Marguerite Duras

La cuisine de Marguerite Duras

A Marguerite Duras también le encantaba ser muy ama de casa en Neauphle-le-Château, propiedad en el pueblo de las Yvelines que había comprado en 1958, luego de cobrar unos jugosos derechos por la filmación de Une barrage contre le Pacifique, premiado previamente con el Goncourt.

Ciudad de México, 26 de febrero (MaremotoM).- Ella amaba el vino, la comida, cocinar para los amigos o irse a degustar un buen plato en su barrio de adopción, Saint Germain-des-Prés, en el Pré aux Clercs o en la terraza del Petit Saint Benoît, justo debajo de su departamento en París.

A Marguerite Duras también le encantaba ser muy ama de casa en Neauphle-le-Château, propiedad en el pueblo de las Yvelines que había comprado en 1958, luego de cobrar unos jugosos derechos por la filmación de Une barrage contre le Pacifique, premiado previamente con el Goncourt.

Su lado campesino, el gusto por la cocina le llegaba de su madre, según su biógrafo Alain Vircondelet; las recetas asiáticas de su etapa en Indochina. Alerta a todos los detalles, MD confeccionada largas listas de las cosas que no podían falta en Neauphle, desde la sal fina y la gruesa al papel higiénico. Entre los elementos de cocina, apunta en su libreta roja –“le cahier du camion”-: pimienta, azúcar, café, vino, pastas, arroz, aceite, vinagre, cebollas, ajo, leche, manteca, té, harina, huevos, tomates pelados en conserva, pan, quesos…

Sus amigos atribuyen a Marguerite una frase taxativa que aplicaba cada tanto a diversos elementos: “Si faltan limones, no tenemos nada”. Igual para el té Earl Grey o la salsa de Indochina.

Contando con los apuntes de su madre y sumándole la transcripción de entrevistas telefónicas radiales donde hablaba de comidas, Jean Mascolo publicó en 1999, en ediciones Benoît Jacquot, La cuisine de Marguerite Duras.

Lo hizo sin avisarle nada a Yann Andréas, compañero de los últimos años de la escritora y nombrado por ella como su ejecutor literario. Días después de su aparición en librerías, fue interdicta judicialmente la venta de ese libro debido a la denuncia entablada por Andréas, quien sostenía que esa obra mezclaba y modificaba textos y declaraciones de Duras: “El resultado final no le pertenece, no puede estar firmado por ella”.

Se armó flor de debate entre los que estaban a favor de Mascolo –heredero de los bienes de Duras y su colaborador, especialmente en el cine- y Andréas, designado ejecutor literario y probablemente celoso de que JM hubiese actuado sin pedir su consentimiento. La cuestión es que La cuisine… desapareció de las librerías, para no regresar.

El hijo de la cineasta siempre alegó que su madre había pensado en incluir sus recetas en La vida material (colección de textos entre la autobiografía y el ensayo, de 1987), pero dejó esa idea para concretarla más tarde. De modo que, según Jean M, él no había hecho otra cosa que cumplir con el deseo materno en ese libro finalmente prohibido que incluía el célebre (a la hora del desayuno o de la merienda, entre los huéspedes de Neauphle) dulce de naranjas amargas. Y también algunos comentarios humorísticos de Duras, como el que solía hacer acerca de la dificultad para lograr el punto exacto del steak: “Casi siempre termina mal, como la tragedia.  Y como en la tragedia, siempre se puede volver a intentar…”.

Si faltan limones, no tenemos nada

A continuación, tres recetas de MD, quien nunca anotaba las proporciones precisas de los ingredientes porque lo suyo era cocinar a ojo, rescatadas de La cuisine de Marguerite Duras.

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Marguerite Duras
Omelette vietnamita. Foto: Cortesía

Omelette vietnamita

Es difícil, avisa Marguerite. Hace falta fuego suave y algo de tiempo; el secreto está en la paciencia. Se prepara este plato en una sartén sobre difusor de calor.  Saltear suavemente en poco aceite un trozo de pechito de cerdo, sin quitarle la grasa, cortado en rebanadas finas; añadirle un diente de ajo aplastado, luego  2 o 3 puerros (la parte blanca) laminados. Pimentar, sumar un puñado champiñones negros remojados en agua hirviendo, otro de fideos chinos de arroz y otro de brotes de soja. Antes de echarle 5 huevos batidos ligeramente, condimentar con nuoc-mâm (condimento a base de pescado fermentado de color ambarino y perfume que puede chocar a narices occidentales, pero que hace maravillas mezclado con los ingredientes). “A veces me ha salido muy bien; a veces, mal. Nunca sé por qué”, aclara MD.

Marguerite Duras
Sopa de puerros. Foto: Cortesía

Sopa de puerros

La escritora indica cocinar este sencillo potaje solo 20 minutos, y no dos horas, como se acostumbra. Para 6, 8 comensales.

Tres buenas papas, tres puerros gordos y una cebolla grande se pelan y laminan antes de mandar al fuego en una cacerola con 30 o 40 gramos de manteca y dos cucharadas de crema fresca. Cocinar unos minutos suavemente, agregar litro y medio de agua y un cubo de caldo de ave. Dejar borbotear 20 minutos. Condimentar con sal, pimienta y nuez moscada. Procesar si se desea. Servir con tostadas de pan de campo.

Marguerite Duras
Rougail z’avocat. Foto: Cortesía

Rougail z’avocat

Cortar 2 paltas grandes al medio, retirar la pulpa y pisarla con tenedor. Picar finito 2 dientes de ajo y 2 echalotes de buen tamaño y añadir al puré. Agregarle el jugo y la cáscara rallada de un limón. Lavar uno o 2 pequeños pimientos de Cayena, quitarle las semillas, picar bien e incorporar junto con un poco de sal, unas  2 cucharadas de kétchup, un chorro de oliva fuerte. Mezclar bien y dejar reposar en la heladera una media hora. Perfecto para acompañar carnes o pescados fríos.

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