con Cristina Kirchner en Argentina, con Rafael Correa en Ecuador.

Te puede interesar:  Benjamín, un cuento de Bruno Martínez: Un niño escribe para niños

–Se lo dedica a Francisco Toledo

–Yo conocí a Francisco Toledo a través de Carlos Monsiváis y yo quería mucho a Francisco, lo consideraba un ciudadano ejemplar. Francisco se interesaba en la caricatura, se interesaba en estos temas, él hizo algunas caricaturas y hay una cosa muy graciosa, cuando era niño su primera vocación era ser caricaturista. Pero Francisco Toledo terminó siendo una figura épica de primer nivel y uno de los grandes artistas que ha dado este país. Yo lo conocía, murió poco antes de que saliera el libro y por supuesto le dediqué el libro a él. Lo quería mucho, fue un acto de cariño.

–¿Quién fue Francisco I.Madero?

Para mí fue un líder revolucionario muy importante y fue un hombre valiente y temerario, que no entendió, no tenía las claves suficientes, para muchos fenómenos políticos. Hay una cosa que hay que decir de Madero, era valiente, era inteligente, pero no tenía herramientas para entender que en 1911 fue colocado en un momento de dualidad de poder. No entendió que la oligarquía porfiriana estaba operando con saña en su contra.

Rafael Barajas
El linchamiento de Madero, edito el Fondo de Cultura Económica. Foto: Cortesía

–¿Qué diferencia hay acerca de cómo lo mira la derecha, como el presidente misterioso, que creía en pitonisas y en brujerías?

–Hay una cosa que se suele olvidar, en la Revolución Mexicana había un germen socialista muy importante. Hay que recordar que a principios del siglo XX el socialismo tenía a dos grandes vertientes, la de los marxistas y la de los socialistas utópicos o anarquistas. En México, la teoría predominante era la de los anarquistas, los discípulos de Charles Fourier. De alguna manera, Francisco Madero era un simpatizante de Charles Fourier pero de una manera muy extraña, él era admirador de Allan Kardec, un espiritista que había sido discípulo de Fourier. Madero estaba muy marcado por sus ideologías familiares, un sector de la alta burguesía mexicana, pero estaba tocada por esta veta idealista. Era un obrerista.

–Habla de la responsabilidad periodística…

–Los periodistas tenemos la obligación de hacer análisis serios, para no incurrir en campañas de descrédito. Uno de los temas que se tocan en el libro es ver los actos de poder de grupos de interés.

–¿Qué diría de lo que está pasando ahora?

–En esta era de posverdad, ya no importa si los hechos son ciertos, importa cómo operan los medios. En México hay una estrategia de descrédito echada a andar en contra del actual Presidente de México. La prueba son las fake news que recibimos todos los días.

–Usted es una persona ligada al gobierno…

–No, no estoy ligada al gobierno. Estoy ligado al partido y con un pleito ahora en el partido. Yo he tratado de ser coherente, toda la vida luché contra el régimen neoliberal y me parece que sería una incoherencia no apoyar a las políticas por las que he luchado toda la vida.

Comments are closed.