Alejandra Costamagna

“La familia es una especie de pequeño bestiario”: Alejandra Costamagna

Nacida en 1970, ha ganado el Premio Altazor de las Artes Nacionales (2006) y Premio Anna Seghers (2008), pero no ha sido hasta la novela de Anagrama, El sistema del tacto, que nos hemos dado cuenta de su prosa dinámica, vertiginosa.

Ciudad de México, 22 de octubre (MaremotoM).- Alejandra Costamagna es de la última generación de escritores chilenos que conocemos. Nacida en 1970, ha ganado el Premio Altazor de las Artes Nacionales (2006) y Premio Anna Seghers (2008), pero no ha sido hasta la novela de Anagrama, El sistema del tacto, que nos hemos dado cuenta de su prosa dinámica, vertiginosa, que hace sobre todo hincapié en la familia y con ello a todo su país tan Chile, tan de otra parte.

A su vez, la relación de Argentina con Chile, de esa guerra que supimos mantener a gritos pero no con armas, de un mírame con desconfianza pero aquí estamos para lo que necesites, está retratada en esa novela corta pero bombística y que se refiere al sur del mundo como ese lugar aislado, que nunca tiene comunicación con otro.

Alejandra Costamagna
Una novela vertiginosa. Foto: Cortesía

Es loco hablar de Chile, de Argentina, de Uruguay, como naciones separadas. Todas estamos al borde del precipicio, sin que nadie se preocupe por nosotros.

El sistema del tacto es una novela sobre el desarraigo y la pertenencia, sobre dos países separados por una montaña, sobre la familia, sobre las ausencias, sobre los recuerdos y las palabras, como las que escribe el tío Agustín en sus cuadernos de dactilografía, o como las que rescata Ania, fascinada por las erratas, en sus clases como maestra de escuela.

Alejandra Costamagna es por otro lado una escritora sincera y devastadora. No hay términos medios para su prosa, que golpea en el centro máximo de nuestro sentimiento.

El sistema del tactoes una novela familiar, ¿verdad?

–Eso me hace pensar el vínculo que existe sobre otras novelas que he escrito, donde la familia siempre está presente. Pienso en la familia como en una especie de pequeño bestiario, donde buscamos un lugar de acogida pero donde se repiten las estrategias de la sociedad para anular al otro.

–¿Cómo has escrito esta novela?

–Esta novela fue muy particular porque sentí que estaba escribiéndola sin escribirla. Me estaba habitando, digamos. Había señales de algo que quería escribir al respecto, pero no sé con qué voz, ni con qué registro. Había un personaje que me intrigaba mucho, que era esa tía llamada Nélida, argentina. Nació en Argentina, pero cuando tenía tres años su familia se vuelve al Piamonte, pero cuando tenía 23 años, la mandan de vuelta a Argentina, ya comprometida con mi tío abuelo y le arruinan la vida. La suben a un barco, con una carta, con un manual de instrucciones para convertirse en otra. Ella hablaba un castellano defectuoso, era una mujer muy hermosa, una mujer activa pero atravesada por una frustración. Yo fui testificando un poco cómo ella iba perdiendo la cabeza y a medida que la perdía iba apareciendo el desarraigo con mucha fuerza. Yo quería escribir sobre este personaje y la grabé durante un buen tiempo, sin saber qué iba a hacer con esas grabaciones. Ya ahí había una pequeña esquirla de algo que quería contar.

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Alejandra Costamagna
Esta novela ne estaba habitando, digamos. Foto: Cinthya Uribe / Departamento de Prensa del Hay Festival

–Es increíble las informaciones que hay en la familia

–Los secretos de familia. Aquello no dicho. Lo veo en el caso de estos personajes, cuando Nélida no habla del pasado.

–Cuando hablas de Campana hablas del gran Buenos Aires…

–Conocí Campana, donde nació mi padre, donde pasé todas mis vacaciones cuando era chica. Es un lugar que era muy familiar, que cuando lo traigo a mis libros naturalmente lo desfiguro. Es simbólico, que implica para mí lo hegemónico y lo periférico.

–¿Es una novela autobiográfica?

–Diría que es una novela que tiene trazas autobiográficas, pero me gusta pensar eso más como construcción que como confesión. Diría que es como ese contraste entre documentación e imaginación permanente, en que claro es relevante la materia prima pero para hacer con eso una construcción ficticia.

–Todo el sur es ensimismado, no sólo Chile, una imposibilidad de decir lo que nos pasa

–Nací en Chile, pero mi familia es de Argentina. Cuando hablas de Chile tiendo a pensar como un país mucho más ensimismado de Argentina. Es un lugar donde es mucho más eufemístico. En Argentina se empezó a hablas de la dictadura, los juicios fueron públicos, en Chile sigue habiendo problemas para decir dictadura. Se habla de régimen militar. La iglesia católica, muy conservadora, tiene una presencia muy fuerte. Lo veo a Chile muy conservador.

Alejandra Costamagna
En Chile sigue habiendo problemas para decir dictadura. Foto: Cinthya Uribe / Departamento de Prensa del Hay Festival

–¿Cómo es la literatura chilena, con anécdotas tan divertidas?

–Creo que ser chileno es una complejidad y finalmente es un lugar donde hay mucho teatro del absurdo que se disfraza de drama. Hay una figura muy importante, que es la de Nicanor Parra, que viene a romper toda la imagen de solemnidad. A Chile le falta mucho humor, nos falta poder pensarnos y despeinarnos un poco más, incluso literariamente. A mí lo que me interesa de Parra es como él trabaja desde el lenguaje, sacudiendo estructuras. Me interesa de Roberto Bolaño cómo acerca poesía y narrativa, el horror con el humor. En Chile todo es gato por liebre.

–Miramos a todos con una gran admiración, sin embargo

–Bueno, no sólo hay grandes figuras, sino que está el universo de las figuras barriales, pero que son de una riqueza impresionante. Gabriela Mistral, por ejemplo, siempre fue vista de manera caricaturesca y hoy finalmente comenzamos a mirarla desde otro lugar, con otras figuras, a Enrique Lihn, a Pedro Lemebel, alguien fundamental, porque en la dictadura él vino a desenmascarar una serie de aspectos que vinieron a demostrar los vacíos de la democracia. Pedro Lemebel crea un nuevo lenguaje que también se vuelve totalmente político. Diamela Eltit, que con el lenguaje va haciendo un espejo de la desarticulación social. Cómo buscar estrategias para hablar de temas fundamentales desde otro lugar.

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