Juan Villoro

“La crisis nos da una oportunidad extraordinaria para replantearnos qué es la necesidad”: Juan Villoro

Hay Digital, recientemente ganador del Premio Princesa de Asturias, presenta esta semana al escritor mexicano Juan Villoro, en una reflexión sobre el nuevo mundo post Covid-19, a través de una visión humanista.

Ciudad de México, 16 de junio (MaremotoM).- Hay Festival continúa acercando la experiencia de los festivales a los hogares del mundo entero, así como implementando nuevos mecanismos digitales para desarrollar el pensamiento, motivar el aprendizaje e impulsar la imaginación. Es así como siguen las actividades para reactivar la nueva normalidad e inspirar a las mentes inquietas que buscan el desarrollo y la intelectualidad a través de la palabra.

Luego de la condecoración con el Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2020, el Hay Festival continúa con su labor de acercar a los máximos exponentes de la literatura, las ideas y el conocimiento a todo el público, utilizando los mecanismos digitales para desarrollar el pensamiento, motivar el aprendizaje e impulsar la imaginación.

Con el apoyo del aliado regional SURA y en alianza con BBC Mundo, Hay Festival libera la séptima charla de Hay Digital, Fuego Nuevo. El fin del mundo y otros asuntos crónicos, presentada por el narrador, ensayista y dramaturgo mexicano, Juan Villoro, una de las voces más destacadas de la literatura latinoamericana actual.

La crisis nos da una oportunidad extraordinaria para replantearnos qué es la necesidad.

“En el pasado mes de diciembre escribí un artículo inspirado en la última década que llevaba un título inspirado en Mafalda (de Quino): “Paren la década que me quiero bajar”. En realidad, la frase atribuida a Mafalda es “Paren el mundo que me quiero bajar” y ese lema producto de la sensibilidad popular le parecía muy pesimista a su creador. Pero sin duda fue la frase más lúcida que dijo Mafalda.

Atravesamos una década atravesada por el ecocidio, los polos se derriten, el aire se envenena, el planeta está llegando al límite de subsistencia.

La pérdida de la falta de privacidad: nos hemos convertido todos en botín de las compañías para las ofertas de objetos que aparentemente necesitamos.

Hemos caído en el tecnopolio que tanto temía el pensador estadounidense Neil Postman, todos dependemos de aparatos; si vamos a un baño público casi no encontramos frases obscenas en las paredes porque esas frases están en las redes sociales.

Twitter es el espacio favorecido para el linchamiento. Ahora el odio ha cobrado un nuevo valor comunicativo, ha nacido el hater que se dedica a propagar el desprecio por el otro.

Uno se pregunta si no es perfectamente lógico que prospere la violencia. En un país tan machista como México y numerosas mujeres han alzado la voz para protestar contra los feminicidios

Estamos en un entorno de política mundial polarizados, solo se puede hoy en día hacer política excluyendo al otro. El mundo que conocíamos tenía muy pocos motivos para hacernos orgullosos.

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Cuando la gente dice que el mundo que conocíamos desaparecerá con la pandemia, yo digo que con mucho gusto. Un país que no conoce su historia está condenado a repetirla, dijo George Santayana, pero la verdad es que el pasado histórico es una especialización. Alguna gente lo conoce y lo toman en cuenta, los historiadores, los periodistas, los científicos, pero por lo común no actuamos de ese modo. Todos tenemos recuerdos, pero no siempre tenemos responsabilidad histórica.

Cuando la gente dice que el mundo que conocíamos desaparecerá con la pandemia, yo digo que con mucho gusto

Milan Kundera dijo en La insoportable levedad del ser que “vivimos en el planeta de la inexperiencia”; todo lo nuevo lo vivimos como algo inédito, como si nunca antes hubiera habido una referencia de esto. Los aztecas encendían una fogata encima del cerro de La Estrella, para apuntar que el tiempo terminaba su ciclo. Celebraban también que el mundo no se había acabado

¿Qué pasará después de la Pandemia?

¿Viviremos recordando el pasado o viviremos el planeta de la inexperiencia, pensando que todo ocurre por primera vez?

Pensemos cómo vivimos la epidemia, muchos la vivieron como si fuera la primera peste, pero en el pasado hay muchas pestes, la fiebre española, la peste que narró Daniel Defoe, la peste que relató Albert Camus. Más allá de este tiempo, cuando podamos encender este fuego nuevo ¿qué quedará?

El desempleo, las muertes, la violencia, en México los dos primeros meses de la epidemia hubo 367 mujeres muertas por violencia de género. Hay saldos profundamente negativos, pero también tendremos nostalgia de estos días al pensar en la forma en que volvimos a nosotros mismos.

Juan Villoro por Daniel Mordzinski
Juan Villoro por Daniel Mordzinski

Nadie sobrevive en silencio y sin replantearse lo vivido y sin pensar por qué merecemos estar a salvo.

El virus hizo más por limpiar el planeta que más que lo que pudimos hacer nosotros. Esto fue profundamente significativo y ojalá lo tomáramos como una lección para seguir por ese camino.

Pensemos en los cruceros, que son foco de infección para los mares y estos cruceros tienen que terminarse.

Los gobiernos que no estaban encaminados a hacer políticas sociales tuvieron que hacerla. Esto tuvo que ver con la idea de la necesidad.

La crisis nos da una oportunidad extraordinaria para replantearnos qué es la necesidad.

Hoy cuando se habla de economía se habla de una prioridad. La necesidad siempre es económica, pero la crisis de la Pandemia obligó a destinar millones en políticas sociales por causas económicas.

La crisis de la Pandemia dio una lección significativa que no es lo mismo estar interconectados que unidos. El planeta es contagioso porque está interconectado, pero podemos hacerle frente si estamos unidos. Sólo se puede ser inmune en comunidad.”

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