Guillermo Briseño

La Escuela de Rock certifica a sus estudiantes con Cédula y Título y todo se lo debemos a Guillermo Briseño

Con esta certificación se modificará radicalmente la historia que en nuestro país llevó al rock de ser algo prohibido a convertirse en un instrumento de expresión social y conocimiento. Ahora la Escuela otorgará cédula y título profesional a las carreras de guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería, piano y voz.

Ciudad de México, 1 de junio (MaremotoM).- Hace 16 años que Guillermo Briseño viene luchando por la educación en el rock de muchos estudiantes, por hacer que este género logre la categoría oficial, puesto que popularmente la tiene, para aprender de los instrumentistas, los cancioneros, a tocar y a componer bien.

La Escuela de Música del Rock a la Palabra (EMRP) tiene al rock que como género musical ha marcado la vida cultural, social, política y económica de nuestro tiempo.

Su propósito es formar músicos creativos capaces de elaborar textos y música, preparados para la ejecución de un instrumento, el uso de la voz y la formación de ensambles; músicos aptos para leer, escribir e interpretar este género musical y al mismo tiempo analizar, promover, criticar y reflexionar alrededor del fenómeno social que representa.

Hoy, la EMRP logró que la carrera de Técnico Profesional en Música de Rock sea avalada por la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública. Esta certificación alcanza cinco dominios: guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería, piano y voz. Lograrlo implicó el trabajo de pedagogos, historiadores, sociólogos e investigadores, quienes sistematizaron el método de la EMRP.

ENTREVISTA EN VIDEO A GUILLERMO BRISEÑO

“En estos días recientes estamos como de fiesta. La autoridad educativa nacional, la SEP, autoriza y certifica que nuestros programas ameritan esta certificación. Vamos a poder entregar un título de técnico profesional en composición y ejecución”, dice Guillermo Briseño, un baluarte en la música de rock mexicana

“Para nosotros es que los estudiantes hagan su música, que den su opinión, que lean, escuchen, que forman y constituyen ingredientes para un músico en ciernes, desde el punto de vista intelectual y desde el punto de vista artístico. En la escuela estudiamos el blues, el góspel, cuáles son las formas, los matices que vienen de la gente negra, hay influencia cultural de este mosaico que llamamos México”, afirma.

Guillermo Briseño
En estos días recientes estamos como de fiesta. Foto: Cortesía

“México es un país donde se tiene un afecto inviolable, pero al mismo tiempo una corriente conservadora que tiene que ver creo yo con la Conquista de España. Con la Conquista vino una cosa de sumisión, el ser indio es casi como una enfermedad, cuando hay una población que necesita ser reconocida y convidada de la manera más inteligente posible. No un gesto de arriba hacia abajo, algo más horizontal y fraterna”, dice.

El rock mexicano es resultado de una influencia, “aunque aquí hay una especie de egoísmo, cada uno en el rock tira para su camino, aunque en la escuela tratamos de contravenir todos esos vicios que son una especie de solipsismo enfermizo”, dice el músico.

“El rock es visto como un grano en el cutis de la cultura y estuvo prohibido aquí. Ahora hay disposición de los músicos y no sólo los llevamos a ellos, también a los diseñadores, a los historiadores, antropólogos, personas que traigan temas al pensamiento de los chicos, que esto que proponemos tenga una amplitud que se va haciendo cada vez más intensa”, dice.

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“Como buen músico pretendo ser escuchado y sé que en México hay personas que no me conocen, a mí no me vieron en la televisión comercial, nunca hubo un impacto mío de que tocaran una canción mía 10 veces, soy el último lugar en el hit parade. Ahora bien, no tengo fama pero tengo prestigio y toco siempre lo que me gusta. Si hubiera nacido en Londres, cuando saco un libro de poemas, sería un trancazo”, concluye.

Guillermo Briseño
Guillermo Briseño Jiménez nació en Ciudad de México en 1945. Foto: Cortesía

Guillermo Briseño Jiménez nació en Ciudad de México en 1945.  Toca el piano desde los tres años y a los ocho recibe sus primeras lecciones formales (Bach, Schumann y libros de ejercicios). En 1960 empezó a tocar rock atraído por Floyd Cramer (pianista de Elvis), Little Richard, Jerry Lee Lewis y Ray Charles entre otros.

Inició su carrera como músico en 1961, cuando formó parte del grupo de rock Los Masters. Estudió Ingeniería Química en la UNAM y al mismo tiempo tocó con varios grupos: Cinco a priori, donde ya se interpretaban sus composiciones, El antiguo testamento y Soul Force con Javier Bátiz.

En 1970 integró el grupo de tendencia funk Cosa Nostra.

En 1975 Briseño regresa a México para consolidar su propio proyecto. Su primer concierto como solista fue en el auditorio de la Facultad de Medicina de la UNAM. A partir de este momento, Briseño se presenta frecuentemente en las salas universitarias y centros culturales. En 1976 es invitado a conducir el programa de televisión Musicalísimo, del Canal 13. Un año después formó Briseño, Carrasco y Flores al que posteriormente se suma Hebe Rosell. Con esa formación recorre todo el país tocando para la Secretaría de Educación Pública. Viajan a Cuba en una gira por toda la isla. Es invitado a conducir una nueva serie de televisión llamada De cara al futuro, para RTC.

Durante una gira en la ciudad de Monterrey, Briseño grabó el disco Ausencias e irreverencias.

En 1984 forma Briseño y el Séptimo Aire con Hebe Rosell, Juan Carlos Novelo, Sabo Romo y Octavio Espinoza. Esta formación publica en 1987 el álbum Está valiendo … el corazón.

En esa misma época Briseño compuso la obra Otros adioses, para la Compañía Nacional de Danza que interpretó acompañado por Hebe Rosell en el Palacio de Bellas Artes, por invitación del coreógrafo Marco Antonio Silva. En 1987, Briseño y Hebe Rosell contribuyeron con música y canciones originales para un programa de televisión en el Día del Niño llamado El Pequeño Pirata Sin Rabia.

En 2004 Briseño compone e interpreta en escena música para el espectáculo dancístico Memoria del principio coreografía de Marco Antonio Silva para la UNAM en la Sala Carlos Chávez.

En mayo de 2006 la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México inaugura la Escuela de Música del Rock a la Palabra, con Briseño como fundador y director. El objetivo de esta escuela gratuita y pública es responder a la demanda de una formación profesional que permita a los estudiantes desarrollar su capacidad para crear música de calidad, abordando al rock como un medio de expresión artística y no sólo como un producto comercial.

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