Maricela Guerrero

“La escritura de un poema tendría que partir de un espacio más comprensivo y gozoso”: Maricela Guerrero

“Para mí, escribir un poema es conquistar el espacio de total libertad”, dice la autora de El sueño de toda célula (Antílope), un poemario que sigue leyéndose como la obra máxima de una gran artista que ahora está adentrándose en la narrativa.

Ciudad de México, 21 de octubre (MaremotoM).- La poeta Maricela Guerrero estuvo en el taller literario, muy generosa y un poco exponiendo cómo hace esa poesía vital, que la llevó a ganarse premios y a ser muy leída por los lectores.

Vino casi sin saber nada, a un contexto en donde la poesía siempre es vista como algo ajeno, algo árido, claro que en su voz, el desarrollo de la escritura tiene la libertad como esencia.

“Para mí, escribir un poema es conquistar el espacio de total libertad”, dice la autora de El sueño de toda célula (Antílope), un poemario que sigue leyéndose como la obra máxima de una gran artista que ahora está adentrándose en la narrativa.

Maricela Guerrero
El sueño de toda célula, un poemario editado por Antílope. Foto: Cortesía

Maricela Guerrero ha publicado también Desde las ramas una guacamaya (Bonobos CONACULTA, 2006), Se llaman nebulosas (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2010), Kilimanjaro (Mano Santa, 2011), Peceras (Filo de caballos, 2013), en un trabajo que para ello es lenta.

“La relación con el tiempo, la posibilidad de dilatar los pocos momentos que tiene, sin necesidad de ganar dinero, de caerle bien a nadie, son esos momentos íntimos y personales para trabajar con el lenguaje, son lentos”, dice.

Ha hecho recientemente un taller con la cineasta alemana Doris Dörrie, la que le ha enseñado una técnica por la que aprendió a hacer tres libros, a los que ha mandado a concurso.

¿Qué pasa con el tiempo de las mujeres para la escritura? Pareciera ser que tienen la misma cantidad de tiempo que los hombres, pero cuando sostienes el hogar, educas a tus hijos, tienes una pareja, ¿en qué momento aparece ese espacio vital para la creación?

Maricela Guerrero
Cuando la academia se mete, se rompe ese equilibrio que hay para la intuición y el tener tus herramientas para arreglar, corregir y desarrollar un texto. Foto: Cortesía Facebook

Maricela es guerrera y ahora se pasa a la narrativa. Quiere explicar cómo es la novela de un poeta y que dejemos todos de parcelar los géneros, para vivir la experiencia transformadora de la palabra.

“Desde que empecé a escribir tengo muy cerca la relación que hay entre el cuerpo y el lenguaje. El primero lo escribí en la facultad, iba al vivero alto a correr, iba pensando cosas, eso me daba un ritmo. Ya con ese ritmo iba a tomar clases y luego, ya en la noche, tenía oportunidad de sacar todo eso que había pensado”, comenta Maricela.

“Ese método se ha ido sofisticando y tengo ahora varios proyectos, voy trabajando unos u otros y mi método es más consciente. Medito en las mañanas, escribo durante 10 minutos sin ninguna consecuencia, en lo que yo llamo las hojas radiactivas, porque sale todo lo que puedo traer encima”, expresa.

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“Cuando empecé a escribir no pensé en los géneros. Mi primera relación fue con el poema, fue muy temprana, tuve la oportunidad y el privilegio de tener una maestra que se voló la barda y nos enseñó a leer y a escribir a escondidas, antes de los seis años. Esa cosa de la adrenalina, esa cosa secreta, es lo que he aprendido a meterle al poema”, afirma.

Con el cuento y la novela se dio cuenta de que hay otro problema, otro ritmo. El tema de la ficción comienza a tener preeminencia. “Crear un personaje trae otra relación, a otro nivel con el lenguaje, con el tiempo. Aunque para mí es un reto súper emocionante”, dice Maricela Guerrero.

La música tiene que ser de fondo a la hora de escribir poemas. “A la hora de escribir El sueño de toda célula me hice una lista de canciones. Ahora acabo de terminar un libro sobre la relación con mi papá y el único remedio fue poner la música que escuchábamos cuando nos íbamos de vacaciones”, expresa.

“Que se deschongue” es el consejo de Maricela para quienes no puedan escribir poemas. “Creo que hay muchas restricciones, decir que el poema es la parte más elevada de la literatura es una forma de restringir, de discriminar. Somos los poetas los hijos chiquitos que nadie les hace caso y hacemos lo que se nos pega la gana”, afirma.

Escribir con ciertas formas métricas, es para Maricela “algo muy intuitivo. Ninguno de mis padres estuvo en el ambiente cultural, pero hicieron un gran esfuerzo para que hubiera libros en casa. Nunca pensé en escribir sonetos o alguna forma, si no que tenía que tener un ritmo, con palabras, con repetición de sonidos…Para mí estuvo bien en esa época no saber mucho, entré con mucha inocencia y me armé mi espacio de libertad”, dice.

Maricela Guerrero
Crear el poema cuando el otro eres tú. Foto: Cortesía Facebook

“Cuando la academia se mete, se rompe ese equilibrio que hay para la intuición y el tener tus herramientas para arreglar, corregir y desarrollar un texto”, es el veredicto de esta gran poeta e investigadora de la palabra.

La página es un gran espacio para inventar y “dibujar” poemas, creando ritmos. “La misión del poema es acercarse a otros, mediante la forma del lenguaje”, asegura.

“La poesía es un ejercicio rebelde tanto de leerlo como de escribirlo, sobre todo para que este sistema económico no nos avasalle. El otro eres tú, no una cuestión de Narciso, es algo complicado de explicar, no es mirarte en el espejo como Narciso sino mirarte en el espejo como otro querido. Narciso no se quiere, se critica. La reacción con la escritura de un poema tendría que partir de un espacio mucho más comprensivo y gozoso”, concluye.

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