La Conquista vino a mejorar muchas cosas, como la vida de las mujeres, que era trágica: Sofía Guadarrama Collado

En su retrato de Tezozómoc, en medio de la ambición, la corrupción y la violencia más despiadada, se construye una visión multifacética de los orígenes de un imperio que haría temblar por igual a aliados y enemigos.

Ciudad de México, 27 de abril (MaremotoM).- Sofía Guadarrama Collado está dispuesta a dar vuelta la historia de México o más bien contar que el México prehispánico no era un edén como nos quiere hacer creer la narrativa oficial.

Está en el término medio, en eso de pensar que la Conquista sirvió bastante para darle derecho a las mujeres (se morían violadas y abusadas y no llegaban a los 40 años) y para terminar con una larga cadena de sangre y violencia que caracterizó a nuestros pueblos originales.

Descubrió, hace más o menos unos 17 años, a Tezozómoc, que llama en su libro “el tirano olvidado”, un hombre que puede parecerse a un emperador romano y que hizo un Gobierno controvertido.

Entre él y otros mandatarios que la historia oficial se niega a describir o a falsear, Sofía hará la serie Grandes tlatoanis del imperio, en busca de cierta verdad sobre ese territorio desconocido, que forma parte de nuestro ADN.

En su retrato de Tezozómoc, en medio de la ambición, la corrupción y la violencia más despiadada, se construye una visión multifacética de los orígenes de un imperio que haría temblar por igual a aliados y enemigos.

Sofía Guadarrama Collado es autora del best seller Cóatl. El misterio de la serpiente, ha incursionado en el thriller, la novela negra, el ensayo, la novela histórica, el cuento, el relato autobiográfico, la ciencia acción y el guion cinematográfico y televisivo. Entre los catorce libros que ha publicado destacan la novela ciberpunk Piso 931, la novela feminista Adelita. Una mujer, una revolución, el thriller político Tiempo de canallas, el thriller histórico Enigmas de los dioses del México Antiguo y la serie Grandes tlatoanis del imperio, cuyos dos primeros títulos son Tezozómoc. El tirano olvidado y Nezahualcóyotl. El despertar del coyote, ahora revisados y mejorados, más dos novelas inéditas que publicará en la serie.

Un libro apasionante. Foto: Océano

–¿Quién fue Tezozómoc, casi como un emperador romano?

–Sí, efectivamente, fue como un emperador romano, desafortunadamente la historia de México está sumamente olvidada, 200 años antes de la Conquista. Nos están vendiendo como un edén perdido, despojado por los españoles. A Tezozómoc lo conocí hace 17 años cuando empecé a leer la historia de México, por puro placer. Era olvidado y por eso le puse el tirano olvidado. Tezozómoc, el rey de Azcapotzalco que mató a Nezahualcóyotl, eran los renglones dedicados a él. Me di a la tarea de investigar un poco más y encontré una historia fascinante, al nivel de lo que conocemos de Roma o de los grandes imperios.

–¿Qué es lo que encontraste?

–Crónicas hechas por mestizos, en 1580, ya después de la Conquista de México. Esos mestizos aprenden castellano, aprenden a escribir, se hacen de la religión católica y cuentan la historia del México antiguo. También hay algunas crónicas que son anónimas y que arman como un gigantesco rompecabezas para entenderlo. Antes, en las culturas prehispánicas, no había una escritura. Por ejemplo, los poemas de Nezahualcóyotl no estamos seguros de si los escribió él porque no había una grafía.

–¿Era un México esplendoroso?

–No, para nada. El edén que nos han vendido nunca existió. Era un lugar donde había guerras entre pueblos. La novela ocurre entre 1350 y 1425, estamos hablando de 200 años de la llegada de Hernán Cortés. El imperio mexica no existía, sólo narro el imperio chichimeca, entre Azcapotzalco y Texcoco. Se pelean por la herencia del imperio. Por el control de todo el valle de la Anáhuac, que hoy conocemos como el Estado de México. A Nezahualcóyotl le toca ver cómo matan a su padre y se tiene que esconder durante 10 años. Parecería una historia sacada de una serie de televisión, pero así es como es.

Te puede interesar:  LUNES DE LIBROS | Sacrificios humanos, de María Fernanda Ampuero

–Parece Games of Thrones, ¿verdad?

–Sí, es cierto.

–¿Cómo será tu serie Grandes tlatoanis del imperio?

–Empieza con Tezozómoc, continúa con Nezahualcóyotl, son dos novelas que habían sido publicadas anteriormente, pero ahora las estamos relanzando, ampliadas y mejoradas, porque en los últimos 10 años tuve la oportunidad de encontrar mucha información histórica y la incluí en las dos novelas. Luego vamos a publicar dos obras inéditas, una que se llama Somos mexicas y la otra Esplendor y terror. En estos libros voy a narrar la historia de Tlacaélel, un personaje muy famoso en México, pero muy mal identificado. Lo vemos como un héroe de bronce, casi con capa de Superman, cuando en realidad lo que fue era un tirano que se proclamó como una especie de Papa que obtiene el poder religioso, militar y político en México-Tenochtitlan. Él construye la religión de la sangre, de los sacrificios humanos masivos, es decir, ir a un pueblo, traer a 500 prisioneros y sacarles el corazón mientras están vivos. Entregarle ese corazón al Dios de la Guerra. La Conquista vino a mejorar muchas cosas, por ejemplo, a la vida de las mujeres, que era trágica. Eran violadas, secuestradas, vendidas, eran botín de guerra, a los 12 años se casaban, una práctica que todavía continúa en algunos poblados al sur de México.

El libro será presentado hoy en ‘Un lugar de la Mancha’, en la calle Orizaba # 154, colonia Roma Norte, CDMX. Foto: Facebook

–¿Ves entonces a la Conquista como algo beneficioso?

–En algunas partes sí, no quiero que se me malinterprete y diga que nos vinieron a salvar, pero la cultura prehispánica no era agradable, eran pueblos que vivían en guerra, violaciones a los derechos humanos, a la mujer, si buscas en la historia de los pueblos mexicas o de los pueblos náhuatl, no tienen a ninguna mujer como protagonista. Si hubo, la borraron de la historia y si no hubo es porque no le dieron oportunidades. México sigue siendo hasta ahora un país extremadamente machista.

–¿México proviene entonces de una historia de sangre, de guerra?

–Claro que sí. Por donde le busques México desafortunadamente no sabe vivir sin sangre. Después de la Independencia hasta el Porfiriato fueron guerras constantes. En el Porfiriato hubo un lazo de paz, pero con una dictadura muy severa. Después de la Revolución hubo la Guerra Cristera, levantamiento de sindicatos y desde ahí sigue habiendo mucha violencia en México. No sé si sea por la naturaleza de la raza o porque hay alguna maldición, no lo logro entender, pero es muy triste. Hay un odio hacia la Conquista, inyectado ahora mismo por la propia presidencia, diciendo que los malos son los españoles, creo que hay países como Canadá o Estados Unidos que no sufren por la Conquista y que han admitido que somos un mestizaje. No somos el único país ni el único continente que fue conquistado. Hay que superarlo y admitir la historia.

Comments are closed.