Capital Mundial del Libro

La historia del enano (no contada) y Jis y Trino que homenajean a Hugo Hiriart

Por los presentadores, pero sobre todo por el presentado todo tuvo una risa a destiempo, que los espectadores trataban a veces de emitir para sus adentros, cuando no todo sonaba como una carcajada luminosa que festejaba el paisaje de Guadalajara, en ese Pasaje Fray Antonio Alcalde, con unos tabachines refloridos, con rayos anaranjados, los olivos cerca y que podamos finalmente abrazarnos.

Guadalajara, Jalisco, 25 de abril (MaremotoM).- La tarde de Viva La Literatura en la Capital Mundial del Libro, tuvo un encuentro delicioso entre Jis, Trino, el moderador Gerardo Lammers y por supuesto el adorado maestro Hugo Hiriart, quien pronto cumplirá 80 años y tiene la viveza de una juventud, “como si fuera adolescente”, dice el escritor Martín Solares, al referirse al reciente trabajo de este novelista y ensayista, titulado Lo Diferente. Iniciación En La Mística (Literatura Random House).

Por los presentadores, pero sobre todo por el presentado todo tuvo una risa a destiempo, que los espectadores trataban a veces de emitir para sus adentros, cuando no todo sonaba como una carcajada luminosa que festejaba el paisaje de Guadalajara, en ese Pasaje Fray Antonio Alcalde, con unos tabachines refloridos, con rayos anaranjados, los olivos cerca y que podamos finalmente abrazarnos.

Trino recordó una vez que Hiriart los esperó en la ciudad de México con una historia sobre el enano (algo que me hizo recordar la canción “Tajo C”, de Divididos, cuando termina diciendo: ¿con el enano qué hacemos?) y luego presentó “a alguien que admiramos, por esa seriedad que tiene él con un humor que cuando lo vas cachando es increíble”.

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Con Gerardo Lammers como moderador. Foto: Cortesía

Hugo, con sus lujosos tirantes, estaba mirando esos pájaros que no eran pájaros sobre las ramas y parecía ser que no le importábamos mucho ni los espectadores ni tantos que lo admirábamos.

“Me duele que nuestro ritmo de encuentro sea una vez cada 20 años, si seguimos así no vamos a llegar muy lejos. Tuve la fortuna de que hicieras el prólogo para un libro mío y ahora estamos presentando este trabajo sobre la mística, que toca precisamente algo que me preocupa”, dijo Jis.

Hiriart, que dice hacer siempre “libros de autoayuda”, recordó que cuando le dijo a su padre que se había convertido, él le contestó: “Hijo, ¿todavía hay alguien que se interese por esas cosas?”.

Hizo mención también a Elisa Díaz Castelo, la oradora anterior, que leyó poemas de su libro El reino de lo no lineal, basado en los científicos que crearon la bomba atómica. “Nadie se puede enorgullecer de haber hecho una bomba, pero parece ser que sí y ella hizo algunas referencias interesantes”, dijo.

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¿El rollo místico se le disparó luego de haber dejado el alcoholismo?, fue la pregunta directa de Jis y Hugo Hiriart contestó que no.

“La entrada al vicio y el intento de salida muchas veces se usa con la mística y pensé que fue tu camino”, reiteró Jis.

“En la medida que tú digas que puedes con el alcohol, todas esas cosas que dice el alcohólico, no te vas a curar. Eso se cura cuando dices yo no puedo con esto. Se parece a cuando uno se separa de una pareja. Tú dices que sabes que es pesadísimo, me hace la vida imposible y yo lo voy a sacar adelante. Cuando dices que no puedes con esa mujer, ganas aunque pierdes”, afirmó el escritor.

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Fue una tarde mística, a lo Hugo Hiriart. Foto: Cortesía

“Tuve en la escuela a dos maestros españoles a los que quise mucho. Uno de ellos era sacerdote. Un día en que bajábamos las escaleras se acercó una monja y le besó la mano, me dijo que era cura y que había dado misa en el convento donde estaba ella. En ese tiempo tenía a muchos amigos comunistas, inofensivos completamente, pero comunistas”, contó.

“Había ideales y caminábamos en el momento que era un sueño imposible. Íbamos al precipitadero y no nos dábamos cuenta. Era emocionante”, recordó Hugo.

El momento de conversión se dio en Hiriart cuando se dio cuenta de que era creyente. Y desde ese momento viene ideando este libro, donde -dice Solares- le retruca “como si fuera un punk adolescente a las teorías de Santo Tomás de Aquino”.

Entre sus viajes a Nueva York, la evocación de unos maestros que fueron clave en su vida, hasta llegar un poco a desdeñar los adelantos tecnológicos para leer, la tarde se fue pasando mediante una charla entre amigos y sobre todo para conocer más y enamorarnos más de Hugo Hiriart.

“Yo nunca leo el diario en la computadora. Mi mujer (la guionista y cineasta Schyfter) sí y otros amigos también. Eso me parece una tontería, aberrante y criminal”, dijo.

Fue una tarde literaria, con esa “lógica absurda” a la que hace mención la poeta Elisa Díaz Castelo, en un paseo precioso, de la Guadalajara con libros.

 

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