Cristian Alarcón

La fiesta popular está en mí y mi mirada es profundamente política y queer: Cristian Alarcón

“La literatura de no ficción la transité con un éxito editorial impresionante, que no fui tan consciente en su momento, pero sí soy consciente ahora. Cuando me mueran quiero que me toquen cumbia lleva 30 ediciones, sobre todo en Argentina y se convirtió en un libro que atravesó todas las fronteras de lo cultural”, dice.

Ciudad de México, 20 de mayo (MaremotoM).- “Un texto a la altura de las ficciones mayores del boom. Alarcón tiene un oído absoluto para los matices, los giros, las pausas dramáticas, las invenciones lingüísticas y los traduce en una escritura tan alejada de la desgrabación como de la cosmética literaria”, es la opinión de la escritora María Moreno al referirse a El tercer paraíso, la novela premiada por Alfaguara en 2022 y que ha escrito el periodista argentino/chileno Cristian Alarcón.

Ayer, el autor estuvo unas cuantas horas en la conferencia de prensa, donde había muy pocos periodistas (contamos unos cuatro, más o menos), en la promoción de un libro donde la gente lee más los medios de Internet que los periódicos, los clubes de lectura y las páginas e Instagram más que las revistas y la crítica está ausente.

Así son las cosas, en esa mañana de verano, donde los celulares se recalentaron, el sol era de todo menos tímido, en la terraza de Canon Academy, donde una presentación desligada de histeria y de egos inflados, se convirtió en una excelente convivencia con el escritor, que no se fue ni siquiera cuando comenzamos a hacer una experiencia terraria y plantar tallitos para honrar su novela, cuyo tercer paraíso es la botánica.

México no es cualquier país para mí”. Foto: Cortesía Alejandra López

Comandada por la directora de Alfaguara, Mayra González Olvera y regida por la siempre eficiente Diana López, Cristian Alarcón habló del rum rum de los escritores que siempre se quiebran en la mitad de la gira por Alfaguara. “México no es cualquier país para mí, me encanta la Ciudad de México y los amigos que están acá, el clima cultural y político que se vive acá. La urbanidad es la mixtura, es una ciudad anfibia que disfruto mucho”, afirmó.

El periodista y escritor que dice que los autores no vuelven a leer lo que han escrito, habló precisamente del “narrador pudoroso”, dicho por la escritora Mariana Enríquez, su amiga, quien al entrevistarlo marcó las características de esa persona que cuenta El tercer paraíso.

“Había una profunda diferencia entre el autor y el narrador, me dijo ella y yo me puse muy nervioso porque en la primera fila de la Feria del Libro de Buenos Aires estaba mi madre y le dije que no era el momento de determinar lo impúdico que soy. La intención era crear una voz narrativa que no tuviera ruido ni el palpitar de la ciudad. Tengo una pasión por la botánica y por la territorialidad rural, pero habito con la ciudad con mucho placer”, dijo.

Cristian Alarcón
Había una profunda diferencia entre el autor y el narrador. Foto: Cortesía Alejandra López

Alarcón viene del pueblo chileno La Unión, lleno de jardines, con un verde intenso, donde los vientos del Pacífico traen toda la humedad. Uno siente un calor que no se corresponde con el paisaje. “Es aterrorizante”, dice el autor, para el que El tercer paraíso “es una neo-novela familiar latinoamericana, es una novela no binaria, marica, con un narrador masculino que tiene una gran sensibilidad, que se aleja del machirulismo literario latinoamericano, del boom o fuera del boom, cuando era protagonizada por varones”, afirma.

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Dice que el cronista estuvo agazapado todo el tiempo mientras escribía la ficción de la novela, porque los periodistas tienen una cancha como el jugador de futbol que ha jugado veinte años y que puede tener el balón durante tres horas. “Los periodistas que tenemos tres décadas en este oficio, el músculo está muy bien entrenado”, dice el autor de Cuando mueran quiero que me toquen cumbia y Si me querés, quereme transa: estampas de un mundo ilegal, entre otros.

Cristian Alarcón
Cristian Alarcón y Mayra González Olvera, directora de Alfaguara. Foto: Cortesía

“El cronista lo único que puede hacer es expresar a través de su mirada la sedimentación que lo cultural vivió a través de su trayectoria vital le permite hacer. Un cronista paradigmático es Martín Caparrós, que construye una erudición a partir de su condición de clase a la elite cultural porteña, viajado, por su conocimiento del mundo, un tanto francés porque estudió en La Sorbona y un tono que podríamos caracterizar de tilinguería trabajada, una mirada desenfadadamente colonial. Mi mirada como cronista es profundamente popular”, afirma Alarcón.

“Todo mi universo proviene de lo popular. Ese narrador de la novela es sofisticado, pero puede escuchar al pueblo. La fiesta popular está en mí y mi mirada es profundamente política y queer, pensando en cómo un intelectual debería enfrentarse a lo colonial”, agrega.

Cristian Alarcón
¿Cómo convertir un jardín en el paraíso? Foto: Cortesía

El cronista expresa su manera de ver el mundo y en la novela expresa la manera de ver el mundo del personaje.

“Lo divertido literariamente es no decir la verdad”, afirma Cristian.

“La literatura de no ficción la transité con un éxito editorial impresionante, que no fui tan consciente en su momento, pero sí soy consciente ahora. Cuando me mueran quiero que me toquen cumbia lleva 30 ediciones, sobre todo en Argentina y se convirtió en un libro que atravesó todas las fronteras de lo cultural”, dice.

“Se volvió en un material académico, tanto en el campo de la literatura como en el de las ciencias sociales”, agrega.

El Premio Alfaguara eso sí le propone un vértigo editorial propia de la industria del libro y le permite publicar una novela en todos los países latinoamericanos. “Uno de ese modo ve la recepción en cada lugar. Somos tan diferentes, hay cosas universales que son iguales como el protagonismo de las mujeres, la presencia del patriarcado violento y machista y homofóbico, la cuestión de la botánica como eje conceptual, pero cada uno de los lugares donde voy parece que se resignifica la novela y me devuelven algo novedoso. Esa es la parte donde me divierto más. Los espejos se devuelven como espectros de la misma matriz”, concluye.

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