Hugo Hiriart

La existencia del poder engendra el mal y el mal es esa relación de poder : Hugo Hiriart en sus 80

“Lo diferente”, me dice Hiriart en entrevista para MaremotoM: “fue un diálogo con el actual desprecio en que ha caído la religión. Yo he registrado esta estampida, ya cualquier güey se cree capaz de hablar por su cuenta y yo he registrado esta estampida de la grey, del ganado y a mi me asombra, entonces yo dije voy a averiguar por qué ha pasado esto y aquí está el resultado”.

Ciudad de México, 29 de abril (MaremotoM).- Hugo Hiriart es nuestro mejor ensayista en México, me dijo Mónica Maristain conversando un sábado al mediodía en su casa. Hasta entonces, a Hiriart solo le conocía en cuento, pero sabía que era un connotado dramaturgo.

Este jueves 28 de abril pasado se le festejó sus 80 años, Hugo está de manteles largos, sus amigos y familiares lo felicitaron en el evento cultural ex profeso “Hugo Hiriart en sus 80’s” en El Rojo de Tacubaya, un espacio para la cultura y el arte en la colonia San Miguel Chapultepec, a escasas cuadras del icónico “Edificio Isabel” en Tacubaya, emblema art decó del poniente de la ciudad de México.

Hugo Hiriart
Lo diferente, editado por Literatura Random House. Foto: Cortesía

A propósito de su reciente libro Lo diferente. Iniciación en la mística (Random House, 2021) es que me acerqué para conversar con él. “Lo diferente” es un ensayo filosófico y biográfico al tema de la experiencia religiosa, y en él establece diálogos con William James, Wittgenstein, Platón, José Gaos entre otros filósofos. De igual manera en esta publicación cuenta sus acercamientos a lo religioso en su juventud con los seminarios de teología extra muros con el profesor de la Facultad de Filosofía de la UNAM José Manuel Gallegos Rocafull, que le motiva la curiosidad documentada del terreno de la fe y la religión. “Lo diferente” es, a su vez, una invitación a mirar a los creyentes con respeto y con conocimiento de causa en términos de sus abordajes teológicos y filosóficos.

Hugo Hiriart
A Hiriart lo encontré sentado en la entrada de la galería donde se exhibe su faceta artística. Foto: Cortesía

A Hiriart lo encontré sentado en la entrada de la galería donde se exhibe su faceta artística con varios dibujos a lápiz y algunas pinturas del también pintor que firma con el seudónimo de Evaristo Pompier. A la par, El Rojo de Tacubaya inauguró la exposición fotográfica de montajes realizados por la Compañía Nacional de Teatro.

“Una vez me invitaron a un bar de darketos en el centro” le cuenta Hugo a una joven anfitriona. El UTA bar intervengo y aprovecho para presentarme; acto seguido me estrecha la mano cálidamente y me invita a sentarme a lado suyo para iniciar la entrevista. Recién iniciamos la charla, sus amigos se acercan para abrazarlo y mostrarle su cariño, tan grande como la cantidad de invitados: ¡mi querido Huge! le dice el historiador Santiago Portilla a la par que lo abraza efusivamente. Y así sucesivamente nuestra conversación es pausada por su universo de conocidos, estudiantes y amigos, en el que logro reconocer a su esposa, la cineasta Guita Schyfter, la escritora Ángeles Mastretta y a Enrique Krauze.

Hugo Hiriart
Hugo Hiriart, hoy cumple jóvenes 80 años. Foto: Cortesía

“Yo lo que más he frecuentado es el ensayo, porque he sido periodista muchos años. Durante mucho tiempo escribir por lo menos dos artículos semanales. Yo empecé siendo estudiante y un buen día me habló Julio Scherer a mi casa, Y me dijo que si no quería escribe en el periódico pues quería tener la colaboración de un joven. Yo le dije sí audazmente, porque nunca había leído ni una editorial, pero así era en aquella época y no tenía miedo de nada”. Ciencia ficción, cuento, crítica cultural son otros géneros que aborda el maestro Hiriart.

“Lo diferente”, me dice Hiriart en entrevista para MaremotoM: “fue un diálogo con el actual desprecio en que ha caído la religión. Yo he registrado esta estampida, ya cualquier güey se cree capaz de hablar por su cuenta y yo he registrado esta estampida de la grey, del ganado y a mi me asombra, entonces yo dije voy a averiguar por qué ha pasado esto y aquí está el resultado”.

En este libro, el también crítico literario, sostiene la futilidad de colocar la discusión de Dios en términos de si existe o no. La creencia no necesita de la razón, pues además de ésta también sentimos la sensación de indefensión, desconcierto o temor allende de la ciencia o de los procesos históricos de secularización. “Este libro refleja mis perplejidades. A mí si me importa la religión y la primera cosa fue hacer un planteamiento de qué podemos esperar de ella”, agrega.

En Lo diferente Hiriart trata el campo de la creencia monoteísta; él habla de “Dios” y a lo largo de sus páginas se presupone que es el dios judeo-cristiano. En este sentido comenta con voz pausada y gruesa como la de quien conoce los escenarios: “el politeísmo quedó atrás desde Aristóteles, Aristóteles dijo no hay muchos dioses, hay uno y de ese momento estelar de la teología se fijó la unicidad de Dios y Aristóteles lo dice con mucha sencillez, para que esto funcione uno debe mandar, no muchos, uno”.

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Se le cuestiona si la idea de Dios masculino no refuerza el sistema patriarcal. “Probablemente, pero eso no es culpa de nadie. Yo creo que el sistema patriarcal se formó solo antes que otro sistema, más bien siempre el camino es: se hace un sistema patriarcal y luego hay rebeliones como ahora en México y en otras partes del mundo también, empieza a haber tensiones raras como por ejemplo los asesinatos de mujeres aquí , que son tensiones muy singulares que no son ajenas a este fenómeno que tu dices del patriarcado masculino, hay quien dice que antes de eso hubo un matriarcado, yo no sé”.

“De que existe la maldad no hay, creo, la menor duda. No sólo todos la hemos percibido desde la infancia, sino que tenemos de ella experiencia de primera mano, pues todos con mayor o menor entusiasmo hemos incurrido en ella” afirma el maestro Hiriart en el libro. Hugo analiza al amparo de Hanna Arendt, San Agustín, Nietzsche y Bataille sobre el mal, y éste lo vincula con el poder.

Mientras dialogamos la galería de El rojo de Tacubaya se va llenando y antes de responder mi pregunta me da una palmada afectuosa en el hombro y me dice, aquella es una excelente actriz, no logro reconocerla pues añade: “fíjate que yo tenía un amigo que era matemático y él decía que el mal es el poder, la existencia del poder engendra el mal y el mal es esa relación de poder. Y en un sentido sí porque uno puede verlo, el diablo siempre domina, no saber hacer otra cosa, no sabe persuadir, sabe obligar, pero persuadir, convencer a alguien, concediéndole su libertad y todo, eso es demasiado limpio y claro y no diabólico digamos”.

Pablo Lemus
Pablo Lemus y Hugo Hiriart. Foto: Cortesía

Y hablando del poder me comparte su opinión de la actual administración, de la “4ª T”: “ya sabemos que esto no funciona bien, pero bueno yo creo que el periodismo está hecho para enfrentar al poder público, esa es su función, eso es lo que hace mejor, eso es lo que sabe hacer. Pues yo creo que que esto no dura, esto va a terminar, esta forma de gobierno no va a durar mucho y va extinguirse”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha manifestado abiertamente su credo en la tribuna pública, y al respecto le inquiero sobre los peligros de ello para el Estado laico: “hay muchos peligros siempre, pero creo que es un peligro, si acaso, distante, no muy urgente, no muy rápido. No veo porque tenga que endilgarse eso así, pero bueno .que vaya quien quiera. Lo dices seguro porque AMLO es protestante ¿no? No quisiera yo entrar en esos detalles de la situación, son demasiado chiquitos, eso va a cambiar. López Obrador va tener un tiempo concebido para probar muchas cosas”.

Abrumar con preguntas a Hugo Hiriart en plena celebración de sus 80 años sería un desatino, así que doy por concluida la entrevista solicitándole una última reflexión sobre su libro Lo Diferente. Iniciación en la mística: “yo llego muy tarde la religión, la religión ya establecida con sus templo y cosas, la instrucción protestante, la católica, todo eso no entra en mi libro, lo único que entra es el momento en el que se inicia la relación con Dios de una persona en soledad, ahí empieza y ahí arranca y ahí despega”. Me despido de él con una sonrisa y una felicitación.

Tomo algo de aire fresco en el jardín del centro cultural El rojo de Tacubaya, una amplia casona del siglo XVIII, pido un trago refrescante en la barra y meditativo interpreto la separación de los distintos ámbitos, los propios del credo individual en recogimiento y soledad y los propios concernientes al poder público, son relaciones distintas.

Hugo Hiriart
Un cuadro de Hugo Hiriart. Foto: Cortesía

En eso ando cuando a los pocos minutos conozco al sociólogo e historiador Santiago Portilla y a Pedro, primo de Hugo Hiriart, y con ellos converso muy agradablemente un largo rato no solo del libro de Hugo, sino de varios temas con el sabor del agave destilado en nuestros labios. Ambos conocen a Hugo desde por lo menos hace 50 años y lo quieren entrañablemente. Brindamos con un espadín y yo agradezco para mis adentros su interesante y afable compañía. Poco a poco el jardín de El rojo es ocupado por los contemporáneos de Hiriart y por jóvenes, actores, artistas, estudiantes, entre otros de la UACM, de donde también es profesor Hugo, “siempre me interesó trabajar con las clases pauperizadas” me dijo fuera de la entrevista al revelarle que yo también era docente de la Universidad.

Tras el homenaje formal al celebrado, la noche cierra con una puesta en escena de una obra del maestro Hiriart, interpretada por la Compañía Nacional de Teatro. No puede estar mejor para cerrar con broche de oro ese jueves de celebración.

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