Eve Gil

“La fusión de las editoriales, cuando mis novelas desaparecieron, me perjudicó muchísimo”: Eve Gil

Evaporadas: Las chicas malas de la literatura, editado por NitroPress, es un libro genial que comprueba la lucha y el pensamiento de esta excelente escritora.

Ciudad de México, 19 de mayo (MaremotoM).- La escritora y periodista Eve Gil es prolífica y porfiada, tenaz en el buen sentido. No es que siempre piensa lo mismo, sino que lo que piensa lo expresa con una frecuencia inaudita y escribe y escribe.

Ahora acaba de sacar el libro maravilloso Evaporadas: Las chicas malas de la literatura, de la que Claudia Marcucetti acaba de decir “Eve Gil logra fundir estas dos facetas de su vocación: la de contar historias y la de ejercer su juicio, tan perceptivo como personal, sobre el suigeneris corolario de autoras que ha seleccionado, pero en especial modo sobre la obra de estas autoras, que se cruza irremediablemente con sus vidas”.

Nació en Sonora, es narradora y periodista cultural. Ha recibido varios reconocimientos, como el Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta, el Premio del Libro Sonorense, el Premio Nacional de Periodismo Fernando Benítez, entre otros. Ha sido becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Entre sus libros se encuentran Hombres necios, Sueños de Lot, Virtus y Jardines repentinos en el desierto. Es autora de la primera saga otaku en español, cuyos dos primeros títulos son: Sho-shan y la Dama Oscura y Tinta violeta.

También ahora promueve la novela censurada El suplicio de Adán, que en 1997 ganó el Concurso del Libro Sonorense, pero que fue mal editada por Carlos Moncada Ochoa, con un título horrible y que hoy la ha recuperado para hacerla leer a sus fans y a quienes quieran conocer su obra.

Evaporadas
Evaporadas, un libro editado por NitroPress. Foto: Cortesía

–Hoy se empieza a ver a las mujeres escritoras con otra lupa, ¿lo ves así?

–Yo siento que los tiempos cambian y cambia la forma de ver a todos. Ahora, las consideradas “chicas malas” son como heroínas. Antes eran las malas, ahora son las poderosas. Pero todavía existe un prejuicio contra este tipo de mujeres. El que yo haya puesto “chicas malas” como subtítulo es un poco de burla, porque en realidad no eran malas, eran libres, incluso para autodestruirse. Cada ser humano hace con su vida lo que considere conveniente. Una persona mala contemporánea serían los malos políticos o los criminales, pero a mis mujeres las veo con ternura, para su época debieron de haberse hecho de tripas corazón y de tener muchos ovarios para hacer lo que hicieron.

–¿Tú estás en contra de ciertas teorías feministas?

–Sí. A pesar de que me gusta la teoría feminista, hay ciertas teóricas, entre los 80 y los 90, que victimizan mucho a las mujeres. Sylvia Plath, que ha recurrido al suicidio, la han elevado a la octava potencia, hablando del marido maldito que tenía. Yo tengo las dos caras de la moneda y sé cuando la mujer se está victimizando. Sé que estas mujeres tuvieron enormes desventajas, pero esas mismas desventajas las llevaron a tomar decisiones con toda conciencia. En el caso de Virginia Woolf no, porque ella tenía una enfermedad mental.

–En el caso de Virginia Woolf tenía una enfermedad mental, pero también esa enfermedad mental ha sido llevada hasta el paroxismo

–Para mi gusto tenía esquizofrenia, porque escuchaba voces, que no la dejaban escribir. Conozco gente esquizofrénica que medicada puede escribir, si viviera en esta época podría haber pasado un tiempo muy distinto.

Eve Gil
En algún momento alguien verá mi trabajo como lo vieron en Santillana y que les guste. Foto: Facebook

–Cuéntame cómo hiciste esta selección

–Empecé a escribir una columna en el suplemento Arena, de Excelsior, en 2001 y recuerdo que cuando me ofrecieron la columna me dijeron de qué iba a hablar. Yo dije: Las mujeres y mi editor me dijo, se te van a acabar muy pronto. Fue de rebelde y lo terminé haciendo con una conciencia feminista. Llegué a recopilar casi 400 semblanzas. Publiqué un primer libro en la UNAM, me lo pidió Rosa Beltrán. Elegí entonces a mujeres ejemplares, que las escritoras jóvenes quisieran emular. Las escritoras “buenas” y triunfadoras. Noté que me habían quedado “las malas” y entonces nació este libro. Estuve como tres años manipulando el libro, opté que todas fueran muertas. Mauricio Bares se enteró de este trabajo y me habló de que le interesaba el libro.

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–Liliana Pedroza que acaba de sacar el libro del cuento mexicano por mujeres, dice que hay que rehacer el canon literario

–Sí, totalmente. Acabo de leer un libro de Camille Paglia, de quien digo que es controversial porque algunos la aman y otros la odian, ella dice que los estudios de géneros parten de la literatura. Es necesario que se involucren científicos, biólogos, psiquiatras, más especialidades. La naturaleza humana es demasiado compleja como para guiarnos por la literatura. Hay que convencer a las feministas que las mujeres son fuertes, antes que víctimas.

–Tanto tú como Liliana aparecen últimamente como teóricas del feminismo…¿es así?

–Yo me llevo muy bien con ella y respeto muchísimo su trabajo. Creo que ella y yo estamos de acuerdo que hay que sacar a las mujeres de la victimización. Analizarlas como analizamos a los hombres. Hay una contemporánea, que murió muy joven, en los años 90, se llamaba Sarah Kane y su vida es verdaderamente una película de terror. Era una mujer torcida, pero muy talentosa. Creo que si acentuamos sus cualidades como escritora y como seres humanos, vamos a llegar más lejos que si seguimos diciéndoles pobrecitas.

–El año pasado tuviste una gran participación en Facebook quejándote por Elena Garro

–Lo que pasa con Elena Garro es lo que pasa con casi todas las mujeres que hacen algo en la vida. Generalmente se pone mucho énfasis en la vida privada, que es importante para explicar una obra, pero no es importante para decir bueno, como esta mujer era muy mala, no le vamos a hacer homenajes. Hubo un conflicto con un crítico literario (Christopher Domínguez Michael) que prácticamente descalificó la obra de Elena Garro, porque era para él una mujer loca. Se publicó en España la mejor obra de ella, Recuerdos del porvenir, con un cintillo que decía: Esposa de Octavio Paz, amiga de Borges, amante de Bioy Casares. Eso me puede todavía. ¿Acaso las mujeres tenemos que ser amigas, amantes, esposas, para que nos tomen en cuenta? Liliana y yo tuvimos mucho en esa pelea. Elena Garro debería estar a la altura de Juan José Arreola, de Juan Rulfo. Elena Garro aparece en Evaporadas. Octavio y Elena tenían el mismo carácter, pero en una mujer está muy mal visto que sea autónoma, que cuestione las cosas.

–¿Qué dices de Pita Amor?

–No es un personaje que me resulte muy simpático, pero sus poemas son de lo mejor que he leído. Me reí muchísimo con su biografía. Tiene un ego enorme, gracias a ese ego hizo muchas cosas que las mujeres no pudieron hacer. Martha Chapa le regaló un bolso Chanel, que estaba medio usadito, de esos que cuestan miles de dólares y ella le hizo el fuchi, ¿me estás regalando cosas usadas?

–¿Qué te trae a ti este libro?

–Este es mi libro número 18. Nunca me he clavado en un tema, siempre estoy moviéndome de un lado a otro. Tengo imaginación y capacidad analítica. Escribo ensayos y hago literatura fantástica, tengo las dos corrientes. De todas maneras vivo ahora una especie de crisis de vocación, una crisis externa más que interna. Siento que hay obstáculos que me impiden hacer lo que quiero. Este conflicto que se fusionaron las editoriales y mis novelas desaparecieron de las librerías, me perjudicó muchísimo. Me puso muy mal, fue un año terrible. Cuando intento entablar un contacto con las personas que tienen en sus manos mis libros, la respuesta es mala, me tratan como a una autora molesta. Tienen ideas muy locas de mi persona porque no me han leído. Es muy triste que después de haber pasado por una excelente racha, de pronto caigo al precipicio. En algún momento alguien verá mi trabajo como lo vieron en Santillana y que les guste.

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